Alcarràs Bioproductors: las 150 familias de Alcarràs que revolucionan la ganadería sostenible

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Alcarràs Bioproductors impulsa un modelo cooperativo que transforma las deyecciones ganaderas en compost, biogás y biometano, promoviendo la economía circular en el territorio

¿Qué pasa cuando más de 160 granjas deciden unirse para convertir un reto ambiental en un negocio sostenible? La respuesta está en Alcarràs (Lleida), donde el sector porcino y vacuno ha tomado las riendas de su propio futuro demostrando que la economía circular no es una moda, sino la mejor herramienta para garantizar la rentabilidad y el arraigo en el territorio.

 

Un reto del campo con respuesta cooperativa

Cualquier ganadero conoce de primera mano el desafío que representa la gestión diaria de las deyecciones. En la comarca del Baix Segrià, el peso de la actividad ganadera es enorme, y con él, la responsabilidad de gestionar de forma eficiente, legal y sostenible miles de toneladas de purines y estiércoles al año.

Lejos de ver esto como un freno o esperar a que las soluciones vinieran de fuera, los propios profesionales de la zona decidieron actuar. Un total de 150 familias ganaderas de bovino y porcino de Alcarràs se organizaron para constituir la SAT Alcarràs Bioproductors. Su meta era clara: construir y gestionar de forma conjunta sus propias infraestructuras para transformar el estiércol en productos de alto valor agronómico, cerrando el ciclo de los nutrientes y aportando energía limpia a la comarca.

 


El primer gran pilar de este proyecto es su planta de compostaje, una instalación capacitada para tratar nada menos que 67.000 toneladas al año de materia orgánica


 

La planta de compostaje: un traje a la medida para la salud del suelo

El primer gran pilar de este proyecto es su planta de compostaje, una instalación capacitada para tratar nada menos que 67.000 toneladas al año (unas 183 toneladas diarias) de materia orgánica.

¿Cómo se elabora el compost?

El proceso combina dos fuentes clave del sector primario local: la fracción ganadera, consistente en estiércol de vacuno y la parte sólida del purín de cerdo; y la fracción vegetal, compuesta de restos de poda, paja y otros residuos agrícolas de la zona.

Mediante un compostaje estrictamente controlado en humedad, oxigenación y temperatura, estos materiales sufren una transformación biológica natural que elimina patógenos y semillas de malas hierbas. El resultado final es un compost de alta calidad, con registro en el Ministerio (MAPAMA) bajo el Real Decreto 506/2013.

Para el agricultor, este producto es auténtica “comida” para la tierra: un fertilizante orgánico rico en humus que regenera suelos desgastados, mejora la capacidad de retención de agua y reduce la factura en abonos químicos de síntesis.

 

Alcarràs Bioproductors ha puesto en marcha un polígono bioindustrial, un espacio pensado para atraer e instalar empresas dedicadas a sacar aún más valor a los subproductos del campo


 
La planta de biogás y biometano: la granja como central de energía renovable

El segundo pilar es la planta de biogás, diseñada para valorizar la materia orgánica fluida mediante un proceso de digestión anaerobia (fermentación sin oxígeno en tanques cerrados).

De esta fermentación natural se obtiene un biogás rico en metano (entre el 60% y el 70%), el cual alimenta un equipo de cogeneración para generar electricidad y calor 100% renovables que abastecen las propias instalaciones ganaderas. Además, el material digerido que sale de los tanques (el digestado) se procesa en la planta de compostaje, garantizando que no se pierda ni una sola gota de materia orgánica.

 
Del campo al depósito: La realidad del biometano y la movilidad limpia

Lo que en su día fue una aspiración es hoy un pilar completamente consolidado en la operativa de Alcarràs Bioproductors. Mediante tecnología de depuración (upgrading), la planta refina el biogás hasta convertirlo en biometano, inyectándolo de forma directa a la red nacional de gas.

Asimismo, el siguiente paso es abastecer directamente a la propia flota de camiones encargados de recoger el estiércol en las granjas. De este modo, la logística del proyecto funcionará con el mismo combustible biogénico que generan las deyecciones, cerrando un ciclo de transporte con huella neutra de carbono.

 


Proyectos como el de Alcarràs Bioproductors demuestran que la ganadería no es parte del problema ambiental, sino pieza clave de la solución

 
Un biopolígono pensado por y para el desarrollo local

Para rematar el proyecto, Alcarràs Bioproductors ha puesto en marcha un polígono bioindustrial. Este espacio está pensado para atraer e instalar empresas dedicadas a sacar aún más valor a los subproductos del campo: desde la extracción de bioestimulantes hasta la obtención de nuevos productos ecológicos.

Junto a esto, se ha articulado una Comunidad Energética Local, pensada para que las granjas socias alcancen la autosuficiencia energética y reduzcan sus costes de producción.

 

¿Qué gana el ganadero y el territorio?

El ganadero y el territorio ganan garantía ambiental y legal, con una solución definitiva y agrupada a la gestión de nitratos y deyecciones en más de 160 granjas; ahorro en insumos, con la producción de biofertilizantes y compost que sustituyen al abono químico, mejorando la estructura del suelo; ahorro energético, con la generación de luz y calor propio, protegiéndose de las subidas del precio de la energía; nuevos ingresos, con la revalorización comercial del estiércol a través del compost, el biogás y futuros subproductos; reducción de emisiones, con la captura activa de metano, reduciendo drásticamente la huella de carbono de la carne y la leche producidas; y vida para el pueblo, con la creación de empleo directo e indirecto que fija población rural y asegura el relevo generacional de 150 familias.

 

El campo como solución al reto climático

Proyectos como el de Alcarràs Bioproductors demuestran que la ganadería no es parte del problema ambiental, sino pieza clave de la solución. Cuando la innovación técnica se pone al servicio del conocimiento tradicional del ganadero, el resultado es una actividad más rentable, más respetuosa con el entorno y preparada para los retos del siglo XXI.

 


Las 150 familias de Alcarràs han trazado el camino: cuidar la tierra, aprovechar hasta el último recurso y demostrar que el futuro del campo pasa por la unión y la bioeconomía circular.