El Foro de Economía del Agua reivindica la adecuada gestión hídrica para el Día de la Diversidad Biológica

Con el lema “Construir un futuro compartido para todas las formas de vida”, este 22 de mayo se celebra la armonía natural, donde el papel del equilibrio hídrico resulta crucial


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Con motivo del Día de la Diversidad Biológica, que se celebra el 22 de mayo, el Foro de la Economía del Agua quiere hacer hincapié en la importancia del equilibrio hídrico para contribuir a la conservación de la biodiversidad. Además del innegable papel del agua para garantizar la supervivencia de la vida en el planeta, el Foro de la Economía del Agua recuerda el peso fundamental de los ecosistemas de agua dulce y marinos en la biodiversidad, así como la importancia de una adecuada gestión hídrica para garantizarlos.

Diferentes organismos internacionales apuntan que, en el momento actual, la biodiversidad está más amenazada que nunca; tal y como señala Naciones Unidas, alrededor de un millón de especies de animales y plantas se encuentra en peligro de extinción, y el actual ritmo de deterioro de la salud de los ecosistemas es particularmente rápido. En este proceso, la mano humana tiene una influencia determinante, ya que, como asegura el Parlamento Europeo, las principales causas de la disminución de la biodiversidad son las transformaciones en el uso del suelo, el cambio climático, la explotación directa (caza intensiva y sobrepesca), la contaminación y las especies exóticas invasoras.

Por lo que respecta al cambio climático, la gestión hídrica se convierte al mismo tiempo en causa y solución. Tal y como explica Estanislao Arana, director académico del Foro de la Economía del Agua, “los efectos del cambio climático están reduciendo las masas de agua. En paralelo, esta disminución de agua disponible acrecienta la sobreexplotación del recurso, agravando el problema”.

 

Como soluciones para romper con la disminución, Arana destaca “la planificación hídrica, la inversión en infraestructuras de canalización y suministro y la mejora de las tecnologías de recuperación de aguas residuales”

 

Potenciar la biodiversidad a través de la conservación de zonas húmedas

Otro elemento fundamental en la conservación de la biodiversidad a través de la gestión hídrica se encuentra en la gestión de los humedales. La Convención de Ramsar señala que menos del 1% del agua de la Tierra es agua dulce utilizable, y que esta se almacena principalmente en las zonas húmedas (ríos, arroyos, lagos, marismas y estuarios), que constituyen además una de las principales reservas de diversidad biológica.

Los datos de Ramsar señalan que casi el 90% de los humedales del mundo han desaparecido, y el ritmo se mantiene a una velocidad tres veces mayor que la de los bosques. En España, el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) estima que durante los últimos 60 años ha desaparecido aproximadamente un 60% de su superficie original.

De este modo, “resulta imprescindible seguir invirtiendo en la conservación de las zonas húmedas, así como seguir insistiendo en la concienciación sobre su importancia”, apunta Estanislao Arana. En este sentido, es necesario un enfoque multidisciplinar, que incluye entre otros elementos “la planificación del territorio, las mejoras en los sistemas de riego y la apuesta por las soluciones de gestión de agua basadas en la naturaleza”, añade.

El lema de este año del Día Mundial de la Diversidad Biológica es “Construir un futuro compartido para todas las formas de vida”, con el que, una vez más, Naciones Unidas nos insta a reexaminar nuestra relación con el mundo natural. A este respecto, Estanislao Arana recuerda que la búsqueda de la armonía con la naturaleza, incluyendo el equilibrio hídrico, es fundamental “para garantizar el derecho humano al futuro, es decir, el derecho de las futuras generaciones a vivir en un planeta habitable” y conseguirlo “pasa por alianzas que faciliten la realización de las inversiones necesarias”.

El Convenio sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas, suscrito el pasado año, contempla como metas para el año 2030 garantizar la restauración de al menos el 20% de los ecosistemas de agua dulce, marinos y terrestres degradados y asegurar la conservación de al menos el 30% de las zonas terrestres y marinas del mundo, especialmente las de particular importancia para la diversidad biológica y sus contribuciones a las personas, por medio de sistemas ecológicamente representativos.

 

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