Cómo garantizar la competitividad de la bioenergía en el mercado europeo

La estabilidad, unas políticas claras y la confianza pública serán esenciales para que el sector siga siendo competitivo frente a los combustibles fósiles y para garantizar que la bioenergía continúe desempeñando su papel en la transición europea hacia una economía resiliente y baja en carbono

La transición de Europa hacia un sistema energético más limpio está transformando las industrias, influyendo en los patrones comerciales y poniendo a prueba la capacidad de la Unión Europea para mantener su competitividad en un panorama global en constante cambio. Hoy en día, la economía europea se encuentra bajo presión, y resulta cada vez más evidente que la transición hacia la energía limpia no es inmune a estos desafíos. El menor crecimiento, la incertidumbre política y el aumento de los costes han afectado a muchos sectores de energías renovables. Los proyectos de energía eólica marina sufren retrasos, las ventas de bombas de calor han perdido impulso y el hidrógeno verde aún se está consolidando.

El sector de la bioenergía también ha sentido este impacto. El mercado de pellets se contrajo en 2023, en parte debido a inviernos más cálidos y a cambios en los patrones de demanda. Otros segmentos, como el biogás y el biometano, han seguido creciendo, y nuevas oportunidades como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) han despertado interés a nivel mundial.

Con ello, queda claro que la bioenergía no es la panacea, como ocurre con cualquier otra solución de energía renovable. Sin embargo, sigue siendo una forma eficaz y escalable de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, que aún representan la mayor vulnerabilidad de Europa, tanto en lo que respecta a las emisiones como a la seguridad energética.

 

La bioenergía no es la panacea, como ocurre con cualquier otra solución de energía renovable. Sin embargo, sigue siendo una forma eficaz y escalable de reducir la dependencia de los combustibles fósiles

 

¿Qué diferencia a la bioenergía?

En primer lugar, proporciona calor renovable: un elemento crucial para los hogares, las industrias y los sistemas de calefacción urbana en toda Europa; sobre todo teniendo en cuenta que actualmente cerca de la mitad del consumo energético de la UE se destina a la calefacción.

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En segundo lugar, aprovecha los recursos nacionales: residuos agrícolas, subproductos forestales y residuos orgánicos que de otro modo se desperdiciarían. Esto contribuye a reducir las importaciones de combustibles fósiles y fortalece la independencia energética de Europa.

Por último, la bioenergía se integra bien en las economías locales. Apoya el empleo rural y crea cadenas de suministro locales. Además, son principalmente las industrias europeas las que diseñan y desarrollan la tecnología que la sustenta. El sector también ofrece a Europa la oportunidad de liderar los métodos de conversión avanzados y las soluciones de captura de carbono. Aunado a su papel en la descarbonización, este potencial de innovación convierte a la bioenergía en un activo fundamental para mantener la competitividad de la UE en una economía global baja en carbono.

 

Aunado a su papel en la descarbonización, el potencial de innovación de la bioenergía la convierte en un activo fundamental para mantener la competitividad de la UE en una economía global baja en carbono

 

A nivel europeo, el apoyo a la bioenergía se manifiesta de diversas formas, no siempre directas, sino a través de programas de financiación, iniciativas de investigación y legislación. Mediante el Fondo de Innovación y Horizonte Europa, la UE financia grandes proyectos de demostración que prueban tecnologías innovadoras, como la captura y almacenamiento de carbono con bioenergía (BECCS). Este proceso captura, transporta y almacena de forma permanente el CO₂ procedente de la conversión de biomasa, eliminando así el carbono de la atmósfera.

Las iniciativas políticas también desempeñan un papel fundamental. El Marco de Captura y Almacenamiento de Carbono (CRCF) tiene como objetivo establecer una vía clara para el reconocimiento y el comercio de las capturas permanentes de carbono, lo que podría otorgar a los proyectos de BECCS y biomasa sostenible un valor de mercado. El objetivo climático de la Comisión Europea para 2040, que busca una reducción del 90 % en las emisiones netas de gases de efecto invernadero con respecto a 1990, incluye explícitamente las capturas de carbono mediante BECCS.

Un estudio reciente confirma que la BECCS podría ser esencial para alcanzar los objetivos europeos de 2040, incluso con niveles de despliegue modestos, pero aún se necesita el apoyo y la inversión pública para que esto se convierta en realidad. Estos instrumentos envían una señal positiva a largo plazo al mercado, fomentando la innovación y la sostenibilidad. Sin embargo, el panorama sigue siendo complejo: la financiación es competitiva, los procedimientos pueden ser largos y las políticas de la UE a veces están sujetas a cambios políticos.

Un buen ejemplo de cómo funciona el apoyo en la práctica es el proyecto BECCS de Stockholm Exergi. En su planta de cogeneración de Värtan, la empresa está construyendo una de las primeras instalaciones BECCS a gran escala de Europa. Con el respaldo del Fondo de Innovación del RCDE UE, el proyecto pretende capturar unas 800 000 toneladas de CO₂ al año, al tiempo que continúa suministrando calefacción urbana a la capital sueca.

Si tiene éxito, el proyecto no solo reducirá las emisiones a nivel local, sino que también demostrará el papel práctico que puede desempeñar la tecnología BECCS en la estrategia climática europea. Servirá de ejemplo de cómo la financiación específica de la UE puede impulsar nuevas tecnologías con un gran potencial para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

 

El panorama sigue siendo complejo: la financiación es competitiva, los procedimientos pueden ser largos y las políticas de la UE a veces están sujetas a cambios políticos

 

Análisis de las iniciativas y los programas de apoyo nacionales

Si bien la financiación de la UE es esencial para proyectos innovadores y pioneros, también se necesitan programas de apoyo nacionales para una implantación más amplia. Estos programas suelen centrarse en tecnologías más maduras y disponibles comercialmente, ayudando a empresas, hogares y autoridades locales a invertir en calefacción renovable.

Dicho esto, las políticas nacionales también dependen del marco político de la UE, la continuidad política y la estabilidad presupuestaria. Francia y Austria son dos ejemplos de cómo un apoyo constante puede marcar la diferencia.

En Francia, el Fonds Chaleur es uno de los instrumentos más antiguos y eficaces para el apoyo a las energías térmicas renovables. Gestionado por ADEME (la Agencia Francesa para la Transición Ecológica) desde 2009, proporciona apoyo financiero y técnico a proyectos que generan calor renovable o recuperado. Abarca todas las energías renovables, desde la biomasa hasta la geotérmica, la termosolar y los sistemas de calefacción urbana, reconociendo que cada caso tiene sus propios recursos y necesidades.

En 2024, el Fonds Chaleur contaba con un presupuesto de 820 millones de euros, que apoyó a unas 1350 instalaciones, generando 3,6 TWh de calor renovable y recuperado al año. También incluye proyectos de biomasa a gran escala, superiores a 1000 toneladas equivalentes de petróleo anuales, seleccionados mediante convocatorias nacionales dirigidas a los sectores industrial y agrícola, mientras que los proyectos de menor envergadura son gestionados regionalmente por ADEME en colaboración con las autoridades locales.

Otros dos instrumentos complementan este marco son los Certificados de Economía de la Energía (CEE) y MaPrimeRénov’. El Certificado de Economía Energética (CdE) es un sistema de mercado que exige a los proveedores de energía alcanzar un nivel determinado de ahorro energético, a menudo ayudando a los consumidores a invertir en sistemas de calefacción renovables o eficientes, como las calderas de biomasa. Se ha convertido en un importante motor para la inversión privada en la transición energética. MaPrimeRénov’ funciona de forma diferente: ayuda directamente a los ciudadanos mediante una subvención para mejorar la eficiencia energética de sus hogares, por ejemplo, sustituyendo las calderas de combustibles fósiles por opciones renovables, como los sistemas de pellets. El importe varía en función de los ingresos y el ahorro energético previsto, lo que facilita su acceso a un mayor número de personas.

En conjunto, estas medidas crean un enfoque sólido y diversificado que combina subvenciones, incentivos y mecanismos de mercado, lo que hace que la calefacción renovable sea más competitiva y fácil de adoptar.

 

La estabilidad, unas políticas claras y la confianza pública serán esenciales para que el sector siga siendo competitivo frente a los combustibles fósiles

 

La iniciativa austriaca Sanierungsoffensive es similar a MaPrimeRénov’: un programa nacional de renovación y sustitución de sistemas de calefacción que ayuda a los hogares a abandonar los combustibles fósiles. Esta iniciativa apoya tanto la renovación de edificios (aislamiento, ventanas, eficiencia energética) como la sustitución de antiguas calderas de gas o gasóleo por sistemas renovables como la biomasa, los pellets o la calefacción urbana. El gobierno austriaco renovó la iniciativa en octubre de 2025, asignando un presupuesto de aproximadamente 360 millones de euros anuales entre 2026 y 2030. Esta perspectiva a largo plazo brinda seguridad y previsibilidad a hogares, industrias y empresas.

Cabe destacar que los datos históricos demuestran la eficacia de estos programas y que las soluciones de bioenergía son clave en la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en el sector de la calefacción. ProPellets Austria, la asociación austriaca de pellets, calculó que entre 2021 y 2024, 37 196 hogares sustituyeron sus antiguos sistemas de calefacción de gasóleo por modernos sistemas de calefacción de pellets. La calefacción con pellets es la alternativa más popular entre quienes optan por abandonar la calefacción de gasóleo.

Antes de concluir, conviene mencionar algunos anuncios recientes de España que demuestran cómo la financiación europea y nacional, así como instrumentos innovadores, pueden apoyar las inversiones en bioenergía que generan un impacto real. En julio de 2025, el Grupo Saica, uno de los mayores productores de papel reciclado de Europa, anunció un pedido para el suministro de una caldera de lecho fluidizado burbujeante (BFB) y un sistema de depuración de gases de combustión a Valmet, fabricante líder de tecnologías de bioenergía y miembro de larga trayectoria de Bioenergy Europe. La caldera BFB se instalará en la planta de Saica en Zaragoza y permitirá la transición de combustibles fósiles a biomasa renovable, lo que reducirá drásticamente las emisiones de CO2 y respaldará los compromisos de sostenibilidad de la empresa. La financiación del proyecto proviene de la subvención PERTE (Proyecto Estratégico de Recuperación y Transformación Económica) del Ministerio de Industria y Turismo de España, que forma parte de los fondos del plan europeo de recuperación NextGenerationEU.

El PERTE también financia la instalación de dos calderas de biomasa de 10 MWt cada una en la planta de Mahou San Miguel en Alovera. Se espera que Mahu San Miguel, empresa líder del sector cervecero español, reduzca sus emisiones de CO2 en un 95 % gracias a esta iniciativa. Se prevé un importante proyecto de cogeneración de biomasa para la planta de carbonato de sodio de Torrelavega de Solvay para 2027. Esta planta reducirá casi a la mitad las emisiones de CO2 de dicha instalación y sustituirá aproximadamente el 70 % del consumo actual de carbón. La planta de biomasa de Torrelavega recibirá apoyo a través de un instrumento innovador: el Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) de España.

 

Estabilidad, políticas claras y confianza pública

En definitiva, el futuro del mercado de la bioenergía dependerá de cómo evolucionen estos diferentes niveles de apoyo, tanto europeos como nacionales, en los próximos años. La estabilidad, unas políticas claras y la confianza pública serán esenciales para que el sector siga siendo competitivo frente a los combustibles fósiles y para garantizar que la bioenergía continúe desempeñando su papel en la transición europea hacia una economía resiliente y baja en carbono.

 

La estabilidad, unas políticas claras y la confianza pública serán esenciales para que el sector siga siendo competitivo frente a los combustibles fósiles y para garantizar que la bioenergía continúe desempeñando su papel en la transición europea hacia una economía resiliente y baja en carbono

 

Desde la perspectiva del sector, mucho dependerá del resultado de varios expedientes políticos de la UE que se están debatiendo actualmente, desde las normas sobre captura de carbono y los criterios de sostenibilidad hasta la financiación de la innovación. Estas decisiones determinarán no solo cómo se desarrolla la bioenergía, sino también cómo los inversores, los ingenieros y los agentes locales perciben su lugar a largo plazo en el mix energético.

Como asociación, Bioenergy Europe seguirá de cerca estos avances. Nuestro objetivo es garantizar que el valor de la bioenergía, su contribución a la descarbonización, la seguridad energética y las economías locales, se reconozca plenamente en las próximas decisiones políticas de Europa.