Claves para la sostenibilidad económica, social y ambiental del agua

La digitalización del ciclo del agua y la sostenibilidad son los grandes retos y oportunidades a los que se enfrenta el sector en el presente y a futuro. También es clave una estrategia de educación, comunicación y conciencia real sobre el agua
Autor/es
Juan José Denis Corrales
Entidad
09-04-2024
Publicado en
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La sostenibilidad de los servicios urbanos del agua es una de las áreas que plantea mayores retos inmediatos y oportunidades en la actualidad en el ámbito de la gestión, la gobernanza y la ciudadanía.

En este contexto, existe una conciencia generalizada de que el acceso y los usos del agua son elementos esenciales en el desarrollo presente y futuro de Andalucía. El agua ha de entenderse como un factor básico de mejora social, medioambiental y económica. Pero debemos tener también muy presente que, si no realizamos como sociedad una gestión adecuada de las demandas y disponibilidades de este recurso, puede ser al mismo tiempo un elemento de retroceso y comprometer nuestra calidad de vida a medio y largo plazo.

En el escenario actual, desde ASA vemos que los principales retos a los que nos enfrentamos en Andalucía a día de hoy son principalmente los siguientes:

1. Situación de sequía estructural

2. Déficit histórico de inversiones en el sector.

3. Falta de conciencia de la ciudadanía sobre la complejidad de los procesos que requiere la gestión del agua. 

4. Complejidad para adecuar tarifas a los costes necesarios.

5. Gestión de la demanda en todos los usos, incluidos los agrarios.

 

Si no realizamos como sociedad una gestión adecuada de las demandas y disponibilidades del agua, puede pasar de ser un elemento esencial a ser un factor de retroceso en nuestra calidad de vida.

 

En relación con la situación de sequía, Andalucía no sólo cuenta con un déficit hídrico estructural, sino que también tiene una importante necesidad de infraestructuras e inversiones hidráulicas. En periodos de escasez como el actual queda aún más de manifiesto las urgentes necesidades de inversión, renovación, ampliación y mejora de las instalaciones para garantizar los servicios a medio y largo plazo.

Cuestiones como interconexiones de cuencas, desalación, reutilización de aguas regeneradas, ampliación y mejora de la regulación, entre otras, van a ser abordadas en los próximos meses por las autoridades competentes de forma integrada y sin prejuicios. Los operadores estaremos a su disposición para ofrecer soluciones e implementarlas. 

Ya llegamos tarde para la sequía que estamos padeciendo en muchísimos territorios de nuestra comunidad, pero la siguiente no debe encontrarnos sin haber hecho los deberes.

Directamente enlazado con lo anterior se encuentra el déficit histórico y necesidad de mejora de la financiación que padece nuestro sector. Es verdad que se va avanzando en inversiones. Instrumentos como el Canon de Infraestructuras de la Junta de Andalucía o Financiación europea (Fondos Next,…) ayudan, pero las necesidades son mucho mayores a las inversiones que realizamos.

 

Las inversiones en el ciclo integral del agua necesarias son mil millonarias y, a medida que pasan los años, la brecha entre lo invertido y lo necesario se hace más grande.

 

Las inversiones en el ciclo integral del agua necesarias son mil millonarias y, a medida que pasan los años, la brecha entre lo invertido y lo necesario se hace más grande. En un estudio de la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento se estimaba que se debía multiplicar por 2 la inversión anual que se viene realizando en el sector. Esto es pasar de los 2.400 millones anuales a casi 5.000. 

Si buscamos la razón por la que esto sucede, podemos apuntar las siguientes:

1. El agua es muy barata, estando su precio muy alejado de su valor.

2. Los usuarios y muchos generadores de opinión no tienen conciencia sobre los costes de poner a su disposición agua en los grifos y recogerla, transportarla y depurarla antes de devolverla al medio ambiente.

3. Las tarifas están muy influenciadas por los ciclos de opinión y muchas veces los efectos beneficiosos de un buen plan de infraestructuras tardan varios años en manifestarse.

4. Nuestras infraestructuras son invisibles. Están bajo tierra o en zonas alejadas de la ciudad. Mientras sigue saliendo agua del grifo, nadie repara en que hay déficit de inversiones. No son inversiones “cool” o espectaculares. Son simplemente necesarias.

 

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  Importancia relativa del agua frente a otros gastos del hogar (selección) - €/año (2022)

 

Esto nos lleva a reflexionar sobre el valor y el precio. El valor del agua es imprescindible para la vida y el desarrollo de la sociedad, es por tanto infinito. No obstante, su precio es relativamente muy bajo. En España los hogares destinamos menos del 1% de nuestros ingresos a atender a la factura del agua. Esto es muy por debajo de lo que los hogares gastamos por término medio en restauración, electricidad y gas, bebidas alcohólicas y tabaco, agua mineral y refrescos, comunicaciones y telefonía y servicios de internet y plataformas. No ponemos en cuestión la importancia de todos estos servicios. ¡Pero es que estamos hablando del agua!

Como presidente de ASA creo que los operadores de los servicios urbanos de agua tenemos como asignatura pendiente conseguir que todos nuestros usuarios conozcan y comprendan todo lo que hay que hacer para llevar el agua a nuestras casas en condiciones de calidad óptimas. Debemos trabajar para poner en valor todo el esfuerzo, la inversión, la gestión, los profesionales, las dificultades que hay detrás del simple gesto de abrir un grifo y dar por sentado que va a salir agua que se puede consumir con total garantía. Avanzar en comunicación y transparencia.

 

Los operadores de los servicios urbanos de agua tenemos como asignatura pendiente conseguir que todos nuestros usuarios conozcan y comprendan todo lo que hay que hacer para llevar el agua a nuestras casas en condiciones de calidad óptimas.

 

De esta manera habría una mayor aceptación para adaptar algo más el precio a su verdadero valor, lo que permitiría abordar las inversiones necesarias para garantizar la sostenibilidad social, ambiental y económica del servicio que prestamos.

Hemos citado la sequía, el déficit de infraestructuras, el bajo precio, la brecha entre valor y precio del agua, pero hay otra cuestión que se debe abordar: la gestión de la demanda. En torno al 20-25% del agua es utilizada por la demanda urbana siendo el otro 75-80% consumido por el sector de regadíos. 

Cabe destacar que los servicios urbanos de agua llevamos muchas décadas realizando inversiones y mejorando la eficiencia de los sistemas de abastecimiento, así como en alcantarillado y depuración. La demanda de agua urbana ha ido descendiendo progresivamente. El consumo doméstico ha pasado de los 162 litros por habitante y día de media nacional en 2006 hasta los 131 litros de 2020. En Andalucía incluso nos encontramos por debajo de la media nacional. También hemos mejorado en eficiencia de las redes, disminuyendo las dotaciones año a año. Instalamos contadores en todos los usuarios y registramos toda el agua que se consume. 

 

Es necesario establecer precios del agua que sean suficientes para acometer todas las inversiones que son necesarias.

 

Creemos que estos mismos esfuerzos deben abordarse en el sector del regadío, mejorando su eficiencia, implementando medidas que favorezcan su modernización y la instalación de medidores, y estableciendo precios que incentiven a un uso responsable del agua.

Todos, y especialmente quienes nos dedicamos a este sector esencial, tenemos la responsabilidad de contribuir desde la máxima dedicación a la garantía del suministro de agua en condiciones de calidad y seguridad; la sostenibilidad presente y futura del servicio; la apuesta permanente y real por la innovación; la eficacia global de los sistemas; la circularidad de los recursos; la atención ciudadana y la digitalización del ciclo integral del agua y del entorno ambiental. Son los pilares del desarrollo resiliente y sostenible de las ciudades y los territorios, y del bienestar ciudadano que es el fin último.

Pero si no hacemos de verdad nuestros deberes, estaremos comprometiendo seriamente la sostenibilidad en el uso del agua y por tanto comprometiendo nuestra propia calidad de vida.

En resumen, es necesario establecer precios del agua que sean suficientes para acometer todas las inversiones que son necesarias, y hay que apoyar al sector del regadío para que adopte las mejoras necesarias para realizar un uso más eficiente del agua. Y para finalizar, hay que dejar a un lado prejuicios y visiones de parte que impidan acometer las actuaciones que todos necesitamos. Nos la jugamos. 

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