Un estudio mundial revela tres patrones de contaminación por PFAS en embalses de agua dulce
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La contaminación por sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) presenta diferencias significativas entre los embalses de agua dulce de distintas regiones del mundo. Un nuevo estudio científico, difundido por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, ha identificado tres patrones principales de contaminación relacionados con las fuentes de emisión, las características de los compuestos y su acumulación a lo largo del tiempo.
La investigación ha recopilado información de 74 embalses distribuidos en cinco continentes para analizar la presencia de estos contaminantes persistentes, conocidos como químicos eternos por su elevada resistencia a la degradación ambiental. Los PFAS constituyen una familia de más de 10.000 sustancias sintéticas utilizadas en numerosas aplicaciones industriales y productos de consumo, cuya liberación puede producirse durante la fabricación, utilización y eliminación de estos materiales.
Los investigadores se han centrado en los PFAS aniónicos, especialmente relevantes en los ecosistemas acuáticos por su movilidad y su potencial de bioacumulación. Los embalses presentan una vulnerabilidad particular debido a que modifican el transporte natural de materiales a través de los ríos y pueden favorecer la retención de contaminantes, una circunstancia especialmente preocupante por su función como reservas de agua para abastecimiento.
Diferencias entre continentes en la presencia y acumulación de PFAS
Los resultados muestran una presencia generalizada de PFAS en los embalses analizados, aunque con diferencias importantes entre regiones y medios ambientales.
Según los datos recopilados, los peces estudiados en Europa presentaron la mayor bioacumulación de PFAS, mientras que los embalses asiáticos registraron la mayor frecuencia de detección de estas sustancias en aguas superficiales. Por su parte, algunos embalses africanos mostraron concentraciones comparativamente elevadas de los 14 PFAS más frecuentemente analizados.
Los autores advierten, no obstante, de que estas diferencias también pueden estar condicionadas por los métodos y prioridades de vigilancia. Mientras que en Asia los estudios se concentran principalmente en las aguas superficiales, en Europa se presta mayor atención a los sedimentos y en Norteamérica a los peces.
Los peces analizados en Europa registraron la mayor bioacumulación de PFAS, mientras que Asia presentó la mayor frecuencia de detección en aguas superficiales
En África, la información disponible sigue siendo especialmente limitada, ya que únicamente se incluyeron cinco embalses. Pese a esta escasa representación, las concentraciones detectadas en algunos de ellos sugieren que los riesgos de exposición en países de ingresos bajos y medios podrían estar infravalorados.
Tres patrones de contaminación según las fuentes y el uso histórico
Para analizar los datos, los investigadores desarrollaron una metodología denominada DIM (compilación de datos, imputación y estadísticas multiescala), diseñada para trabajar con información fragmentada o incompleta y detectar patrones de contaminación a diferentes escalas geográficas.
El análisis permitió distinguir tres situaciones principales:
- El primer patrón corresponde a una contaminación en fase inicial, dominada por el ácido perfluorooctanoico (PFOA), relacionada principalmente con vertidos domésticos e industriales a través de las aguas residuales. Se identificó en los cinco continentes y se caracteriza por concentraciones intermedias en el agua y menores niveles en sedimentos y peces.
- El segundo responde a una contaminación continuada por PFOA y sulfonato de perfluorooctano (PFOS), asociada a diferentes fuentes, especialmente zonas industriales y escorrentía urbana. Este patrón aparece predominantemente en Asia y presenta concentraciones elevadas en agua, sedimentos y organismos acuáticos.
- El tercero refleja una acumulación histórica de contaminación, dominada por el ácido perfluorobutanoico (PFBA), vinculada a la deposición atmosférica, los vertidos industriales y la recirculación interna de los contaminantes. Se observó principalmente en Europa y el este de China, con una mayor carga de PFAS en sedimentos y peces.
El estudio distingue entre contaminación inicial asociada a aguas residuales, contaminación continuada de origen industrial y urbano, y acumulación histórica favorecida por procesos atmosféricos y ambientales
Los PFAS de cadena corta plantean nuevos desafíos para el tratamiento del agua
Uno de los aspectos destacados por los investigadores es la creciente presencia de PFAS de cadena corta, utilizados en los últimos años como sustitutos de determinados compuestos de cadena larga sometidos a restricciones más estrictas.
Aunque estas sustancias presentan generalmente un menor potencial de bioacumulación, destacan por su elevada movilidad, persistencia y resistencia a los tratamientos convencionales del agua. Además, pueden desplazarse entre las aguas superficiales y la atmósfera, lo que dificulta el control de su distribución ambiental.
La investigación también pone de manifiesto las limitaciones de los sistemas actuales de vigilancia. La falta de datos homogéneos, las diferencias entre los métodos de muestreo y la desigual cobertura geográfica dificultan la comparación de resultados y la identificación precisa de las fuentes contaminantes.
En la Unión Europea, la regulación de estas sustancias ha avanzado mediante restricciones sobre determinados PFAS y nuevas exigencias de control en el agua de consumo humano. Sin embargo, los autores subrayan la necesidad de reforzar la cooperación internacional y armonizar los sistemas de seguimiento, con un enfoque integrado que contemple los efectos sobre la salud humana, los ecosistemas y la fauna acuática.

