Restauración del depósito controlado de la Vall d'en Joan. Garraf, Barcelona



01/03/2017
Archivado en: Residuos , Nº 189 Marzo - Abril 2016

En los últimos años, el cuidado por el medio ambiente ha pasado de ser algo anecdótico a uno de los ejes principales de las administraciones. La concienciación ambiental, los nuevos retos surgidos de las consecuencias de una planificación nula y el aumento de población, han sido determinantes en este cambio.

Mientras que hace unos años el vertido y la valorización energética eran los únicos métodos de gestión de los residuos, hoy están relegados al fondo de la jerarquía del tratamiento, reservados solo para los materiales no recuperables.

La Vall d’en Joan, un espacio natural situado en el territorio metropolitano de Barcelona, en el macizo del Garraf, se ha beneficiado de este cambio de mentalidad. Este espacio, que recibió los residuos, desde 1974, de Barcelona y otros municipios metropolitanos, fue finalmente clausurado en 2006, y el AMB inició un proceso de restauración con el objetivo de recuperar un enclave de gran importancia en el sistema natural, y transformarlo en un gran instrumento de educación y sensibilización ambiental sobre el ciclo de los residuos urbanos.

Historia

Hasta principios de los años sesenta los residuos municipales procedentes de los hogares en la ciudad de Barcelona estaban formados fundamentalmente de materia orgánica. Ésta se separaba y era destinada, principalmente, a la alimentación del ganado porcino. 

En la primera mitad de los años sesenta, a raíz de un brote de Peste Porcina se prohibió el uso de la fracción orgánica como alimento del ganado y apareció la necesidad de encontrar un lugar donde depositar los residuos generados por la actividad urbana.
En 1964 las antiguas canteras de Montjuic pasaron a ser los principales puntos de vertido, junto con otras zonas de extracción de áridos en las comarcas del Baix Llobregat, El Barcelonés y el Vallés Occidental.

A partir de ese momento los residuos municipales se convierten en un serio problema para la sociedad, un problema cuya magnitud crece año tras año.

Los orígenes 

En 1972, un corrimiento de tierras ocasionado por un episodio de lluvias torrenciales hizo que se vieran afectadas varias viviendas del barrio de Can Clos en Barcelona. Este episodio obligó a las autoridades a clausurar el vertedero de Montjuic, y a buscar una solución más de largo plazo para los residuos de Barcelona y su área metropolitana.

La generación en aquel momento era de 2.000 toneladas diarias que aumentaban año tras año, a consecuencia tanto del aumento de la población metropolitana como del cambio de hábitos de consumo.

Tras barajar varias alternativas se elige un lugar conocido como “La Vall d’en Joan”, situado en el Macizo del Garraf, con una extensión de 300 ha. y tres kilómetros de largo. 

Los trabajos de adecuación del espacio para su uso como vertedero controlado se inician a finales de 1972. Simultáneamente se realizan los proyectos de las planta de valorización de Montcada y Sant Adrià de Besós.

La explotación 

A lo largo de los 32 años que duró la explotación, las cantidades de residuos depositadas sumaron un total de 26.805.857 Tm, repartidos como se muestra en el gráfico 1.

El año en el que se depositaron más toneladas fue el 1992, en el que entraron 1.244.276 toneladas. El punto donde ha aumentado más la cota ha sido de 80 m. 

El Compromiso de cierre

A lo largo de los años, el modelo de gestión de los residuos del Área Metropolitana de Barcelona ha evolucionado hacia una gestión cada vez más sostenible, quedando esta evolución recogida en los sucesivos Programas Metropolitanos de Gestión de Residuos Municipales.

El compromiso de cierre del depósito, así como el cierre efectivo en el año 2006, ha sido fruto del proceso de transformación del modelo de gestión evolucionado hacia la sostenibilidad, potenciando la prevención, la recuperación y el reciclaje de las fracciones aprovechables de los residuos.

El proyecto

El proyecto aborda tres requerimientos básicos:

• Obtener la mejor solución de clausura y sellado con vistas a resolver los problemas que presentan este tipo de instalaciones.
• Reintegración del depósito en el ámbito del Parque Natural del Garraf, utilizando recursos agroforestales que evolucionen a lo largo del tiempo hasta una estabilización y naturalización totales.
• Potenciar el carácter de parque metropolitano, ámbito que puede recuperar a través de su restauración.

Se redactaron dos proyectos de restauración, el primero (marzo 2001) se estructuró en dos ámbitos: Zona 1 y Zona 2.

Posteriormente, en 2007, se redactó un segundo proyecto, que abordó la restauración de las zonas 3 y 4.

En la imagen de la izquierda se puede ver la zonificación del proyecto sobre el terreno.

En la zona 1 no se depositan residuos de ningún tipo desde el año 1996 (10 años antes de la clausura), mientras que en la zona 2 desde el año 2000 no se depositan residuos con materia orgánica fermentable.

Las zonas 1 y 2 están formadas por once terrazas que se reparten a intervalos de cota variable, las alturas de los taludes son también variables, distribuyéndose entre los 4 y los 12 metros de altura, dependiendo del nivel a salvar. El desnivel total que se salva es de 76 metros (de la cota 278 a la cota 354).

El proyecto de clausura y restauración paisajística de las zonas  3 y 4 sigue las mismas directrices que el de las zonas 1 y 2. 
En total, hasta la fecha actual se ha ejecutado el 33 % de la superficie total.

La obra realizada hasta el momento ha sido financiada por el Ministerio de Medio Ambiente, la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia de Residuos de Cataluña, entre otros.

Puede descargar aquí el artículo completo.

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