Digitalización y gobernanza del agua, el modelo de Aigües de Manresa
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La gestión del ciclo urbano del agua afronta un escenario de creciente complejidad, condicionado por la variabilidad climática y la necesidad de optimizar infraestructuras cada vez más exigidas. En este contexto, Aigües de Manresa ha desarrollado un proyecto que sitúa la digitalización como eje de transformación operativa, ambiental y social.
El proyecto Sostenibilitat en el cicle de l’aigua, impulsado por Aigües de Manresa cuenta con el soporte de fondos NextGeneration-EU a través del PRTR para la digitalización del ciclo del agua, promovido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha permitido evolucionar en dos años hacia un modelo de gestión predictivo en 18 municipios del Bages y el Moianès.
Un sistema basado en datos
El proyecto se articula sobre cuatro pilares: sensorización, integración de datos, comunicaciones y modelización. La instalación de 3.750 sensores y su conexión a una plataforma digital unificada permite disponer de información en tiempo real sobre caudales, calidad del agua y estado de las infraestructuras.
Esta base de datos alimenta sistemas de análisis y modelos hidráulicos integrados en la operativa diaria, lo que facilita anticipar incidencias y optimizar el funcionamiento del sistema. El resultado es una transición efectiva desde un modelo reactivo hacia uno basado en la predicción y la toma de decisiones informada. A ello se suma el desarrollo de una red de comunicaciones propia, diseñada para garantizar la conectividad en un entorno territorial disperso y reducir la dependencia de soluciones externas.
La digitalización permite evolucionar desde un modelo reactivo hacia una gestión predictiva del ciclo urbano del agua
Impacto operativo y eficiencia
La disponibilidad de datos continuos ha mejorado el control del sistema y reducido la necesidad de intervenciones manuales. Esto ha permitido a la empresa avanzarse en la detección de anomalías de forma temprana, reducir los tiempos de respuesta y, por ende, optimizar el mantenimiento de la red. Estas mejoras se traducen, en términos operativos, en una mayor continuidad del servicio y un uso más eficiente de los recursos disponibles.
Sostenibilidad ambiental y energética
El proyecto incorpora la sostenibilidad como elemento estructural. La monitorización continua mejora el control sobre la calidad del agua, especialmente en el retorno al medio, y permite actuar con rapidez ante desviaciones. Además, la integración de modelos hidráulicos refuerza la capacidad de respuesta ante episodios extremos, como sequías o lluvias intensas.
En paralelo, la optimización de procesos y la incorporación de energías renovables han permitido incrementar el autoconsumo energético en un 12,5%. En este campo, destacan soluciones como un sistema de turbinado reversible, orientado a mejorar la eficiencia energética global.
Transparencia y participación
Uno de los elementos diferenciales del proyecto es su dimensión social. La creación del Observatorio del Agua introduce un nuevo modelo de gobernanza basado en el diálogo entre empresa, administraciones y ciudadanía. Este espacio permite abordar la gestión del agua desde una perspectiva abierta y compartida, reforzando la transparencia y la corresponsabilidad.
El Observatorio del Agua introduce un modelo de gobernanza basado en el diálogo entre empresa, administraciones y ciudadanía
Un modelo replicable
El uso de tecnologías de código abierto y una arquitectura de comunicaciones modular refuerzan la replicabilidad del proyecto. Este enfoque ha permitido que las soluciones desarrolladas puedan ser adoptadas por otros operadores, especialmente en contextos de tamaño medio y con características territoriales similares.
Más allá de la implantación tecnológica, el proyecto evidencia un cambio estructural en la gestión del ciclo del agua. La integración de datos, operación y decisión en un único sistema posiciona la digitalización como una herramienta clave para mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la relación con la sociedad. En un sector en plena transformación, el caso de Aigües de Manresa aporta una referencia práctica sobre cómo abordar este proceso con impacto real.

