Ante la emergencia climática, el gran reto del sector del agua pasa por el aprovechamiento de las aguas residuales

Por Fernando Díaz, director de Infraestructuras de Incatema Consulting & Engineering


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La escasez de recursos hídricos en el Planeta no es una problemática nueva. Según datos de la ONU, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Tampoco lo es que el acceso seguro al agua potable sea tan desigual: 3 de cada 10 personas carecen de este acceso seguro. Por otro lado, está la problemática de las aguas residuales, ya que, citando también fuentes de la ONU, el 80% % de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, lo que provoca su alta contaminación.

La reciente declaración de Emergencia Climática por parte del Parlamento Europeo, coincidiendo además con la celebración de la Cumbre del Clima en Madrid, COP25, nos debe llevar a plantearnos a los organismos cuya actividad está relacionada con el sector del agua, la urgencia de desarrollar medidas que palien la gravedad a la que nos enfrentamos.

Desde Incatema Consulting & Engineering prestamos especial atención a la problemática del agua. Ya desde nuestros inicios como compañía hace ahora 25 años, siendo conscientes de que el agua era un bien escaso y de las dificultades de acceso a la misma en países en desarrollo, que es donde operamos principalmente, creamos una división específica en esta materia, que ha hecho que a día de hoy seamos un referente en la generación de redes de abastecimiento, almacenamiento, saneamiento y construcción de estaciones depuradoras (EDAR).

Un ejemplo de ello son las distintas estaciones depuradoras de agua residuales (EDAR) que hemos construido y estamos construyendo en estos momentos en distintas latitudes del Planeta, que vienen a significar un importante cambio cualitativo en las zonas donde se insertan. Es el caso de la EDAR de Ozama-Mirador Norte, en República Dominicana, que cuando se ponga en marcha tendrá un impacto trascendental en la salud de más de 450 mil personas de Santo Domingo puesto que supondrá una gran mejora al problema de la contaminación de las aguas del río Isabela, que ha sido declarado en estado de emergencia y que requiere de intervención urgente debido a su elevado grado de contaminación. O por ejemplo, la EDAR del Parque Industrial de Caracol, en Haití, el país más pobre de América, fuertemente castigado por catástrofes naturales y conflictos sociales. Esta EDAR ha sido dimensionada para tratar diariamente 1.800 m3 de aguas residuales procedentes de las industrias instaladas en dicho parque, y es todo un ejemplo de Economía Circular: existe una primera fase de depuración de partículas inorgánicas por procedimiento físicos (rejas, tamices, decantación por gravedad). Una vez eliminada la materia inorgánica, entra en escena la depuración biológica por métodos naturales: las aguas residuales, que ya sólo contienen materia orgánica, son conducidas por diversas lagunas de tratamiento donde entran en actuación plantas macrófitas cuyas raíces se alimentan precisamente de dicha materia orgánica. Junto a la incorporación de oxígeno disuelto, se consigue eliminar la materia orgánica contenida al comienzo del proceso. A diferencia de otros procedimientos de depuración, el uso de plantas macrófitas contribuye en gran medida a la disminución del consumo de energía, facilitando un desarrollo sostenible de esta actividad y, por tanto, un gran respeto ambiental al entorno.

En lo relativo a al acceso al agua potable, venimos realizando aportaciones interesantes en el terreno del ciclo integral del agua, en el ámbito de la rehabilitación y mejora de sistemas de abastecimiento a poblaciones. Es el caso, por ejemplo, de actuaciones que hemos realizado en Haití en las ciudades de Aquin, Jacmel y, actualmente, en Puerto Príncipe. También estamos desarrollando un programa de urgencia para la mejora del sistema de abastecimiento de agua potable en las ciudades de Kedougou, Foundiougne y Dakar, en Senegal.

Estas actuaciones se inscriben dentro de nuestro compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y la Agenda 2030, pero tenemos que ser capaces de seguir desarrollando tecnología que nos permita avanzar hacia un futuro mejor. En este sentido, el gran reto del sector del agua para un futuro no muy lejano consistirá en el aprovechamiento de las aguas residuales depuradas para consumo humano de boca. Ya se aprovecha en muchos lugares para usos industriales, agrícolas o de riego de jardines en ciudades, previo tratamiento necesario que garantiza su empleo sin riesgos para la salud, pero el siguiente gran paso consistirá en la aplicación masiva y generalizada para el abastecimiento humano.



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