El crédito de carbono mundial llega a su fin, según un estudio del Global Carbon Project


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Mandatarios de todo el mundo se dieron cita la pasada semana en la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas con el propósito de llevar a cabo diversas intervenciones para combatir el cambio climático. Este encuentro estuvo precedido el domingo por una gran oleada de marchas contra el cambio climático repartidas por todo el mundo en las que, según los cálculos, 570.000 personas se echaron a las calles en 161 países exigiendo actuaciones al respecto.

 

En vísperas de esta cumbre, el Global Carbon Project difundió un estudio según el cual las emisiones de dióxido de carbono este año son un 2,5 % superiores a los niveles registrados en 2013, de forma que se prevé un total al final del año cercano a los 40 000 millones de toneladas. Las emisiones totales en 2010 se situaron en 32.000 millones de toneladas.

 

Según The Guardian, del estudio se desprende que el presupuesto de carbono mundial (esto es, el total que los gobiernos pueden permitirse emitir sin elevar las temperaturas del planeta más de dos grados por encima del nivel preindustrial), probablemente se agote en una sola generación, es decir, en los próximos treinta años.

 

 

The Guardian cita a Dave Reay, profesor de gestión de carbono en la Universidad de Edimburgo, quien habría declarado lo siguiente: «Si se tratase de un extracto de nuestro balance bancario, significaría que se nos está acabando el crédito. Ya hemos consumido dos terceras partes de nuestra cuota de carbono mundial. Para evitar un cambio climático peligroso, hay que tomar ya una serie de decisiones muy difíciles».

 

 

The Guardian informa que se produjo un «breve paréntesis» coincidiendo con la crisis bancaria, pero que «enseguida fue compensado con un incremento de la demanda de combustibles fósiles».

 

El estudio del Global Carbon Project indica que las emisiones de CO2 procedentes de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento se incrementaron un 2,3 % de 2012 a 2013. En él se calcula, de acuerdo con proyecciones sobre el producto interior bruto mundial y los cambios recientes en la intensidad de carbono de la economía, que las emisiones procedentes de estas fuentes aumentarán nada más y nada menos que un 65 % con respecto al nivel de 1990.

 

Scientific American también se hace eco de este estudio y apunta que los mayores emisores en 2013 fueron China, Estados Unidos, la Unión Europea e India. Y añade: «Buena parte de las emisiones de China provienen de industrias que prestaron servicios al mundo desarrollado. China ha acaparado, en total, el 11 % del presupuesto acumulativo de carbono del planeta».

 

Según Euractiv, Europa fue la única región fundamental que registró un descenso de las emisiones en 2013. Según esta publicación, «[Europa] liberó un 11 % menos de contaminantes a la atmósfera que el año precedente, compensando así levemente los incrementos registrados en otras regiones». Esta noticia podría ser motivo de júbilo frente al sombrío panorama general, pero Euractiv destaca precisamente que la disminución de las emisiones en Europa «no debe entenderse como un motivo de celebración», ya que en su mayor parte es atribuible a la recesión económica.

 

Quizás lo más preocupante de todo sea la previsión que recoge el estudio, y reproducida en Euractiv, de que «los incrementos anuales continuos "probablemente" provoquen una subida de entre 3,2 y 5,4 grados en la temperatura mundial de ahora al año 2100». En consecuencia, se rebasaría el umbral de dos grados por encima del cual, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se llegaría a un nivel peligroso de calentamiento del planeta.

 

Foto: Flickr - Dai Luo



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