Entendiendo el origen y evolución del monóxido de carbono en el aire que respiramos



23/07/2018
Archivado en: Emisiones ,

Autoras: María Teresa Baeza Romero y Ana María Rodríguez Cervantes

Universidad de Castilla la Mancha

Sección Medioambiental del Grupo de Investigación en Procesos Energéticos y Medioambientales

Química de los procesos atmosféricos: experimentación en laboratorio y medidas de campo


 

El monóxido de carbono (CO) es un gas emitido por muchas de las chimeneas industriales que tenemos en nuestras ciudades y pueblos, por los tubos de escape de nuestros coches, etc.  Sin embargo, estos no son los únicos focos de emisión de este contaminante, y su concentración en la atmósfera puede aumentar por procesos derivados de la descomposición de la materia orgánica, la incineración de residuos agrícolas, la combustión en estufas y cocinas de nuestros hogares y/o en las calderas domésticas de biomasa. 

A menudo se habla en los medios de comunicación sobre la posible peligrosidad de este gas debido a la inhalación en sitios cerrados. Pero para poder entender cuáles son las implicaciones de que estemos emitiéndolo tenemos que entender cómo se origina este compuesto, y qué le ocurre una vez está en nuestra atmósfera. Además, es muy importante que sepamos distinguir entre el concepto de concentración de contaminante en una chimenea o tubo de escape (concentración de emisión) y la concentración a la que la población está realmente expuesta (concentración de inmisión). 

En este artículo destinado al público en general, se ha pretendido hacer un resumen en términos sencillos de todos estos conceptos tan importantes de entender para que así todos podamos establecer un criterio propio sobre el origen y evolución de este contaminante.

Fuentes de CO en la atmósfera

El CO es uno de los contaminantes atmosféricos más abundante y ampliamente distribuido. Se trata de un gas inodoro, incoloro e insípido y por eso puede ser peligroso, porque no lo podemos ver ni oler.  Así, hay que aclarar que cuando vemos una chimenea que emite mucho humo no necesariamente es una chimenea que está emitiendo mucho CO, sino que puede ser una chimenea que emite grandes cantidades de vapor de agua (humo blanco).  El color del humo no es indicativo de si tiene o no CO ya que este gas es incoloro.

Una característica del CO es que este gas es menos pesado que el aire y por ello se acumula siempre en las zonas altas de la atmósfera [1]. Esta es una de las razones por la que en caso de incendio nos recomiendan andar agachados cerca del suelo.

La mayor parte del CO presente en la atmósfera es de origen natural (contaminante biogénico). Una pequeña parte es emitida directamente, por ejemplo, en volcanes, incendios o tormentas eléctricas [2], pero la mayoría se origina en la degradación atmosférica del metano (CH4). Este compuesto es uno de los principales contaminantes emitidos de forma natural a la atmósfera a través de procesos de descomposición o putrefacción de la materia orgánica [1] (ver Figura 1). En una atmósfera extremadamente limpia la concentración de monóxido de carbono es muy baja y estable (0,1 ppm = partes por millón, es decir por cada litro de aire sólo hay 0,1 microlitros de CO) [3].

Pero el CO también puede producirlo el hombre. A este CO se le conoce como CO antropogénico, y su principal proceso de formación es la combustión incompleta (combustión en la que no hay suficiente oxígeno) de compuestos que contienen carbono, como los derivados del petróleo (gas natural, gasolina, gasoil, etc.), carbón, madera, biomasa, etc. (ver Figura 1). Un ejemplo típico de combustión incompleta o pobre en oxígeno es la que se da en los “braseros de picón” que tantos sustos han producido.

Vamos ahora a intentar entender por qué se forma CO en vez de dióxido de carbono (CO2), que es el gas contaminante deseable en todo proceso de combustión. Las reacciones de combustión de los compuestos que contienen carbón transcurren en dos etapas. En la primera el oxígeno del aire reacciona con el combustible y se forma CO (la reacción que hemos llamado R1). En la segunda ese CO reacciona con más oxígeno formando ya CO2 (R2):

2 C + O2   ⇔   2 CO (R1)

2 CO + O2   ⇔   2 CO2 (R2)

La primera reacción es muy rápida, hasta diez veces más que la segunda, lo que implica que, si la proporción de oxígeno es pequeña, o incluso, aun siendo ésta suficiente, si no se produce una mezcla eficaz entre el combustible y el oxígeno, tiene lugar una emisión de CO elevada. Este segundo hecho es la razón por la que deberíamos hacer un mantenimiento regular a nuestras calderas en casa, puesto que un quemador sucio produce esa mezcla imperfecta que originará la formación de CO que podría llegar a intoxicarnos si no existe una ventilación adecuada.

Por ello, este tipo de combustiones incompletas hacen que el CO, junto con otros contaminantes emitidos directamente a la atmósfera, sea uno de los contaminantes típicos de épocas invernales, ya que durante estas se incrementa el tráfico rodado, se hace un uso extendido de las calefacciones y las condiciones atmosféricas en ocasiones pueden dificultar la dispersión del contaminante.

Otro ejemplo de combustión incompleta que produce altas concentraciones de CO es el humo del tabaco. Este humo incluye dióxido de carbono (CO2), agua, CO, material particulado o aerosoles, nicotina, óxidos de nitrógeno, ácido cianhídrico (HCN), amoniaco, formaldehido, fenol y otros compuestos muy tóxicos [4]. Aunque el CO no es cancerígeno, algunos de estos compuestos si lo son, y por eso el tabaco es tan malo para nuestra salud. La concentración de CO en el humo del tabaco puede variar entre 500-5000 ppm (583-5830 mg/m3), que es mayor que la concentración de CO en el tubo de escape de un coche al que se le hace un mantenimiento regular [4]. En el aliento de una persona fumadora se puede encontrar hasta 50 ppm de CO, aunque de media el aliento de los fumadores tiene una concentración de 17 ppm (20 mg/m3) y 5 ppm (6 mg/m3) para fumadores pasivos [5].

Evolución del CO en la atmósfera

Una vez que el CO es emitido su evolución en la atmósfera depende de muchos factores. La meteorología es uno de los factores que más influye porque va a determinar cuánto se dispersa, o lo que es lo mismo se diluye, haciendo que la concentración de salida por ejemplo de una chimenea pueda reducirse más de 1.000 veces a tan sólo 200 m de distancia del foco emisor. Además, el CO puede ser eliminado de la atmosfera por diferentes procesos, entre ellos los más importantes serían su conversión a CO2 y su eliminación biológica (eliminación del CO por los seres vivos).

El CO no experimenta, por acción del mismo, una conversión directa a CO2 en una cantidad importante, ya que este proceso a temperatura ambiente es incluso más lento que a las altas temperaturas de un proceso de combustión (R2). La vía principal a través de la cual el CO se transforma a CO2 es a través de su reacción con el llamado “detergente atmosférico”, el radical hidroxilo, OH· (R3) (ver Figura 1). El OH· recibe la denominación de “detergente atmosférico” por su capacidad de reaccionar con la mayoría de los compuestos emitidos a la atmósfera disminuyendo sus concentraciones: 

OH·   +   CO   →   CO2 + H·  (R3)

Este proceso transforma un 0,1 % del CO por hora solar [1]. Puesto que la concentración atmosférica de OH· varía apreciablemente con el tiempo y el espacio, el nivel de CO en la atmósfera puede presentar grandes cambios en sus concentraciones presentando un máximo en invierno y un mínimo en verano [8].

Como ya hemos indicado, otra forma en que el CO puede ser eliminado de la atmósfera es por absorción a partir de ciertos seres vivos (eliminación biológica). Existen ciertos hongos y bacterias en los suelos que absorben aproximadamente 7 mg CO/ hora m2, aunque pueden llegar incluso hasta 109 mg CO/ hora m2 de suelo. Además, el CO también es eliminado de la atmósfera por la vegetación, la cual puede llegar a absorber hasta 7,2 mg CO/ hora m2, esta cantidad puede variar en función de la especie [1].

Aproximadamente el 85% del CO atmosférico que se destruye anualmente es eliminado por reacciones con el radical OH·, un 10% a partir de su absorción por algunos seres vivos y el resto difunde a capas más altas de la atmósfera [7]. Si tenemos en cuenta todos estos procesos de eliminación del CO su vida media global en la parte baja de la atmosfera (medida del tiempo medio que está el CO en la atmósfera desde su emisión hasta su eliminación) oscila entre un mes y medio y tres meses, dependiendo del punto del planeta y la época del año [8].  Si comparamos este tiempo de vida con el de otros contaminantes atmosféricos como los CFCs (CloroFluoroCarbonados, compuestos que producen la destrucción de la capa de ozono) que pueden tener tiempos de vida de incluso decenas de años, es un contaminante que no está en la atmósfera demasiado tiempo, pero suficiente para que sea transportado desde donde es emitido a cientos de kilómetros de distancia. Por tanto, hay que recordar que la concentración de CO a la que va a estar expuesta una persona va a depender principalmente de los procesos de dispersión que sufra este contaminante en la parte baja de atmósfera.

En la Figura 1 se representa esquemáticamente a modo de resumen tanto las principales fuentes como el destino del CO una vez que está en la atmósfera.

Figura 1. Esquema de las fuentes y evolución del CO en la atmósfera

Efectos del CO en la salud

Seguro que habéis oído hablar de las personas que resultan intoxicadas alrededor de un brasero o en un pequeño garaje con el motor en marcha. En ambos casos el responsable es el CO. A continuación, vamos a explicar cómo esta molécula puede producir estos efectos.

En nuestra sangre hay unas células llamadas glóbulos rojos que contienen una molécula llamada hemoglobina cuya misión es transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo y recoger de ellas el CO2 que deberá ser expulsado al exterior por los pulmones. La hemoglobina tiene mayor afinidad por unirse al CO que por unirse al oxígeno (200 veces más), por eso en presencia de CO será esta molécula la que se transportará al resto del organismo. Por ello, a concentraciones de CO por encima de 12 mg/m3 [1], se reduce la llegada de oxígeno a órganos y tejidos, pudiendo originar confusión mental, vértigo, dolor de cabeza, náuseas, debilidad y pérdida del conocimiento. El CO puede ser más dañino a concentraciones muy altas, por encima de los 55 mg/m3, lo que hace que el CO sea mucho más peligroso en entornos cerrados que al aire libre, donde es extraordinariamente difícil que se alcancen dichas concentraciones [6].

Emisiones de CO en España

Nuestro gobierno está obligado por la legislación vigente a elaborar un inventario a nivel nacional de las emisiones de gases con efecto invernadero. Estos son gases tales como el CO2, CH4, CO, etc. Según este inventario en su edición del 2018 [9], las emisiones de CO antropogénico (producido por el hombre) en España, en 2016, último año que recoge este trabajo, fueron de 1843 kilotoneladas (kt) y están divididas por sectores como se muestra en la Figura 2.

Figura 2. Emisiones de CO en 2016 dividas por sectores según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero [9].

En esta figura podemos ver que el sector residencial (nuestras casas, en el gráfico el color rojo) constituye una importante fuente de este contaminante. Este gas lo producimos en aparatos domésticos como estufas, hornillos, calentadores o calderas domésticas de biomasa debida a la combustión incompleta que antes comentábamos. Un apropiado mantenimiento de todos estos aparatos ahorraría muchas emisiones. El siguiente sector con una aportación importante es el tratamiento de residuos (en amarillo), en particular la habitual práctica agrícola llamada “quema de rastrojos” y quema de otros residuos agrícolas como los restos de la poda de olivos. Las industrias junto con el uso de nuestros vehículos son también una importante fuente, pero no tanto como las anteriores. Es por eso que cuando tenemos que hacer la revisión de nuestros coches (“ ITV”) una de las emisiones de los contaminantes que se miden para comprobar que no supera los límites es la del CO.

Si revisamos la evolución de las emisiones de CO en los últimos años según el mencionado inventario (1990 – 2016) [9], podemos ver que han disminuido un 65% en las últimas décadas (ver Figura 3).  Esto se debe al hecho de que los nuevos vehículos emiten menor cantidad de CO gracias a la instalación de catalizadores que convierten el CO en CO2 (R2). El resto de sectores se ha mantenido en niveles más menos constante, con ligeras variaciones [9].

Figura 3. Emisiones de CO (kt) por año según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero [9].

Valores de Inmisión de CO en España   

Aunque las emisiones de CO son elevadas con respecto a otros contaminantes [9], hay que tener en cuenta que los contaminantes, y entre ellos el CO, una vez emitidos a la atmosfera son dispersados, transformados química y/o físicamente, o incluso regresan a la superficie de la tierra a través de procesos de deposición. De tal forma que las medidas de las concentraciones de CO en las fuentes de emisión no coinciden con los valores a los que la población se ve expuesta, es decir, lo que se conoce como valores de inmisión.

En este sentido, el último informe sobre la calidad del aire en nuestro país, editado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en 2017 con datos correspondientes al año 2016 [10], expone que los valores de inmisión de CO no superaron los valores límites marcados por la legislación en ningún punto de la geografía española. Si observamos la figura 4, incluida en dicho informe, toda España está en color verde lo que indica que el valor límite diario de CO, establecido en 10 mg/m3 [11], no ha sido superado en el 2016 y de hecho no ha sido superado en los últimos 10 años. Además, estos 10 mg/m3, coinciden con el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyos valores límites normalmente para la mayoría de los contaminantes son más restrictivos (concentraciones más bajas) [12].

Figura 4. Evaluación 2016: valor límite de CO para la protección de la salud en España [10].

Queremos llamar la atención del lector sobre el hecho de que en zonas de España con problemas de contaminación derivados de la combustión como los altos niveles de óxidos de nitrógeno (NOx), por ejemplo, en Asturias debido a las industrias termoeléctricas, o en grandes ciudades como Madrid o Barcelona debido al transporte, no muestran sin embargo altos valores de CO.

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente realizó un estudio detallado de la evolución en los últimos años de la concentración de inmisión para el CO, dependiendo de si donde se medía era un lugar donde principalmente había fuentes de contaminación relacionadas con el tráfico o la industria (tipo de estación) y dependiendo también de si era una zona rural o urbana [13].  Los resultados de este estudio se muestran en la Figura 5. En ella podemos observar que hay una tendencia a la baja o estancamiento en las concentraciones de CO desde 2003 hasta 2014 (año al que llega este estudio) estando siempre los valores muy por debajo de la concentración límite establecida legalmente para la protección de la salud en todos los puntos de medida. Evidentemente, las estaciones de tráfico y urbanas son las que mayores valores registran debido a su cercanía a los focos de emisión: tráfico y combustión en hogares.

Figura 5. Evolución de las medias anuales de CO (2003-2014) por tipo de estación y área según el Análisis de la Calidad del Aire en España (Ed.2015).

Valores de inmisión de CO en Castilla La Mancha

En Castilla-La Mancha los niveles de este contaminante son normalmente muy bajos, por debajo de los 0,5 mg/m3 de media. Tan sólo de forma ocasional, y ante situaciones de escasa dispersión atmosférica (en condiciones atmosféricas de baja velocidad del viento, alta irradiación solar, etc.), es cuando esporádicamente se pueden alcanzar en zonas de elevada densidad de tráfico, niveles algo más elevados para este contaminante, aunque en ningún caso se aproximan al valor límite dispuesto en la normativa (ver Figura 6) [14].

Figura 6. Evaluación del valor límite anual para CO en 2016 en Castilla La Mancha

Incluso en Puertollano, donde la actividad industrial es intensa, y los niveles de otros contaminantes suelen ser elevados, para el CO las medidas nunca superaron los 10 mg/m3 establecidos en la legislación. Además, esto no se trata de un hecho puntual, pues esta tendencia se confirma en los últimos años de medida publicados (2012 – 2016) [14].

Niveles de CO en Mora (Toledo)

En Mora las fuentes de emisiones de CO más importante serían las comentadas anteriormente en el inventario de emisiones de CO en España, es decir, el sector residencial, a partir de combustiones incompletas en estufas y calefacciones, la quema de residuos de la agricultura, el tráfico y las emisiones industriales de la zona. En este sentido, en los últimos años ha crecido la alarma social por un posible aumento en las concentraciones de CO debido a la actividad industrial llevada a cabo en la empresa Extractora Ecológica de Mora S.A., dedicada al secado del alperujo.

La Red de Vigilancia de Castilla la Mancha ha realizado varios seguimientos de la calidad del aire en la localidad en los últimos años (informe 2015, 2016 y 2018) [15-17] en los que en todos los casos se ha determinado, de acuerdo con los criterios de calidad del aire que establece el RD 102/2011 [9], que la calidad del aire en Mora es buena. No obstante, en estos trabajos no se ha hecho ningún seguimiento del CO ya que por experiencia previa de los técnicos se esperan unas concentraciones muy bajas de este contaminante en toda la región (incluso en Puertollano raramente se han alcanzado valores altos), y por tanto no han dotado a la red con un medidor de este contaminante en su unidad móvil. Esta es la causa por la que en este momento no se disponen de medidas de valores de inmisión de CO en Mora, o lo que es lo mismo, no podemos conocer las concentraciones de este contaminante a las que la población está expuesta.

Por esta razón, en este trabajo hemos realizado una simulación a través de un programa de ordenador especializado en el estudio de la dispersión de contaminantes emitidos a la atmósfera (Disper 3.0) que nos permite estimar dichas concentraciones. Los modelos de dispersión son modelos matemáticos que tratan de simular lo que le ocurre a un contaminante una vez emitido a la atmósfera teniendo en cuenta una serie de parámetros meteorológicos, químicos, topográficos y de cantidad y velocidad de emisión del contaminante. Estos modelos son herramientas que la legislación admite como válidas en estudios de evaluación de impacto medioambiental (proceso administrativo previo para poder instalar determinados tipos de fábricas) o por ejemplo a la hora de diseñar la red de vigilancia de la calidad del aire. No obstante, hay que tener en cuenta que no son tan exactos como las medidas reales en el lugar afectado. Pero, hay que recordar que incluso las medidas directas no son realmente informativas si no se prorrogan durante el tiempo suficientemente, ya que las condiciones climáticas que son las que van a determinar la dispersión de la contaminación dependen extremadamente de la época del año y tienen variaciones diarias.

El humo cuando sale de una chimenea tiene a ascender ya que está más caliente que el aire del ambiente, cuanto mayor sea la diferencia de temperatura, más ascenderá. Al mismo tiempo ese humo se va a encontrar con el viento que va a determinar la dirección en la que se propagará. Así, el humo de las chimeneas de nuestras casas no siempre se dirige al mismo sitio. Cuanto más fuerte sea el viento ese humo se va a dispersar más, así el penacho de humo, que es como se conoce técnicamente al humo que sale de las chimeneas, se va a ir expandiendo al alejarse de la chimenea, pudiendo en algún momento tocar el suelo, pero ya con concentraciones muchísimo más bajas que las originales. La concentración de contaminantes a la que estamos expuestos es la concentración que tendría ese penacho cuando toca el suelo. La distancia que recorre sin tocar el suelo depende de factores topográficos (presencia de colinas u otro tipo de obstáculos) y meteorológicos que hacen que el humo pueda tener diferentes formas. Así, los días muy soleados y con relativamente poco viento solemos ver un penacho de humo que tiene una forma de cono muy abierta que tiende a tocar el suelo pronto. Por el contrario, los días nublados el humo parece un fino hilo que se extiende horizontalmente durante muchos metros a mayor altura de la chimenea y sin tocar el suelo incluso en kilómetros. En la Figura 7 podemos ver un caso intermedio donde el penacho se ha abierto bastante pero todavía recorre grandes distancias sin tocar el suelo. Los modelos de dispersión simulan este comportamiento del humo descrito.

Figura 7. Representación esquemática de penacho que sale de una chimenea y sufre dispersión

En este trabajo, hemos hecho una simulación simplificada de una supuesta chimenea industrial que se encuentra en el polígono industrial de Mora, con el objetivo de que el lector pueda entender la gran diferencia que hay entre concentraciones de emisión e inmisión. Para ello hemos estudiado la meteorología de Mora utilizando los datos de la estación meteorológica que hay en esta localidad (http://crea.uclm.es/siar/datmeteo/) de los últimos 10 años.

En el modelo se ha incluido una chimenea típica para un secadero de alperujo y hemos variados las condiciones meteorológicas tales como temperatura exterior y velocidad del viento entre los valores típicos para Mora durante todo el año.

El resultado que hemos obtenido de estas simulaciones es que incluso en las condiciones atmosféricas más desfavorables (verano y velocidad de viento nula) a 1,5 km (distancia aproximada entre la población y la zona del polígono donde está situada la empresa Extractora Ecológica de Mora S.A) las concentraciones de CO siempre están por debajo de los 3 mg/m3.  Este valor está muy por debajo del valor al que estamos expuestos si somos fumadores o incluso como fumadores pasivos [5].  Además, hay que tener en cuenta que los procesos de degradación del CO por absorción a partir de la vegetación o del suelo no han sido incluidos en esta simulación, por lo que esas concentraciones serían incluso menores.

Conclusiones

El monóxido de carbono (CO) es un contaminante atmosférico que es emitido de forma natural (procesos biogénicos) y también a partir de procesos llevados a cabo por el hombre (procesos antropogénicos). En los procesos antropogénicos principalmente se origina en procesos incompletos de combustión (con poco oxígeno o mala mezcla del combustible-aire) y en España sus fuentes más importantes son nuestros hogares y el tratamiento de residuos. Es un contaminante que nunca alcanzan niveles elevados en exteriores, pero si se emite en interiores, por ejemplo, utilizando braseros de picón o una estufa con mal funcionamiento, su concentración puede llegar a ser peligrosa.

El CO que sale de las chimeneas siempre va a dispersarse mezclándose con el resto del aire de forma que su concentración disminuirá muy rápidamente al propagarse el humo, por lo que las concentraciones de emisión (en la chimenea) e inmisión (de exposición) son siempre muy diferentes. La extensión de esa dispersión del humo esta condicionada, principalmente, por las condiciones meteorológicas.


Bibliografía

[1] González Delgado, M.N, Orozco Barrenetxea, C., Pérez Serrano, A., Alfayate Blanco, J.M., Rodriguez Vidal, F.J. 2003. “Contaminación ambiental: una visión desde la química”. Editorial Paraninfo.

[2] Jaffe M. A, J.S., Part II. Carbon Monoxide in the Environment. “Sources, characteristics, and fate of atmospheric carbon monoxide”. Annals of the New York Academy of Sciences, 174: (1970), 76-88. https://doi.org/10.1111/j.1749-6632.1970.tb49774.x

[3] Moretton, J. “Contaminación del aire en la Argentina”. Ediciones Universo, Colección de Bolsillo. Argentina. 1996.

[4] Dan Jaffe, D. and Chavasse, L.  “Comparing the CO content of cigarette smoke and  Auto exhaust using gas chromatography”  J. College Sci. Teaching ,  Dec.(1999), 172-176.

https://faculty.washington.edu/djaffe/ce3.pdf

[5] Deveci, S.E., Deveci; F., Açik, Y. and Ozan, AT. “The measurement of exhaled carbon monoxide in healthy smokers and non-smokers”  Respiratory Medicine 98 (6), (2004) 551-556.

[6] Badr, O and Pobrert, S.D. “Sinks and environmental impacts for atmospheric carbon monoxide” Applied Energy 50(4) (1995) 339-372

https://doi.org/10.1016/0306-2619(95)98803-A

[7] Khalil, M. A. K. & Rasmussen, R. A., “The global cycle of carbon monoxide: trends and mass balance”. Chemosphere, 20 (1990) 227-42.

[8] Viceconsejería de Medio Ambiente de Castilla la Mancha, Vigilancia y control de la calidad del aire.

http://www.castillalamancha.es/sites/default/files/documentos/zip/20170529/principales_contaminantes_atmosfericos_29.05.zip  

Último acceso 02/07/2018.

[9] Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. “Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero”, 2018

http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/nir_unfccc_2018_web_tcm30-444520.pdf

Último acceso 02/07/2018.

[10] Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. “Evaluación de la calidad del Aire 2016”, 2017.

http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/atmosfera-y-calidad-del-aire/informeevaluacioncalidadaireespana2016_tcm30-431898.pdf

Último acceso 02/07/2018

[11] REAL DECRETO 102/2011, DE 28 DE ENERO, relativo a la mejora de la calidad del aire. BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO 28/01/2011

[12] WHO 2000 “Air Quality Guidelines for Europe” - Second Edition World Health Organization Regional Office for Europe Copenhagen.

http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/107335/E71922.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Último acceso 02/07/2018.

[13] Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. “Análisis de la Calidad en el Aire en España. Actualización 2015”, 2016

http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/atmosfera-y-calidad-del-aire/libroaire2015_tcm30-187887.pdf

Último acceso 02/07/2018.

[14] Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural Viceconsejería de Medio Ambiente. “Informe anual de calidad del aire año 2016”

http://www.castillalamancha.es/sites/default/files/documentos/pdf/20171009/informe_anual_2016.pdf

Último acceso 02/07/2018.

[15] Laboratorio Regional Agroalimentario y Ambiental de Castilla la Mancha. Informe del área de calidad de aire. Nº Informe: 2/2015

http://www.castillalamancha.es/sites/default/files/documentos/zip/20180514/informes_unidad_movil_mora.zip

Último acceso 02/07/2018.

[16] Excmo. Ayuntamiento de Mora. Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural Viceconsejería de Medio Ambiente. “Campaña Informativa sobre calidad del aire en el Municipio de Mora”. 2016

http://www.mora.es/recursos/documentos/general/INFORME_CALIDAD_AIRE_2016.pdf Último acceso 02/07/2018.

[17] Viceconsejería de Medio Ambiente. Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural. “Informe de Resultados Obtenidos por la Unidad Móvil de Calidad de Aire en el Municipio de Mora (Toledo)” Octubre 1017-Febrero 2018

http://www.castillalamancha.es/sites/default/files/documentos/zip/20180514/informes_unidad_movil_mora.zip

Último acceso 02/07/2018.

Tags: .

4781

RECIBE NOTICIAS COMO ESTA EN TU CORREO


Este sitio utiliza cookies y tecnologías similares. Si no cambia la configuración del navegador, usted está de acuerdo con nuestra política de cookies.