Guipúzcoa presenta las infraestructuras de gestión de residuos que desarrollarán con una inversión de 131 millones de euros


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El Consorcio de Gestión de Residuos de Gipuzkoa establece como objetivo el vertido cero de los residuos primarios, es decir, tratar el 100% de los residuos y minimizar la cantidad de residuo secundario. Para esto es necesario la construcción de las infraestructuras de tratamiento adecuadas a cada fracción. La más importante de todas ellas será la de Zubieta. Aquí se va a construir el Centro de Gestión de Residuos de Gipuzkoa, y se completará con la Planta de Compostaje, ahora en construcción, de Epele-Bergara; con la Planta de Conpostaje de Lapatx, con 4 Estaciones de Transferencia, 2 Plantas de Tratamiento de envases ligeros y 20 puntos Limpios o Garbigunes. Además se prevé la construcción de un depósito de inertes. El presupuesto de estas infraestructuras será de 131 millones de euros, repartidos de la siguiente manera:

 

  • Centro de Gestión de Residuos de Zubieta, 71 millones de euros.
  • Planta de Compostaje de Epele-Bergara, 8 millones de euros.
  • Compra de terrenos, acondicionamiento de infraestructuras existentes, inversiones en Estaciones de Transferencia, 52 millones de euros.

 

 

 

Centro de Gestión de Residuos de Gipuzkoa. Zubieta

 

El objetivo principal de las infraestructuras a construir en el Centro de Gestión de Residuos de Gipuzkoa será minimizar al máximo el impacto ambiental de la disposición final de los residuos, mediante su recuperación (en el caso de todos los materiales reciclables), compostaje (en el caso de la materia orgánica recogida selectivamente) o estabilización (en el caso de la materia orgánica con un alto grado de impurezas y fracción resto no reciclable).

 

Para ello se contempla la construcción de una Planta de Tratamiento Mecánico Biológico (TMB) versátil, que tendrá la función de tratar el 100% de los residuos recogidos de forma indiscriminada (o flujo sucio) de aquellos municipios que aún no han adaptado sus sistemas de recogida a las directrices que emanan de la Unión Europea, pero cuyo diseño permitirá adaptarse a los flujos futuros de una forma flexible. Es decir, una planta flexible con capacidad para tratar la totalidad de los residuos recogidos de forma masiva, pero que pueda adaptarse a las disminución de la misma, a medida que vayan incrementándose los niveles de recogida selectiva, tal y como lo exigen tanto las Directivas Europeas como la legislación local. A su vez, tendrá capacidad de tratar los flujos limpios de materiales reciclables y materia orgánica recogidos de forma selectiva.

 

Este centro de Gestión de Residuos estará preparado para recibir al año 170.000 toneladas de residuos procedentes del flujo sucio, o residuos recogidos indiscriminadamente sin separar, así como la fracción rechazo de aquellos municipios que recogen los residuos de forma selectiva.

 

El primer paso será un tratamiento mecánico para separar la fracción aprovechable de los materiales de este flujo. En el proceso se consigue maximizar el reciclaje de las fracciones recuperables, tales como metales, vidrio, plásticos, papel, madera, etc. A partir de esta primera criba o separación de materiales se diferenciarán las siguientes fracciones:

 

  • Entre 15.000 y 20.000 toneladas de envases ligeros y plásticos.
  • 10.000 - 15.000 toneladas de papeles y cartones.
  • 8.000 – 10.000 toneladas de vidrio
  • 95.000 toneladas de materia orgánica sucia, que una vez tratadas, secadas y estabilizadas quedarán en 30.000 toneladas. Materia orgánica no apta para su comercialización como fertilizante pero que se puede derivar a la restauración paisajística y cubrimiento de vertederos.

 

Y finalmente 30.000 toneladas de fracción rechazo, que se tratarán para estabilizarlas totalmente antes de llevarlas al depósito de inertes. Esta fracción estabilizada no tiene posibilidad de fermentar, ni de generar malos olores, ni lixiviados y por supuesto, ni nutrientes que puedan atraer a gaviotas, roedores, etc. La ubicación territorial de estos depósitos será determinada mediante la adecuación del Plan Territorial Sectorial vigente.

 

 

Tratamiento de la materia orgánica

 

Para el tratamiento de la materia orgánica, este centro contará con 2 líneas diferenciadas para los 2 flujos existentes:

 

  • El flujo limpio, procedente de la recogida selectiva de calidad, con un porcentaje de impropios no superior al 5% y cuyo destino es la consecución de compost A+ de alta calidad para su comercialización en el mercado de fertilizantes.
  • El flujo sucio, procedente de la TMB. Materia que ha sido recogida de forma masiva. Materia orgánica que viene mezclada con todo tipo de materiales y que por el mero hecho de estar en contacto con estos adquiere un nivel de impurezas muy alto. Esta materia orgánica es sometida a un tratamiento aeróbico idéntico al del flujo limpio, para estabilizarla biológicamente, pero por su alto nivel de impropios (plásticos y metales mayoritariamente) no sirve para su uso como fertilizante, siendo derivada a la recuperación de espacios degradados.

 

Ambos flujos se tratarán de forma separada para asegurar la máxima calidad del material procedente del flujo limpio, pero se construirán en forma modular, de manera que algunos de los módulos que inicialmente se destinen al flujo sucio, puedan, a medida que se incremente la recogida selectiva, atender a la necesidad tratamiento del flujo limpio.

 

La planta comenzará a construirse a finales de noviembre del presente año, una vez concluidos los plazos de elaboración del proyecto y adecuación del terreno, y este finalizada para principios del otoño de 2015.

 

 

Epele y Lapatx

 

Las obras de construcción de la planta de Compostaje de Epele estarán finalizadas para enero de 2015. En esta Planta se tratarán anualmente alrededor de 10.000 toneladas de materia orgánica, recogida selectivamente en los hogares de Gipuzkoa, y tendrá el sello de calidad A+ para su comercialización como fertilizante.

 

La Planta de Compostaje de Lapatx, por otra parte, tiene capacidad para tratar al año 3.500 toneladas de bio-residuo. Cuando se le sume la planta de Epele, podremos al fin tratar en Gipuzkoa todo el orgánico que generamos en nuestro territorio, alrededor de 14.000 toneladas anuales.

 

La Planta de Zubieta, le dará solución al orgánico sucio que se recoge hoy en día de forma masiva o indiscriminada, pero tendrá capacidad de adaptarse al incremento de orgánico limpio procedente de la recogida selectiva.

 

Cuando la planta de Zubieta esté en marcha, finalizará la era de los vertederos insalubres y nocivos en Gipuzkoa, donde se han vertido indiscriminadamente toneladas y toneladas de residuos sin tratamiento alguno con los graves impactos que este tipo de gestión ocasiona.

 

Para ello, se orientará la totalidad de la gestión hacia un mismo objetivo, que debe ser el de generar Residuo Cero. Por lo tanto, es necesario abordar la gestión desde los primeros eslabones de la cadena, ya que según como se actúe aquí, esto condicionará la posibilidad de que un tipo determinado residuo pueda ser reciclado o no y el tipo de tratamiento que deba recibir. Se trabajará en el punto de generación y en su recogida con el objetivo de disminuir la cantidad de residuos, minimizar el impacto ambiental que su gestión ocasiona y reciclar todo aquello que sea reciclable.



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