Mallorca presenta su nuevo Plan Director de Residuos con el objetivo de alcanzar una tasa de reciclaje del 50% para el año 2020


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La consejera de Medio Ambiente del Gobierno mallorquín, Catalina Soler, acompañada del director insular Antoni Serra, presentaron la pasada semana el nuevo Plan Director de Residuos, que ha sido objeto de modificación. El texto, aprobado en Comisión Informativa General y de Cuentas del Consejo de Mallorca, se llevará a aprobación inicial en el pleno previsto el día 8 de enero y posteriormente se abrirá un periodo de alegaciones de tres meses. Catalina Soler ha destacado la gran labor realizada en materia de residuos durante estos años y ha afirmado que este plan cierra el círculo de la gestión que se inició a principios de legislatura. Una gestión que Soler calificó de "seria" y "responsable", y que se ha llevado a cabo con transparencia y con el máximo consenso de todos los partidos políticos con representación en el Consejo de Mallorca, así como de las entidades ecologistas y los sectores implicados, con el que se ha trabajado conjuntamente en las diversas Mesas de residuos donde todas las partes estaban representadas. 

 

La consejera ha explicado que el nuevo Plan Director de Residuos de Mallorca, que tendrá una vigencia de cinco años, engloba en un solo texto lo que hasta ahora eran los residuos urbanos (RSU), y los voluminosos y neumáticos (RCD). Entre las principales líneas de actuación, Soler ha destacado tres ejes fundamentales: la reducción en la generación de residuos, el aumento de la recogida selectiva y la apuesta por la eficiencia técnica y económica en la gestión ambiental, con todas las garantías de control y vigilancia ambiental de las instalaciones y operaciones para la protección de la salud de las personas y del medio ambiente. 

 

El texto revisado, que regirá la gestión de los residuos hasta el año 2020, contempla la reducción de un 10% de los residuos y el reciclaje en recogida de un 50% de los desechos generados en la isla. 

 

Como ha explicado Soler, esta es una de las grandes diferencias con los anteriores planes, los cuales se redactaron con previsiones de crecimiento en la producción de residuos, una circunstancia que supuso la construcción de nuevos hornos e instalaciones. En cambio, dijo Soler, el nuevo plan se ha redactado de acuerdo con la normativa europea y con la Ley 22/2011 de residuos, apostando así por la contención, la reducción, la selección y la optimización. 

 

Alcanzar estas metas implicará la incorporación y la aplicación de nuevas medidas, con un mayor impulso a los programas de educación y concienciación ambiental, y con una mejor colaboración con las administraciones y el tejido empresarial. Igualmente, el nuevo texto sigue apostando por la colaboración activa con Ecoembes y Ecovidrio para seguir aumentando las ratios de recogida selectiva, la financiación del sistema y la concienciación ciudadana. 

 

En este sentido, y bajo estas premisas, Soler ha destacado la posibilidad de adelantar el cierre de los hornos de incineración correspondientes a las líneas 1 y 2, previstos en 2025, y que, según ha dicho la consejera, se podría fijar para 2017. 

 

También se introducen nuevas medidas de aproximación al principio de "quien contamina paga", todo ello con la creación de tarifas específicas (lodos, residuos de origen animal y fracción orgánica) para que cada residuo pague en función de su coste. Al mismo tiempo, se incide en las responsabilidades de los productores con nuevas definiciones para los residuos producidos por el sector empresarial, comercial e industrial, que en estos momentos se consideran residuos municipales.

 

Entre las novedades, cabe destacar también la liberalización del tratamiento de residuos así como la materia orgánica o los lodos, dando así la posibilidad a empresas o entidades locales para que puedan gestionar sus propios residuos, a fin de facilitar su reciclaje y compostaje, y abrir nuevas alternativas económicas. 

 

El nuevo texto fomenta, igualmente, el uso responsable de los residuos y la transparencia en materia de gestión, facilitando el acceso a la información con la creación de una página web de residuos, la cual ya se encuentra operativa en estos momentos. 

 

En cuanto a la eficiencia técnica y económica, el plan prevé las siguientes medidas: 

 

  • Una mayor versatilidad de las instalaciones para poder tratar diferentes residuos (lodos, residuos orgánicos, y de origen animal) para reducir costes; 
  • El tratamiento y la valorización del 100% de los desechos de origen animal, que en la anterior legislatura se llevaban a tratar fuera de la isla y los que ahora se les ha dado una solución. 
  • La eliminación del horno previsto para tratar este tipo de residuos, que ha supuesto un ahorro de seis millones de euros. 
  • La introducción del tratamiento de los Combustibles Sólidos Recuperados (CSR) para conseguir una mayor eficiencia y rentabilidad de las instalaciones. 
  • Y la incorporación de la minería de vertederos como fórmula para la valorización económica y medioambiental de este espacios. 

 

En el marco de los residuos voluminosos y neumáticos (RCD), el nuevo documento contempla la posibilidad de liberalizar el servicio de tratamiento de residuos de construcción y demolición al final de la actual concesión, y se marca como objetivo la reutilización, reciclado y valoración del 70% de los RCD generados en la isla. 

 

Paralelamente, cabe destacar la utilización de los residuos inertes de la construcción y demolición para la restauración de espacios degradados y en obras de acondicionamiento o relleno, o la valorización energética del 100% de los neumáticos.

 

 

 

 



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