El agua se ha convertido en una condición directa para la competitividad de la agroindustria española. Su disponibilidad no solo determina la producción agrícola, sino también la transformación, la planificación de campañas, la logística, las exportaciones y la estabilidad económica de numerosos territorios rurales.
El peso del regadío refleja esta dependencia: aunque ocupa apenas el 22,3 % de la superficie cultivada en España, genera el 71 % del valor de la producción vegetal. En un escenario marcado por sequías más frecuentes, temperaturas extremas y una disponibilidad cada vez más irregular, garantizar agua suficiente, de calidad y a un coste asumible se convierte en un desafío para toda la cadena agroalimentaria.
Modernizar el regadío para gestionar mejor cada gota
La respuesta comienza por mejorar la gestión de los recursos disponibles. La modernización del regadío avanza hacia sistemas cada vez más digitalizados, automatizados y conectados, capaces de ajustar el agua aportada a las necesidades reales de los cultivos.
Telecontrol, sensores, estaciones meteorológicas, imágenes de satélite, inteligencia artificial y riego de precisión permiten reducir pérdidas y mejorar la toma de decisiones. FENACORE señala que décadas de modernización han permitido reducir un 25 % el consumo medio de agua, mientras las nuevas tecnologías pueden generar ahorros adicionales de hasta un 10 % sin comprometer la producción.
Este proceso cuenta además con una inversión público-privada superior a 2.323 millones de euros entre 2021 y 2027, destinada a 170 actuaciones de modernización de regadíos.
Nuevos recursos para ganar seguridad hídrica
La eficiencia, sin embargo, no será suficiente allí donde los recursos convencionales resulten insuficientes. El agua regenerada y la desalación están ganando peso como fuentes estratégicas para reducir la dependencia de las precipitaciones y reforzar la garantía de suministro.
La clave pasa por integrar estos recursos dentro de un mix hídrico diversificado, adaptado a las condiciones de cada territorio. Su despliegue afronta todavía barreras económicas, administrativas y de aceptación social, pero ofrece una vía para reducir la presión sobre ríos y acuíferos y aumentar la resiliencia de la actividad agroalimentaria.
Agua, energía y territorio: un equilibrio imprescindible
Garantizar el suministro también implica abordar el coste energético. El bombeo, la distribución, la reutilización o la desalación requieren energía, por lo que eficiencia hídrica y eficiencia energética deberán avanzar conjuntamente. La incorporación de energía fotovoltaica y autoconsumo permite reducir costes y limitar la exposición a la volatilidad de los precios eléctricos.
Pero producir de forma más eficiente no elimina los límites ambientales. La calidad del agua, la salinización de los suelos, la contaminación difusa o la presión sobre los acuíferos obligan a incorporar criterios de sostenibilidad a cualquier estrategia. El objetivo no consiste únicamente en disponer de más agua, sino en garantizar la actividad agroindustrial sin comprometer el agua, el suelo y el territorio que la sostienen.
Una transformación que también exige planificación
La tecnología por sí sola no resolverá el desafío. El sector señala también la necesidad de más inversión, coordinación institucional y una planificación hídrica capaz de convertir los proyectos en actuaciones reales sobre el territorio.
Persisten barreras relacionadas con la financiación, los procedimientos administrativos, la ejecución de los planes hidrológicos y la fragmentación competencial. El reto será integrar modernización, nuevos recursos, energía, sostenibilidad y gobernanza dentro de una estrategia común que permita reforzar la seguridad hídrica sin perder de vista las particularidades de cada territorio.
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Este artículo resume algunas de las principales claves del reto hídrico de la agroindustria española. Para profundizar en modernización y digitalización del regadío, eficiencia, desalación, reutilización, costes energéticos, límites ambientales y planificación hídrica, consulta el reportaje completo publicado en RETEMA, con la visión de Cooperativas Agro-alimentarias de España, FENACORE, SEIASA, AEDyR y CEBAS-CSIC.