Centros sanitarios y sociales de Andalucía ahorrarán 23,3 millones de euros reduciendo su consumo de energía, residuos y agua


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Los centros públicos sanitarios y de servicios sociales de Andalucía ahorrarán más de 23,3 millones de euros hasta 2020 con el desarrollo de medidas de reducción de consumo energético primario de electricidad, gas natural y gasoil; gasto de agua, y generación de residuos. Esta es la principal previsión de la nueva Estrategia de Gestión Ambiental y Energética de la Consejería de Igualdad Salud y Políticas Sociales para los próximos seis años, que ha presentado al Consejo de Gobierno la titular en funciones de este departamento, María José Sáchez Rubio.

 

Las medidas diseñadas tienen como principal objetivo reducir al máximo el impacto ambiental que ocasiona el funcionamiento diario de las instalaciones. Su aplicación se basará en un exhaustivo estudio de los consumos de cada centro, que se llevará a cabo durante el primer año de desarrollo de la estrategia.

 

De acuerdo con la evaluación inicial que se incluye en el documento, los objetivos planteados se dirigen a lograr una disminución de un 8% respecto al consumo energético de 2013, lo que supondrá un ahorro acumulado de 5,4 millones de euros en 2020. En consumo de agua la reducción se situará en torno al 11% respecto a 2012, lo que se traducirá en un ahorro de 3,8 millones de euros, mientras que en materia de residuos se prevé un descenso del 30% del gasto (11,39 millones) imputable a las medidas de para evitar su generación en origen.

 

Entre otras iniciativas, la estrategia impulsará nuevas instalaciones de energías renovables en los centros (principalmente solar térmica, fotovoltaica, biomasa y tricogeneración) y el uso de tecnologías de diagnóstico como la radiología digital, que permite reducir la generación de residuos al no utilizar los productos químicos necesarios para el revelado de placas.

 

Asimismo, se aplicarán medidas de eficiencia energética tanto en la construcción de los edificios como en su rehabilitación, además de generalizar las instalaciones de recogida selectiva de residuos y los aparcamientos de bicicletas para facilitar la movilidad no motorizada de trabajadores y usuarios.

 

La estrategia se completa con programas de evaluación y seguimiento; implicación de las empresas proveedoras de bienes y servicios; formación de los profesionales; diseño de herramientas de revisión y auditoría; edición de guías de buenas prácticas ambientales, y establecimiento de un sistema de indicadores de impacto ambiental.



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