La Xunta de Galicia aprueba la licitación del contrato de ampliación de la planta de Sogama en Cerceda


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Sogama ampliará las instalaciones del complejo medioambiental de Cerceda con el objetivo de incrementar en un 36 por ciento la capacidad de tratamiento de residuos y de reducir en un tercio el envío de basura a vertedero. El Consello de la Xunta autorizó la licitación del contrato para la construcción de una nueva planta destinada a la recuperación de los envases contenidos en la basura en masa y la remodelación de la actual planta de reciclaje, tratamiento y elaboración de combustible. El contrato, que tendrá un presupuesto de más de 335.086.802,92 euros (más IVA), incluye la operación, mantenimiento y limpieza de ambas plantas durante un período de 15 años, con la previsión de que las nuevas instalaciones entren en servicio en 2017.

 

Esta actuación permitirá a la Sociedad tratar correctamente más desechos en su complejo industrial, pasando de una capacidad actual de 550.000 toneladas anuales a 750.000 toneladas, lo que se traduce en un incremento del 36,36 por ciento. La pretensión última es que sólo se desvíe a vertedero aquella parte de la basura que no pueda ser reutilizada, reciclada o valorizada, tanto material como energéticamente.

 

Cabe recordar que, gracias a los programas de eficiencia instaurados durante los últimos años en el complejo cercedense, el vertido ya había sido reducido desde 2009 en cerca de un 50 por ciento, pasando de las 354.683,42 toneladas a las 189.411 en 2014.

 

No obstante, con las nuevas medidas, la empresa hará efectiva la gestión jerarquizada que promulga la Unión Europea y que dá comienzo con la prevención y la reducción, continuando con la reutilización, el reciclaje y la valorización (material y energética) de la fracción no reciclable, relegando el vertedero a último lugar por constituir la opción menos deseable.

 

Con la ampliación de sus instalaciones, Sogama se sitúa en la línea del cumplimiento de los objetivos del Plan autonómico de gestión de residuos urbanos definido para el período 2010-2020, y que contempla como principales objetivos, para el conjunto de la comunidad, la reducción, en un 10 por ciento, de la cantidad de basura producida (cifra incluso superada a día de hoy, toda vez que fue disminuida en aproximadamente un 13 por ciento), triplicar los niveles de reciclado, subiendo del 12-13 por ciento actual al 30 por ciento, y minimizar el vertido, bajando del 42 al 24 por ciento.

 

 

Alcance, importe y duración

 

De esta forma, el contrato, establecido para un período de 15 años y con una dotación presupuestaria de 335.086.802,92 euros (más IVA), prevé la construcción de una planta de recuperación de los envases (de plástico y papel/cartón) contenidos en la bolsa negra (residuo genérico), que se sumarán a la actual selección que la compañía realiza del acero, aluminio y vidrio incorrectamente depositados por los ciudadanos en esta fracción, incrementando así la cantidad de materiales que remite a los centros recicladores para que sean convertidos en nuevos productos.

 

Asimismo, la contratación incluye la remodelación de la actual nave de reciclaje, tratamiento y elaboración de combustible (PRTE), en la que se viene separando la parte de la basura convencional susceptible de ser reciclada, acondicionando con el resto un combustible CDR que alimenta una planta termoeléctrica para producir electricidad, así como la operación y mantenimiento de ambas instalaciones. La previsión es que la nueva planta entre en operación en el año 2017.

 

En definitiva, la nueva planta de recuperación de los envases contenidos en la basura en masa constituye una herramienta clave que permitirá a Sogama incrementar sus niveles de reciclado y disminuir el depósito de desechos en vertedero, última opción contemplada en la gestión jerarquizada de residuos que promulga la Unión Europea. La puesta en marcha de esta instalación se enmarca en el Plan gallego de gestión de residuos urbanos 2010-2020 y, por supuesto, en el afán de mejora continua por el que ha apostado Sogama de cara a prestar un mejor servicio público a los 295 concellos adheridos a su modelo. En este contexto, su filosofía empresarial pasa por promover el principio comunitario de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje), que complementa con la recuperación material y/o energética de la parte no reciclable, relegando el vertido a último lugar. El fin: una Galicia más sostenible.



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