Arranca la primera fase del proyecto de descontaminación de la balsa de hidrocarburos de Arganda del Rey


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Comienza el mayor proceso de restauración de un espacio natural contaminado por hidrocarburos en Europa. El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, Borja Sarasola, ha asistido al inicio de la primera fase de los trabajos para la recuperación integral de la balsa de aceite de Arganda del Rey, generada por los vertidos ilegales realizados a finales de los 80 por una empresa de regeneración de aceites industriales usados.

 

Esta primera fase de los trabajos supondrá la extracción y valorización de 41.000 metros cúbicos de residuos, que constituyen la parte bombeable. Para ello, los técnicos emplearán dos bombas sumergibles suspendidas en torres de 30 metros de altura y 50 de flecha, de forma que sea posible moverlas a lo largo y ancho de la balsa. Dado que la viscosidad del fluido aumenta cuando está frío, cada equipo de bombeo será completado con un sistema de calentamiento in situ que facilite la extracción del material contaminante compuesto por una caldera y un intercambiador de calor.

 

En estos momentos, los trabajos se centran en la construcción de las plataformas que deben soportar ambas torres y en el replanteo de la localización de las diferentes instalaciones necesarias para la obra, tales como casetas, instalaciones auxiliares, zonas de carga y pesaje de vehículos, depósitos de combustible y de almacenaje, etcétera. Los residuos serán transportados por camiones cisterna hasta una planta de gestión de residuos peligrosos autorizada, donde se preparará un combustible para su recuperación energética en fábricas de cemento con autorización para el uso de este tipo de combustible.

 

 

Análisis de alternativas

 

Estos trabajos corren a cargo de la empresa pública Tragsa en virtud de una encomienda de gestión por valor de 9,6 millones para la primera fase. El coste final llegará a los 14,5 millones, con un plazo estimado de seis años. El objetivo final pasa por la recuperación integral de esta parcela de 6,4 hectáreas y su reintegración al espacio natural y al uso público. Por ello, la segunda fase se centrará en la extracción por medios mecánicos de la fase no bombeable de la balsa principal y la pequeña laguna del sureste, cuyo volumen conjunto de residuos se estima en 20.455 metros cúbicos.

 

Los trabajos se completarán con la remediación de la contaminación de los suelos, la restauración ambiental de la parcela y su recuperación para el uso público. Entre otras opciones, la Comunidad valora la posibilidad de construir allí un aula ambiental que evite el olvido y sirva de enseñanza para generaciones futuras. La redacción del proyecto se ha realizado de acuerdo a las condiciones impuestas en la Declaración de Impacto Ambiental.

 

Esta balsa de residuos peligrosos tiene su origen en el vertido continuado e incontrolado hasta mediados de los años 90 de lodos ácidos y aceites usados por parte de la sociedad constituida por Aceites Ulibarri y Piqsa. Estos vertidos se acumularon en una balsa de residuos de una superficie de 12.750 metros cuadrados, equivalente a cinco cosos taurinos. En 2009, ante la imposibilidad de proceder judicialmente contra los responsables de los vertidos, la Comunidad compró la finca y adquirió el compromiso de recuperarla.



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