La seguridad de suministro, la competitividad industrial, la gestión de residuos y la necesidad de desfosilizar usos difíciles de electrificar han reforzado el interés por soluciones capaces de conectar energía, territorio y economía circular. En este contexto, el biogás y el biometano han ganado protagonismo en la estrategia energética europea como complemento a la electrificación y afrontan ahora una etapa decisiva: demostrar que el potencial que se les reconoce puede traducirse en mercados consolidados, inversión y capacidad operativa.
Para profundizar en esta cuestión, recurrimos a la European Biogas Association (EBA), la asociación europea que representa a toda la cadena de valor del biogás y el biometano y trabaja para impulsar su desarrollo sostenible en Europa. Su directora de Comunicación, Ángela Sainz Arnau, analiza el momento que atraviesa el sector, el papel que estos gases renovables pueden desempeñar en el sistema energético europeo y las condiciones necesarias para acelerar su despliegue.
A lo largo de la entrevista, Sainz aborda el grado de avance hacia los objetivos de 2030 y 2040, la evolución del mercado y las diferencias entre Estados miembros, el impulso inversor, las principales barreras para el desarrollo del sector, su contribución a la economía circular y la competitividad industrial, así como las áreas de innovación que marcarán la próxima década. La conversación se detiene también en el caso de España, en pleno crecimiento y con un elevado interés inversor, y en cuestiones cada vez más determinantes como la aceptación social y la integración de los proyectos en el territorio.
En apenas unos años, el biometano ha pasado de ser una tecnología con un papel relativamente secundario a ocupar un lugar destacado en la estrategia energética europea. Desde su punto de vista, ¿qué factores explican este cambio de paradigma y qué papel desempeñarán el biogás y el biometano en el sistema energético europeo de las próximas décadas?
El cambio de posición del biometano en Europa responde, en primer lugar, a la evolución de las prioridades energéticas y geopolíticas de la Unión Europea. La crisis energética puso de manifiesto la vulnerabilidad asociada a la dependencia de los combustibles fósiles importados y aceleró la búsqueda de soluciones renovables, domésticas y escalables. En este contexto, el biometano ha pasado a convertirse en un componente estratégico de la transición energética europea.
REPowerEU marcó un punto de inflexión al establecer el objetivo de producir 35 bcm de biometano al año en 2030. Desde entonces, el sector ha demostrado que dispone de capacidad para crecer.
Pero el valor del biogás y el biometano va mucho más allá de sustituir al gas fósil. Estamos hablando de una solución circular que transforma residuos y materia orgánica en energía renovable, fertilizantes orgánicos y CO₂ biogénico. Proteger el medio ambiente no consiste solo en reducir emisiones, sino también en aprovechar mejor los recursos. Esa combinación explica por qué su papel será cada vez más relevante en el desarrollo de la bioeconomía europea.
El valor del biogás y el biometano va mucho más allá de sustituir al gas fósil. Estamos hablando de una solución circular que transforma residuos y materia orgánica en energía renovable, fertilizantes orgánicos y CO₂ biogénico
En un sistema energético cada vez más electrificado, ¿qué papel específico cree que deben desempeñar el biogás y el biometano? ¿En qué sectores considera que estos gases renovables aportan un mayor valor añadido frente a otras alternativas de descarbonización?
La electrificación será fundamental para alcanzar la neutralidad climática, pero eso no significa que todas las necesidades energéticas puedan o deban electrificarse. La electricidad representa actualmente alrededor del 24 % del consumo final de energía en la UE, mientras que una parte importante de la demanda sigue vinculada al calor y a sectores industriales difíciles de electrificar. Al mismo tiempo, aunque el consumo de gas fósil disminuirá, la demanda de gas seguirá siendo relevante durante las próximas décadas, por lo que será necesario acelerar su sustitución por gases renovables.
El biogás y el biometano no compiten con la electrificación, sino que la complementan allí donde las moléculas aportan un mayor valor: determinados procesos industriales de alta temperatura, el transporte pesado y marítimo y otros usos difíciles de electrificar. Además, pueden aportar flexibilidad y resiliencia al sistema y aprovechar las infraestructuras gasistas existentes.
Europa necesita, por tanto, una combinación inteligente de electrones y moléculas renovables. Esta necesidad también está siendo expresada por la industria: empresas de distintos sectores han reclamado, a través de la Joint Biomethane Declaration de la EBA, un despliegue más rápido del biometano como herramienta de competitividad, seguridad energética y desfosilización. El marco energético posterior a 2030 debería reflejar esta complementariedad y permitir que cada solución se desarrolle allí donde aporte un mayor valor.
El biogás y el biometano no compiten con la electrificación, sino que la complementan allí donde las moléculas aportan un mayor valor: determinados procesos industriales de alta temperatura, el transporte pesado y marítimo y otros usos difíciles de electrifica
La producción de biometano está creciendo con rapidez, pero su consolidación dependerá también de que exista una demanda sólida. Desde su punto de vista, ¿qué mecanismos serán necesarios para impulsar el mercado europeo del biometano? ¿Qué papel deberán desempeñar la industria, el transporte, las redes gasistas o las políticas públicas para estimular su consumo allí donde pueda aportar un mayor valor?
Actualmente existe una demanda creciente de biometano y una capacidad de producción escalable, pero para acelerar el desarrollo del mercado es necesario contar con un marco de políticas e instrumentos que permita transformar esa demanda en nuevas inversiones y mayores volúmenes de producción.
En los países donde el mercado del biometano se encuentra en fases más tempranas de desarrollo, como es el caso de España, será necesario combinar distintos mecanismos de apoyo a la producción y a la demanda, adaptados a las circunstancias nacionales. La experiencia de países como Italia, Francia o Dinamarca demuestra que una combinación adecuada de instrumentos puede contribuir de forma decisiva a dinamizar el sector. No existe un único mecanismo válido para todos los mercados: pueden combinarse ayudas a la inversión, incentivos a la producción, incentivos al consumo, obligaciones de suministro u otras herramientas regulatorias. El objetivo debe ser crear un marco estable y predecible que permita movilizar inversiones y avanzar en la desfosilización del sistema energético desde un enfoque tecnológicamente neutro.
A nivel de infraestructuras, resulta igualmente fundamental garantizar un acceso eficiente y no discriminatorio del biometano a las redes gasistas, en línea con lo establecido en el denominado Gas Package (Directiva (UE) 2024/1788), cuyo plazo de transposición por parte de los Estados miembros expiró el pasado 5 de agosto. Los procedimientos de conexión y acceso deben ser claros, ágiles y proporcionados, evitando cargas administrativas o costes desproporcionados que puedan frenar nuevos proyectos. Facilitar la integración del biometano en las redes permite, además, ampliar el número de consumidores potenciales y conectar la producción local con aquellos usos donde el gas renovable puede aportar un mayor valor.
Asimismo, es fundamental contar con sistemas europeos de certificación y trazabilidad sólidos y transparentes que permitan acreditar el origen renovable del gas y sus características de sostenibilidad. Esto resulta especialmente importante para que los consumidores industriales puedan demostrar adecuadamente los ahorros de emisiones asociados al uso de biometano y beneficiarse de ellos en los marcos regulatorios aplicables, incluido el EU ETS, basado en sistemas de monitorización, reporte y verificación de emisiones.
Por último, los contratos de compra a largo plazo también pueden desempeñar un papel fundamental. Los Biomethane Purchase Agreements proporcionan visibilidad y seguridad tanto a productores como a consumidores, facilitando la financiación de nuevos proyectos y aportando una mayor previsibilidad a la demanda.
Existe una demanda creciente de biometano y una capacidad de producción escalable, pero para acelerar el desarrollo del mercado es necesario contar con un marco de políticas e instrumentos que permita transformar esa demanda en nuevas inversiones y mayores volúmenes de producción
Europa en cifras: radiografía de un sector en expansión
La Unión Europea mantiene el objetivo de alcanzar una producción anual de 35 bcm de biometano en 2030, mientras que la EBA ya plantea una visión mucho más ambiciosa para 2040. ¿Consideran que Europa dispone hoy de las condiciones necesarias para cumplir estos objetivos? En caso contrario, ¿qué decisiones políticas, regulatorias o de mercado serán imprescindibles para hacerlo posible?
Europa dispone de los recursos y de la tecnología necesarios para alcanzar estos objetivos, pero todavía no reúne todas las condiciones regulatorias y de mercado necesarias para hacerlo al ritmo requerido.
Un informe reciente de Guidehouse estima un potencial total de producción de biometano de hasta 35 bcm en 2030 en Europa (UE-27, Reino Unido, Noruega y Suiza), procedente principalmente de residuos agrícolas (25 %), estiércol ganadero (23 %), cultivos intermedios (19 %) y aguas residuales industriales (15 %), que en conjunto representan el 81 % del potencial total. Además, prevé que este potencial aumente hasta 116-132 bcm en 2040 y hasta 205 bcm en 2050.
Ahora bien, ¿cuál es la situación actual? Desde diciembre de 2022, las orientaciones de la Comisión Europea sobre los Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (PNIEC) han animado a los Estados miembros a incluir un apartado específico sobre biogás y biometano en las actualizaciones de estos planes, con el objetivo de impulsar un mayor crecimiento de la producción en línea con la meta —no vinculante— de 35 bcm anuales para 2030 fijada por REPowerEU. Sin embargo, si se agregan las previsiones incluidas por los distintos Estados miembros, la producción prevista para 2030 alcanza únicamente 26 bcm anuales.
Aunque el sector está invirtiendo y creciendo, y cada vez son más los países que incorporan objetivos específicos para el biogás y el biometano, las previsiones actuales siguen siendo insuficientes para alcanzar la meta fijada por REPowerEU. Por ello, será necesario elevar el nivel de ambición y reforzar los objetivos nacionales para aprovechar plenamente el potencial del biometano y contribuir a los objetivos europeos de seguridad energética y desfosilización.
Aunque el sector está invirtiendo y creciendo, las previsiones actuales siguen siendo insuficientes para alcanzar la meta fijada por REPowerEU. Es necesario elevar la ambición y reforzar los objetivos nacionales
Desde la aprobación de REPowerEU se han producido avances significativos, aunque siguen existiendo diferencias muy marcadas entre Estados miembros. ¿Cómo valora la evolución del sector en estos últimos años? ¿Qué países considera que están liderando el desarrollo del biometano y qué políticas o modelos de apoyo podrían servir de referencia para acelerar su implantación en el conjunto de Europa?
Desde REPowerEU, el crecimiento ha sido muy significativo, aunque se concentra sobre todo en determinados países. Los datos más recientes publicados el pasado mes de julio muestran que ya existen alrededor de 1.975 plantas de biometano operativas en Europa y una capacidad instalada de 8,2 bcm/año, tras añadir más de 1 bcm de capacidad en apenas un año. Si consideramos la producción conjunta de biogás y biometano, los últimos datos disponibles del Statistical Report son los de 2024 y reflejan una producción europea de 22 bcm anuales.
Actualmente, en el segmento que más crece el biometano, Francia, Alemania, Italia, Dinamarca y Reino Unido se encuentran entre los países que lideran la producción y el despliegue. Al mismo tiempo, cuando analizamos la nueva inversión anunciada, Dinamarca, Italia y España aparecen entre los mercados que están atrayendo mayor interés inversor.
No existe un único modelo que pueda trasladarse directamente de un país a otro. Sin embargo, sí hay elementos comunes en los mercados que están creciendo: objetivos claros, estabilidad normativa, acceso a las redes, procedimientos administrativos eficientes y mecanismos que permitan a los productores obtener un retorno adecuado por el valor energético y ambiental del biometano.
Los mercados que están creciendo comparten elementos comunes: objetivos claros, estabilidad normativa, acceso a las redes, procedimientos administrativos eficientes y mecanismos que reconozcan el valor energético y ambiental del biometano
Más allá de la producción de energía renovable, el biogás y el biometano ofrecen beneficios asociados a la valorización de residuos orgánicos, la gestión sostenible de los estiércoles, la producción de fertilizantes renovables, la reducción de emisiones de metano y el impulso de la bioeconomía. ¿Cree que este carácter transversal está suficientemente reconocido en las políticas europeas o sigue predominando una visión centrada principalmente en su contribución energética?
Todavía existe una tendencia a analizar el biogás y el biometano principalmente como fuentes de energía renovable, cuando su contribución es mucho más amplia. Los sistemas de biogás permiten transformar residuos agrícolas, estiércoles, biorresiduos, residuos orgánicos industriales, aguas residuales y otros recursos en energía renovable. Al mismo tiempo, generan digestato, que puede convertirse en fertilizante orgánico y devolver nutrientes al suelo, y permiten recuperar CO₂ biogénico para usos industriales o para soluciones de eliminación de carbono.
Por eso hablamos de una solución de economía circular: no solo sustituimos combustibles fósiles, sino que también cerramos ciclos de nutrientes y carbono, reducimos residuos y emisiones de metano y generamos nuevas oportunidades para agricultores, industrias y territorios rurales. Este carácter transversal debería estar mucho más presente en las políticas europeas.
Hablamos de una solución de economía circular que no solo sustituye combustibles fósiles, sino que también cierra ciclos de nutrientes y carbono, reduce residuos y emisiones de metano y genera nuevas oportunidades para agricultores, industrias y territorios rurales. Este carácter transversal debería estar mucho más presente en las políticas europeas
El último Biomethane Investment Outlook elaborado por la EBA identifica cerca de 36.000 millones de euros en inversiones previstas, más de 1.200 nuevas plantas y un incremento del 28 % respecto a la edición anterior. ¿Qué lectura hace de estos datos? ¿Cree que el sector ha entrado definitivamente en una fase de despliegue industrial o siguen existiendo incertidumbres que podrían ralentizar la materialización de esta cartera de proyectos?
Los datos del Biomethane Investment Outlook 2026 identifican alrededor de 36.000 millones de euros en inversiones comprometidas. Si estas inversiones se materializan, podrían aportar alrededor de 9 bcm anuales adicionales de capacidad de producción para 2030, equivalentes a unos 90 TWh. Esto se sumaría a la capacidad instalada actual que, como señalábamos anteriormente, ya ha superado los 8 bcm anuales, unos 80 TWh.
En este mismo informe, España aparece como el tercer país receptor de inversión, con 3.100 millones de euros previstos para los próximos años, lo que supondría una capacidad adicional de 8,5 TWh anuales.
El reto ahora es convertir este interés inversor en capacidad operativa y consumo. Para ello, será necesario mantener la confianza de los inversores y eliminar los obstáculos que puedan retrasar la materialización de estos proyectos.
El reto es convertir el interés inversor en capacidad operativa y consumo. Para ello, será necesario mantener la confianza de los inversores y eliminar los obstáculos que puedan retrasar la materialización de los proyectos
La competitividad industrial y la autonomía estratégica se han convertido en dos de las grandes prioridades de la Unión Europea. ¿Qué papel pueden desempeñar el biogás y el biometano para reforzar la resiliencia energética europea, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y contribuir a una industria más competitiva?
El biometano contribuye directamente a ambas prioridades. Es un recurso energético producido en Europa, con tecnologías europeas y a partir de recursos que, en muchos casos, todavía no están plenamente valorizados. Esto permite reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y mantener una mayor parte del valor económico dentro de Europa. Además, el biometano puede sustituir al gas natural en numerosos procesos industriales sin necesidad de transformar por completo las infraestructuras existentes.
Pero su contribución a la competitividad va más allá de la energía. La producción de biogás puede generar nuevos ingresos para agricultores y territorios rurales, mejorar la gestión de residuos y producir fertilizantes orgánicos y CO₂ biogénico, reduciendo así otras dependencias estratégicas.
En un contexto geopolítico cada vez más complejo, esta capacidad de producir energía, nutrientes y carbono renovable dentro de Europa constituye una ventaja estratégica que todavía no estamos valorando suficientemente.
En un contexto geopolítico cada vez más complejo, la capacidad de producir energía, nutrientes y carbono renovable dentro de Europa constituye una ventaja estratégica que todavía no estamos valorando suficientemente
Para finalizar, si dentro de diez años miráramos atrás y concluyéramos que el biogás y el biometano se han consolidado como un pilar fundamental de la transición energética europea, ¿qué habrá tenido que cambiar respecto a la situación actual? ¿Qué decisiones y prioridades habrán sido determinantes para hacerlo posible?
Si dentro de diez años queremos mirar atrás y considerar que el biogás y el biometano se han convertido en un pilar de la desfosilización y de la gestión sostenible de los recursos en la economía europea, tendremos que haber pasado de una fase de reconocimiento de su potencial a otra de despliegue plenamente integrado en las políticas europeas.
En un contexto en el que la desfosilización es urgente para reducir las emisiones y limitar los impactos del cambio climático, apostar por una única vía, como la electrificación, significaría cerrar puertas cuando necesitamos aprovechar todas las soluciones disponibles. Europa necesita una combinación inteligente de electrones y moléculas renovables, asignando cada solución allí donde pueda aportar un mayor valor y eficiencia. El biogás y el biometano pueden desempeñar un papel fundamental en esa combinación.
Al mismo tiempo, necesitamos mercados capaces de reconocer el valor del biometano más allá de la energía, prestando una mayor atención a los coproductos y servicios que genera su cadena de valor. Esto pasa por integrar mejor energía, agricultura, gestión de residuos, fertilizantes y carbono dentro de una misma visión de economía circular.
Europa ya cuenta con los recursos, la tecnología, una industria preparada y una cartera creciente de proyectos e inversiones. Ahora necesita las condiciones políticas y regulatorias adecuadas para transformar ese potencial en proyectos, mercados y beneficios reales para la economía y los territorios europeos.
La fortaleza del biogás y el biometano reside precisamente en la diversidad de soluciones que ofrecen y en su capacidad para conectar sectores que hasta ahora se han abordado de forma separada.
La fortaleza del biogás y el biometano reside precisamente en la diversidad de soluciones que ofrecen y en su capacidad para conectar sectores que hasta ahora se han abordado de forma separada

