La capa de ozono está en vías de recuperarse en las próximas décadas, según los últimos estudios


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Según una nueva evaluación realizada por 300 científicos, la capa de ozono que protege a la Tierra lleva camino de recuperarse en las próximas décadas, gracias a las medidas internacionales adoptadas de forma concertada contra las sustancias que agotan esa capa. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) se disponen a publicar el Assessment for Decision?Makers (Evaluación para los encargados de adoptar decisiones), un documento que resume el informe Scientific Assessment of Ozone Depletion 2014 (Evaluación científica del agotamiento de la capa de ozono 2014) y que representa la primera actualización exhaustiva realizada en los últimos cuatro años.

 

La capa de ozono estratosférico es un frágil escudo gaseoso que protege a la Tierra de la dañina radiación ultravioleta procedente del sol. De no ser por el Protocolo de Montreal y los acuerdos correspondientes, los niveles de concentración atmosférica de las sustancias que agotan la capa de ozono podrían haber llegado a multiplicarse por diez antes de 2050. Según el PNUMA, los modelos mundiales indican que, en 2030, el Protocolo habrá evitado dos millones de casos anuales de cáncer de piel, además de impedir lesiones oculares y daños al sistema inmunológico humano y proteger la fauna y flora silvestres y la agricultura.

 

La eliminación de las sustancias que agotan la capa de ozono ha tenido efectos secundarios beneficiosos para el clima mundial, ya que muchas de esas sustancias son también gases con un potente efecto invernadero. Ahora bien, en el informe de evaluación se advierte de que con el rápido aumento de ciertos sustitutos, que también son gases de potente efecto invernadero, podría perderse el terreno ganado. En el informe se señala asimismo que existen algunos métodos que podrían aplicarse para evitar los efectos perniciosos de esos sustitutos.

 

 

“Existen indicios positivos de que la capa de ozono se habrá recuperado a mediados de este siglo. El Protocolo de Montreal, uno de los tratados ambientales más fructíferos del mundo, ha protegido la capa de ozono y evitado el aumento de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre”, declaró Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.

 

 

“Pero los problemas que nos acucian siguen siendo enormes”, añadió el Sr. Steiner. “El éxito del Protocolo de Montreal debería alentar la adopción de más medidas no solo para proteger y recuperar la capa de ozono, sino también para combatir el cambio climático. El 23 de septiembre, el Secretario General de las Naciones Unidas acogerá como anfitrión a los Jefes de Estado en Nueva York al objeto de impulsar medidas mundiales contra ese cambio. La comunidad de países que integran el Protocolo de Montreal, con sus logros tangibles, puede aportar pruebas contundentes de que la cooperación mundial y la actuación concertada son los ingredientes fundamentales para garantizar la protección de nuestro patrimonio mundial”.

 

 

“La labor internacional para la protección de la capa de ozono es un logro ejemplar en materia de medio ambiente”, declaró Michel Jarraud, Secretario General de la OMM. “Este éxito debería alentarnos a mostrar la misma urgencia y unidad para encarar un problema aún mayor como es el cambio climático. En esta última evaluación, los encargados de formular políticas encontrarán conclusiones científicas sólidas sobre la compleja relación existente entre la capa de ozono y el clima y la necesidad de adoptar medidas de apoyo mutuo para proteger la vida en la Tierra en beneficio de las generaciones futuras”.

 

 

 

Conclusiones principales

 

Gracias a las medidas adoptadas conforme al Protocolo de Montreal relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, esta está volviendo a los niveles de referencia de 1980.

  • En pleno cumplimiento del Protocolo de Montreal, se espera que la capa de ozono se recupere hasta volver a los niveles de referencia de 1980 -cuando aún no había empezado a agotarse de forma considerable- antes de mediados de siglo en el Ártico y un poco después en la Antártida.
  • Gracias al Protocolo de Montreal y los acuerdos correspondientes, ha disminuido el contenido en la atmósfera de gases como los CFC (clorofluorocarbonos) y los halones, en su día usados en productos como refrigeradores, atomizadores, espumas de aislamiento y equipos de extinción de incendios.
  • La columna total de ozono se redujo en la mayor parte del mundo durante la década de1980 y comienzos de la siguiente, y si bien desde 2000 no ha experimentado cambios considerables, hay indicios recientes de su futura recuperación.
  • El agujero en la capa de ozono de la Antártida sigue formándose todas las primaveras y se prevé que continúe haciéndolo durante la mayor parte de este siglo, dada la persistencia en la atmósfera de sustancias que agotan la capa de ozono, pese a que ya no se emitan.
  • En el invierno y la primavera de 2011, la estratosfera ártica registró temperaturas especialmente bajas, lo que se tradujo en un gran agotamiento de la capa de ozono, como era de esperar en esas circunstancias.

 

Los beneficios para el clima generados por el Protocolo de Montreal podrían quedar en gran medida neutralizados por las emisiones previstas de los HFC (hidrofluorocarbonos) que se usan en sustitución de las sustancias que agotan la capa de ozono.

  • El Protocolo de Montreal ha contribuido poderosamente a reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En 1987, las sustancias que agotan la capa de ozono produjeron unas diez gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono equivalente; en la actualidad, gracias al Protocolo de Montreal, esas emisiones han disminuido más de un 90%. Esta disminución es unas cinco veces mayor que el objetivo de reducción de emisiones anual establecido en el primer período de compromiso(2008?2012) del Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático.
  • Los hidrofluorocarbonos (HFC) no son nocivos para la capa de ozono, pero muchos de ellos son potentes gases de efecto invernadero: en la actualidad producen cerca de 0,5 gigatoneladas de emisiones de CO2 equivalente al año. Estas emisiones aumentan a un ritmo anual de cerca del 7% y, si no se les pone freno, cabe prever que en las próximas décadas contribuirán en gran medida al cambio climático.
  • Este posible problema se paliaría sustituyendo la combinación actual de hidrofluorocarbonos con un elevado potencial de calentamiento atmosférico (PCA) por compuestos con un PCA bajo o tecnologías que no usen gases de efecto invernadero.

 

El agujero que todos los años se forma en la capa de ozono de la Antártida ha provocado variaciones considerables en el clima estival de la superficie del hemisferio sur.

  • El agotamiento del ozono ha contribuido al enfriamiento de la estratosfera inferior, lo cual es con toda probabilidad la principal causa de los cambios registrados por la circulación estival del hemisferio sur en las últimas décadas, con los consiguientes efectos en la temperatura de la superficie, las precipitaciones y los océanos.
  • En el hemisferio norte, donde el agotamiento del ozono es menor, no existe ninguna relación estrecha entre el agotamiento del ozono estratosférico y el clima troposférico.

 

El dióxido de carbono, el óxido nitroso y el metano incidirán cada vez más en la capa de ozono.

  • La suerte que pueda correr la capa de ozono en la segunda mitad del siglo XXI dependerá sobre todo de las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, los tres principales gases de efecto invernadero de larga permanencia en la atmósfera. En general, el dióxido de carbono y el metano tienden a aumentar los niveles de ozono en todo el mundo. En cambio, el óxido nitroso, un gas resultante de la producción de alimentos que posee un potente efecto invernadero y a la vez agota la capa de ozono, probablemente cobre más importancia en los futuros procesos de agotamiento del ozono.

 

Está previsto que el Grupo de Evaluación Científica presente las conclusiones principales del nuevo informe en la Reunión anual de las Partes en el Protocolo de Montreal, que se celebrará en París en noviembre de 2014. El informe completo se publicará a principios de 2015.



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