Biogás y biometano: una oportunidad para la ganadería española (si hacemos bien las cosas)

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UPA defiende un desarrollo planificado del biogás y el biometano, basado en plantas de pequeña y mediana escala, la participación del sector ganadero y el respeto a las comunidades rurales

La construcción de plantas de tratamiento de biogás y biometano, ajustándose a una planificación adecuada y responsable, puede ser muy positiva para la sociedad española, al convertir los residuos ganaderos y de depuradoras en una fuente de energía renovable. Es lo que defendemos desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, y lo creemos porque conocemos y amamos nuestro sector y nuestros pueblos, y estamos convencidos de que los avances tecnológicos, bien aplicados, pueden ser positivos para todos y todas.

 


La instalación adecuada y responsable de plantas de biogás vinculadas a granjas de pequeña y mediana dimensión puede convertir un residuo en una fuente de energía renovable y en una oportunidad para el territorio

 

España es un país de paradojas. Se da la circunstancia de que somos una potencia ganadera, por lo que lógicamente generamos una gran cantidad de excrementos y, sin embargo, estamos a la cola en el desarrollo de plantas de biogás y biometano, una innovación tecnológica que permite convertir un residuo difícil de gestionar en una fuente de energía renovable. En Europa hay cerca de 19.000 instalaciones de este tipo. En nuestro país no llegamos ni a las 300.

Hoy, debido a los últimos conflictos bélicos entre grandes potencias, somos muy conscientes de la necesidad de apostar por la independencia energética. Pues bien, las plantas de biogás y biometano permiten transformar residuos, sobre todo ganaderos, en biogás y, tras su depuración, en biometano, ofreciendo una posible solución al problema creciente en el medio rural de las zonas vulnerables por nitratos. Además, se produce energía sin apenas emitir a la atmósfera gases de efecto invernadero, generando puestos de trabajo en las zonas rurales.

 

Hacer las cosas bien

Cualquier avance tecnológico requiere de una aplicación planificada y responsable. En el tema de las plantas de biogás apostamos por la instalación de desarrollos de pequeña y mediana escala, cooperativos o comunitarios, gestionados por las propias explotaciones o a nivel local, frente a grandes plantas centralizadas controladas por capital extranjero, generalmente fondos de inversión. En este asunto siempre debe primar el interés social y medioambiental por encima del económico.

 


UPA apuesta por plantas de biogás de pequeña y mediana escala, cooperativas o comunitarias y vinculadas a las propias explotaciones y al territorio, frente a grandes plantas centralizadas


 

Desde UPA apostamos por impulsar modelos ganaderos menos intensivos, mejor integrados en el territorio y con menor generación de purines, y rechazamos con rotundidad el modelo de grandes instalaciones, asociadas a grandes plantas de biometano, por su impacto negativo en la cohesión territorial y en la viabilidad de las explotaciones más pequeñas. En esta tarea todas las Administraciones —central, autonómicas y municipales— deben implicarse y colaborar intensamente.

 

Lo primero: los vecinos y vecinas

La principal preocupación con estas plantas es el impacto que pueden tener en la calidad de vida en nuestros pueblos, en aspectos como los olores o el ruido. Una preocupación que debe atenderse y anteponerse a cualquier otro interés.

 


El desarrollo del biogás no puede hacerse a costa de la calidad de vida de los pueblos: los olores, el ruido y otros posibles impactos deben atenderse y anteponerse a cualquier otro interés

 

Estos proyectos deben cumplir a rajatabla con su responsabilidad social empresarial, demostrando transparencia y respeto por las personas, la comunidad y el medio ambiente. E, igualmente, deben cumplir con su responsabilidad social y ambiental, que busca evitar el daño a otras especies, entre ellas la nuestra, y a la propia naturaleza.

Coordinación: Lo primero que se debe hacer en una zona donde se piense instalar una planta es hacer un estudio de los residuos, tanto ganaderos como de otro tipo, que se generan en la zona, para así dimensionar adecuadamente la planta. No es lógico que en una misma zona se pretenda construir dos o más plantas de biometano a escasos kilómetros, como actualmente están proyectadas en algún caso.

Si no se hace bien, puede que no haya residuos suficientes para abastecer a la planta y se tengan que traer de distancias muy largas, con lo cual el primer objetivo, que es la descarbonización, no se estaría cumpliendo. Creemos que la distancia máxima de traslado de residuos nunca debería exceder de los 30 km. Igualmente, no es lo mismo una planta que procese 30.000 toneladas de residuos al año que una de más de 100.000 toneladas al año.

Planificación: Es importantísima una planificación óptima de los residuos de entrada, sus mezclas y la temperatura a la que se lleva a cabo la digestión anaeróbica por parte de las bacterias, ya que, en caso contrario, estas morirían y se producirían problemas de olores.

Gestión: Para que exista una buena gestión se deben tener en cuenta las distancias a los núcleos rurales de población. Creemos que una distancia mínima de 2.000 metros reduciría el riesgo de molestias por olores. También se deberán adaptar viales para que el tráfico de camiones no atraviese poblaciones.

 


La planificación debe partir de los residuos realmente disponibles en cada territorio para dimensionar adecuadamente las plantas y evitar transportes a largas distancias

 

Un desarrollo con reglas claras

Se necesita con urgencia la puesta en marcha de marcos normativos aplicables que regulen este tipo de plantas, tanto a nivel nacional, con la aprobación del proyecto de Real Decreto de Impulso del Biometano, como a nivel territorial, donde solo está regulada en algunas comunidades autónomas.

 


El desarrollo del biogás y el biometano necesita con urgencia un marco normativo que regule la puesta en marcha de las plantas tanto a nivel nacional como territorial

 

En conclusión, desde nuestra organización estamos a favor de las plantas de biogás/biometano, siempre que cumplan unos protocolos de actuación, ya que pueden contribuir a resolver los problemas de gestión de residuos ganaderos. Además, servirán para incrementar nuestra autonomía energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y la huella climática y generar recursos en las zonas rurales.

Las protestas que se están generando en ciertas zonas rurales deben ser escuchadas y servir para crear una conciencia ciudadana que obligue a los promotores a tomarse muy en serio este tema y no ir solamente a por la financiación y la subvención.

 


Las protestas que se están generando en ciertas zonas rurales deben ser escuchadas y obligar a los promotores a tomarse muy en serio el impacto de estos proyectos, más allá de la financiación y las subvenciones