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El pasado año hidrológico (1/10/2024 a 30/09/2025) se acumularon en el conjunto de España 683,7 mm, tratándose del año hidrológico más lluvioso en España desde 2020 (710,8 mm). Sin embargo, hasta la primavera de 2025 que comenzó a llover, la situación de extrema sequía en muchas partes del país ha sido realmente preocupante, lo que ha dejado al descubierto las carencias a la hora de tener capacidad de amortiguación durante estas situaciones de sequía prolongada.
La realidad parece tozuda, pues los periodos de sequía son cada vez más recurrentes y con elevada intensidad. En este contexto, las llamadas fuentes de agua no convencionales son cada vez más necesarias, más habituales y, sobre todo, más complementarias a las fuentes de agua superficiales y subterráneas.
La planificación de las infraestructuras necesarias para hacernos más resilientes frente a estos periodos de escasez hídrica debe hacerse en periodos donde el agua no sea un recurso limitante, y para eso debemos apostar todas las partes interesadas por las fuentes de agua complementarias, regeneración-reutilización (RR) y desalinización de agua de mar (DAM). Cabe destacar que estamos inmersos en la redacción del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2027-2033), que sustituirá al vigente (2022-2027); y esta actualización prevista cada seis años, representa una oportunidad para continuar apostando, con más fuerza si cabe, en las fuentes de agua complementarias.
Todo el arco mediterráneo, desde Barcelona hasta Málaga, y también los dos archipiélagos, tienen claro que la garantía de suministro pasa por diversificar las fuentes de agua.
En España hay territorios que tienen totalmente integrada la necesidad de aprovechar cada gota de agua. Todo el arco mediterráneo, desde Barcelona hasta Málaga, y también los dos archipiélagos, tienen claro que la garantía de suministro pasa por diversificar las fuentes de agua. En esta franja litoral, la RR y la DAM se han convertido en pilares estratégicos de la resiliencia frente a periodos de sequía. Ejemplo son la Comunidad Valenciana regenera el 40% del agua regenerada de España, o la Región de Murcia donde se reutiliza cerca del 97 % del agua residual tratada, una cifra récord en Europa. También Madrid, con el compromiso del Canal de Isabel II en la reutilización urbana, y los archipiélagos, con su apuesta por la DAM, consolidan un modelo de gestión en el que las fuentes de agua dejan de ser “no convencionales” para convertirse en habituales. En este contexto quiero destacar los casos de Cataluña y Andalucía.
En Cataluña tienen la certeza que en 2024, los recursos complementarios como el agua regenerada y la desalinización, les salvaron de una situación crítica de desabastecimiento, por eso tienen previsión de realizar una inversión de más de 2.000 millones de euros para incrementar la disponibilidad de estos recursos a 280 hm³ en el 2030, lo que supondría, que con las fuentes de agua complementaria se podría llegar a cubrir el 70% de la demanda, reduciendo la dependencia y la explotación sobre los recursos naturales (embalses y acuíferos).
Por otro lado, en los últimos meses, la Junta de Andalucía ha anunciado su objetivo de multiplicar por diez la producción de aguas regeneradas entre 2019 y 2027, pasando de 17.180 hm³ anuales, enmarcada dentro de la Primera Estrategia de Recursos Hídricos No Convencionales. En 2024 ya ha conseguido cuadruplicar su capacidad, alcanzado los 70 hm³ anuales, gracias a la modernización de estaciones depuradoras (EDAR), muchas de ellas en la provincia de Málaga (Axarquía) y prácticamente todas vinculadas a la reutilización en regadío. Complementariamente, el Plan PARRA (Plan Andaluz de Regeneración y Reutilización del Agua) ha puesto encima de la mesa una inversión global de 165 millones de euros destinada a obras de regeneración de aguas impulsadas por 40 comunidades de regantes de todas las cuencas hidrográficas andaluzas, y alcanzar esos 180 hm³ anuales en 2027 y hm³ anuales en el horizonte 2039.
El marco regulatorio ha desempeñado un papel fundamental para estructurar de manera coherente la planificación y la tecnificación de la regeneración y reutilización.
En este contexto, el marco regulatorio ha desempeñado un papel fundamental para estructurar de manera coherente la planificación y la tecnificación de la regeneración y reutilización, garantizando criterios homogéneos de calidad, eficiencia y seguridad en todo el territorio. Veníamos con lecciones aprendidas del anterior Reglamento de Reutilización, el RD 1620/2007, que sentó las bases técnicas y jurídicas de la reutilización en España. Sin embargo, ha sido entre 2020 y 2024 cuando la reutilización ha dado un salto decisivo, impulsada primero por el Reglamento (UE) 2020/741 (uso agrícola), que entró en vigor el 26 de junio de 2023, y posteriormente integrado dentro del nuevo Real Decreto 1085/2024 de 22 de octubre, Reglamento de reutilización del agua. Estos cambios legales, orientados a condicionantes más estrictos, no sólo en calidad, sino también en controles y gestión del riesgo, quieren reforzar que el uso del agua regenerada sea una fuente de agua complementaria, confiable y aceptada socialmente. La consolidación de la reutilización pasa ahora por garantizar su viabilidad económica, energética y social, y por potenciarla en la planificación hidrológica como una fuente de agua estable, segura y convencional.
Las nuevas reglas del juego no se limitan a fijar estándares de calidad, sino que proponen una nueva forma de entender la gestión del agua regenerada. En el corazón del Real Decreto 1085/2024 se sitúa el Plan de Gestión del Riesgo del Agua Regenerada (PGRAR) como pilar de la RR. Su finalidad es conocer, anticipar y controlar los posibles riesgos sanitarios o ambientales desde la producción hasta el punto de uso, para ello usa conceptos como el de barreras múltiples, procesos de verificación y validación, y por supuesto controles analíticos. Se trata de una herramienta de garantía para todos los actores del sistema de reutilización, productores, operadores, usuarios, autoridades y los propios ciudadanos.
Los cambios legales, orientados a condicionantes más estrictos, quieren reforzar que el uso del agua regenerada sea una fuente de agua complementaria, confiable y aceptada socialmente.
En las ciudades también ha venido a quedarse la Regeneración y Reutilización, ya que el RD 1085/2024 también introduce la obligación de elaborar los Planes de fomento de la reutilización en núcleos de más de 50.000 habitantes. Estos planes se deben presentar ante el organismo de cuenca antes del 31 de diciembre de 2028 y permitirán planificar el aprovechamiento del agua regenerada en entornos urbanos, parques, riegos municipales e incluso usos ambientales. Se trata de una invitación directa a los ayuntamientos y consorcios metropolitanos a integrar la reutilización en la planificación urbana, del mismo modo que ya se planifican los sistemas de abastecimiento y saneamiento.
Algunas fechas empiezan a cumplirse este mismo año, de hecho, antes del 31 de diciembre de 2025, los titulares de instalaciones de producción y suministro existentes (no incluidas en el ámbito de aplicación del Reglamento (UE) 2020/741) deberán solicitar ante el organismo de cuenca la adaptación de su autorización al nuevo régimen jurídico. Y deberá ser antes del 31 de diciembre de 2028, esa adaptación deberá estar completamente implementada, incluyendo la adecuación técnica, la incorporación del PGRAR y el cumplimiento de los nuevos criterios de calidad.
Significa que los cambios técnicos ya han comenzado a aplicarse, a prepararse, a verificarse y a validarse, según los casos. Estamos avanzando en el conocimiento de los sistemas de reutilización, con la aplicación de los PGRAR, en la identificación de las mejores técnicas disponibles, con trenes de regeneración más robustos, adaptados a la neutralidad energética y coherentes con el primer principio de la regeneración, que consiste en depurar bien, porque la depuración es el primer tratamiento de regeneración. Es el momento de analizar nuevos sistemas de control en línea, reforzar la gestión del dato y avanzar en la digitalización de nuestras Estaciones Regeneradoras de Agua. En definitiva, se trata de hacer los sistemas de Regeneración y Reutilización más sólidos y fiables, reduciendo el riesgo y garantizando que el uso del agua regenerada sea aceptado por toda la sociedad.
Aunque durante décadas hemos etiquetado estas aguas como “no convencionales”, ya no se trata de alternativas marginales, sino de componentes esenciales de la gestión del Ciclo Integral del Agua.
El nuevo reglamento refuerza también la dimensión institucional con la creación del Observatorio de la Gestión del Agua en España, una herramienta digital impulsada por el MITERD en el marco del PERTE de digitalización del ciclo del agua. Su diseño e implantación fueron adjudicados en abril de 2024 a la empresa NTT DATA, con un plazo de ejecución de 36 meses prorrogables otros 24, así que aún nos queda unos meses para poder investigar sobre esta información. El Observatorio centralizará datos procedentes de organismos de cuenca, redes de control y sistemas de reutilización, ofreciendo información actualizada sobre recursos, consumos, vertidos y calidad del agua. Más allá de su valor técnico, constituye un compromiso con la transparencia y la corresponsabilidad, motores para la generación de confianza social y normalizar el uso de las fuentes de agua complementarias como parte integrada del ciclo del agua.
El Observatorio de la Gestión del Agua en España del MITERD constituye un compromiso con la transparencia y la corresponsabilidad, motores para generar confianza social y normalizar el uso de fuentes de agua complementarias.
Aunque durante décadas hemos etiquetado estas aguas como "no convencionales", nomenclatura que arrastramos incluso en nuestro ordenamiento jurídico más reciente, ha llegado el momento de reconocer la realidad. En numerosas ciudades de España, Europa y el mundo, estas fuentes forman parte del suministro habitual. Ya no se trata de alternativas marginales, sino de componentes esenciales de la gestión del Ciclo Integral del Agua.
Por ello, invito al lector a reflexionar sobre el poder de las palabras. Las palabras van más allá de la semántica o de la descripción, generan identidad y veracidad. Por eso, más que "no convencionales", estamos ante fuentes complementarias que se articulan entre sí en un portfolio hídrico cada vez más diverso y, sobre todo, más convencional.

