El biogás y el biometano como combustible alternativo

Por David Meana Rodríguez, Responsable de Movilidad e Infraestructuras de EnergyLab


2007

El sector ganadero en España es de los más importantes a nivel europeo y mundial. Es el primer país de la UE en censo, con más del 19% y es el segundo en producción, por detrás de Alemania.  Por lo tanto, como generador de residuos orgánicos es un sector de gran interés. Sin embargo, hay que tener en cuenta el panorama actual, donde por norma general la gestión de los purines se realiza empleándolos como fertilizante en el propio terreno, por lo que dentro del sector los residuos no son considerados como tales. Otro problema es que nos encontramos con un sector muy atomizado, sobre todo en Galicia, en el que las inversiones necesarias para la generación de biogás son en muchos casos inalcanzables. En este caso, el desarrollo de sistemas de producción de biogás de bajo coste es una de las claves para su introducción.

En cuanto al sector de las EDAR (estaciones depuradoras de aguas residuales), éste es uno de los mejor posicionados para la producción de biogás y biometano, no solo por su potencial de generación sino también por su elevado impacto dada su cercanía a las ciudades, grandes demandantes de energía. Actualmente solo las EDAR de mayor tamaño, en torno al 10%, que dan servicio a los grandes centros de población, están generando biogás. Aunque a priori la cifra parezca pequeña, estas EDAR concentran en torno a la mitad del potencial existente. Generalmente el biogás se está utilizando como combustible en motores de cogeneración y calderas, aunque existen algunas experiencias piloto como la de la EDAR de Bens y la de la EDAR de Butarque para su inyección a red y uso en movilidad. 

En el caso de los residuos sólidos urbanos (RSU), en los últimos años se está potenciado la instalación de sistemas de digestión anaerobia para tratar las, cada vez mayores, cantidades de FORM (fracción orgánica de residuo municipal) procedentes de recogida selectiva. Además, se aprovecha el biogás que se genera de forma natural en los vertederos, aunque éste es de menor calidad que el procedente de las plantas anaerobias. Sin embargo, a pesar de que los vertederos se pueden considerar ubicaciones con elevado potencial de generación de biogás y biometano, los objetivos marcados por Europa implican una importante reducción de los residuos orgánicos destinados a estas instalaciones, por lo que, de cumplirse las previsiones, su potencial disminuiría considerablemente.

Por último, el sector industrial nacional es muy heterogéneo, lo que dificulta enormemente generalizar. La gestión de residuos suele externalizarse y con el fin de reducir costes e incrementar la eficiencia, en muchos casos lo que antes era considerado un residuo se ha ido convirtiendo en un subproducto. La industria alimentaria sería una de las que concentrarían mayor potencial dentro del sector, pero como se comenta, en muchos casos prefieren no introducir dentro de su cadena de valor la gestión y valorización de los residuos. 

 

Biogás vs biometano

El biogás como combustible queda relegado a su uso en calderas para generación de calor, grupos electrógenos para generación de electricidad y grupos de cogeneración para generación de ambas. Esto limita enormemente el impacto de uso de un combustible gaseoso con emisiones de carbono neutras. En la mayoría de los casos, las plantas de generación de biogás no son capaces de autoconsumir el gas generado por lo que la única forma de exportar la energía es a través de la generación eléctrica y su inyección a la red. De esta forma se genera una electricidad renovable pero desde el punto de vista energético, de bajo rendimiento si lo comparamos con otras energías renovables como la eólica o la fotovoltaica. 

Si se quiere abrir el abanico de usos hay que pensar en su purificación para obtener biometano. Este biometano será susceptible de ser usado directamente como combustible vehicular o para su inyección a la red de gas. 

El uso del biometano en movilidad, permite desplazar a otros combustibles fósiles convencionales atacando así un problema que representa el 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España y casi el 40% de las emisiones de los sectores difusos. El uso de biometano como combustible permite reducir el impacto en el sector en el corto plazo ya que los vehículos que lo utilizan ya están en el mercado.

El gas natural tiene un uso muy intensivo en la industria. Si se quiere desplazar este combustible fósil es necesario disponer de una alternativa renovable, el biometano, que permita su sustitución directa, ya que por ahora no es viable la transición tecnológica hacia sistemas alimentados con electricidad.

La inyección del biometano a la red permite trasladar el concepto de mix energético de generación, tan usado en el sector eléctrico, al sector del gas. Apoyado por los certificados de origen, al igual que en el caso de la energía eléctrica renovable, se puede trasladar la generación de biometano de un punto a otro sin necesidad de cercanía de las instalaciones de generación y consumo. El gas natural tiene un uso muy intensivo en la industria ya que es el combustible que mejores rendimientos obtiene para generación de calor (vapor). Si se quiere desplazar este combustible fósil es necesario disponer de una alternativa renovable que permita su sustitución directa, ya que por ahora no es viable la transición tecnológica hacia sistemas alimentados con electricidad.


Artículo publicado en el número 225 Especial Bioenergía 2020

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