La Generalitat trabaja para frenar el desperdicio alimentario en el marco del proyecto europeo Ecowaste4food

El proyecto Interreg Ecowaste4food presenta resultados en su conferencia final y evalúa como los gobiernos regionales pueden incidir en la prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario


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Cataluña ha participado durante los últimos 4 años en el proyecto europeo Interreg Ecowaste4food de apoyo a las Ecoinnovación para reducir el desperdicio alimentario y promover una economía eficiente en el consumo de recursos. Los dos primeros años sirvieron para la creación de un comité estratégico y para el intercambio de buenas prácticas y el aprendizaje entre las regiones participantes. La implicación de los miembros del comité y el conocimiento adquirido, han dado como resultado un plan de acción hecho a medida para cada una de las regiones.

El proyecto ha finalizado hoy con una conferencia en línea, donde ha participado el director de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC), donde las regiones participantes han compartido los resultados obtenidos. El debate se ha centrado en cómo las instituciones locales y regionales pueden contribuir a la prevención del desperdicio a través de instrumentos normativos, económicos y de gobernanza. Finalmente, con la presentación de la estrategia De la granja a la mesa, se ha abierto la reflexión de cómo implantar las políticas europeas en la prevención del derroche alimentario a escala regional.

El Ecowaste4food está financiado con fondos FEDER y participan autoridades locales y regionales de siete países europeos: Cataluña, a través de la Agencia de Residuos de Cataluña; Région Sur (Francia); Devon County (Reino Unido), Wielkopolska (Polonia), Ciudad de Ferrara (Italia), Western Macedonia (Grecia) y South Ostrobothnia (Finlandia).

El Plan de Acción para la Prevención del despilfarro alimentario en Cataluña (2019-2020)(Plan de Profit), diseñado a través de un proceso de gobernanza compartida con 47 organizaciones (empresas, universidades, entidades sociales y ambiental y administraciones públicas), ha avanzado en su último año adaptándose a la nueva situación causada por el emergencia sanitaria. El Plan está compuesto por 147 proyectos ejecutados por las diferentes organizaciones implicadas. En sus dos años de funcionamiento, llega a un grado global de ejecución al 71% y sólo el 9% de los proyectos previstos no se han iniciado. Los proyectos del Plan están repartidos en seis retos diferentes que han mostrado grados de cumplimiento diversos: conocimiento (60%), sensibilización (81%), prevención en origen (70%), aprovechamiento de alimentos descartados (66%), gobernanza ( 56%) y normativa (69%).

Durante la pandemia, un tercio de los proyectos no han tenido ninguna afectación, mientras dos tercios sí se han visto afectados. Los ámbitos con más incidencia han sido el cierre de escuelas y comedores escolares y la prohibición de los mercados al aire libre durante el confinamiento, la cancelación de eventos y encuentros colectivos y de los servicios de catering, las restricciones a la movilidad y la merma del turismo y la reducción de la actividad de los restaurantes. La pandemia está generando un importante cambio de los patrones de consumo y fuerza a la rápida adaptación de los canales de comercialización.

Como respuesta a este nuevo contexto, se han impulsado, entre otras, iniciativas para atender de emergencia alimentaria y se han creado nuevos canales de comercialización, como la venta directa en línea con entrega a domicilio y menús para llevar. La crisis de la Covid-19 ha puesto en valor del sector agroalimentario como un sector estratégico que ha mantenido su funcionamiento durante todo el estado de alarma, asegurando la correcta provisión de alimentos.

En 2020 también ha sido el año de la aprobación de la estrategia De la granja a la mesa en el marco del nuevo Pacto Verde europeo y el Plan de acción para una economía circular. Con esta estrategia, la Unión Europea ha reafirmado su apuesta por asegurar una alimentación saludable, asequible y sostenible.

Los sistemas de producción y consumo de alimentos deben tener en cuenta la emergencia climática, la preservación de la biodiversidad y las relaciones económicas justas en la cadena alimentaria y, en todo este marco, la prevención del desperdicio alimentario y el cumplimiento de la hito 12.3 del Objetivos de Desarrollo Sostenible son piezas clave.

Cataluña, con la aprobación en el mes de marzo de la Ley 3/2020, muestra también su grado de compromiso y su intención clara de avanzar en este ámbito. La Ley obliga al Gobierno a poner en marcha un Plan estratégico para la prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentarios. Los aprendizajes del proyecto Ecowaste4food, la participación de los agentes clave a través del comité estratégico y el primer Plan de acción que ahora llega a su fin serán los cimientos para construir este nuevo instrumento y continuar dando respuesta a los retos que se plantean.

RRSS


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