Fundación Aquae y UNICEF instalan baños ecológicos secos en la Amazonía peruana

El objetivo de "Agua para la Amazonía Peruana" es beneficiar a más de 3,3 millones de personas de 70.000 comunidades excluidas


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Fundación Aquae y UNICEF han instalado 130 baños ecológicos secos en la región amazónica de Perú, donde el 89% de su población no dispone de agua potable. El objetivo del proyecto ‘Agua para la Amazonía Peruana’, que desarrollan en colaboración con el Gobierno de Perú, es conseguir que esta población -más de 3,3 millones de personas-, dispersa en más de 70.000 comunidades, disponga de servicios de saneamiento dignos. Un derecho reconocido por la ONU del que, sin embargo, no disfrutan 4.500 millones de personas (60 % de la población mundial). Una cifra que no podemos olvidar hoy, Día Mundial del Saneamiento.

Tras comprobar los efectos tan positivos que estas infraestructuras están provocando en su población, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento de Perú (MVCS) está incorporando estas soluciones en su política pública de saneamiento rural a nivel nacional. De esta forma, el trabajo que se está desempeñando en las regiones amazónicas de Loreto y Ucayali está sirviendo como ejemplo de buenas prácticas para replicar este modelo de intervención en el resto de las comunidades de la Amazonía peruana, a través de políticas públicas.

Según explica Olga Isaza, representante adjunta de UNICEF Perú, «iniciamos este proyecto en 2014, junto a Fundación Aquae, cuando nos dimos cuenta de que existen más de 70.000 comunidades de menos de 200 habitantes donde el acceso al agua potable y a servicios de saneamiento es literalmente inexistentes. Un hecho que influye muy negativamente en la salud de los más pequeños, que representan el 30% de esta población, provocándoles enfermedades como la diarrea o infecciones respiratorias y haciéndoles más vulnerables ante epidemias como la del virus ZICA».

En la Amazonía -región integrada por Perú y otros siete países de Sudamérica- habitan 40 millones de personas (incluidos 350 grupos indígenas), muchas de las cuales, a pesar de vivir cerca del río Amazonas (contiene cerca del 20 % de las reservas de agua dulce del planeta) no cuentan con agua potable.

«En 2019 construiremos otros 60 baños más, tanto en las casas como en las escuelas y los centros de salud», indica Isaza. Se trata de letrinas ecológicas, que incluyen lavadero de manos y un doble depósito que permite transformar los deshechos en compost utilizable para el cultivo. Muchos de estos baños se construyen a una altura aproximada de un metro para asegurar su resistencia durante la época de lluvias y de crecida de los ríos ya que en muchas de estas zonas llueve durante nueve meses al año.

«Precisamente en las escuelas hemos identificado una problemática que, poco a poco, estamos solventando gracias a estas letrinas: la higiene menstrual de las adolescentes. Durante la menstruación antes se quedaban en casa ante la imposibilidad de asearse adecuadamente en el colegio donde, además, sufrían bullying», destaca la representante adjunta de UNICEF Perú.

Las conclusiones de un estudio sobre las barreras que impiden a estas comunidades hacer uso de estos baños revelaron que la distancia es un factor determinante. «La razón es que en el camino pueden encontrarse animales peligrosos e incluso sufrir abusos sexuales, en el caso de las mujeres y las niñas», explica Mikel de Pablo, responsable de proyectos de Fundación Aquae.

Empoderamiento de la población local

El epicentro de ‘Agua para la Amazonía Peruana’ es la población local que, a través de los líderes de las diferentes comunidades, participa en el diseño, gestión y mantenimiento de estas instalaciones. El proceso de trabajo es conjunto: UNICEF, gracias al apoyo de la Fundación Aquae, las autoridades regionales y locales y las comunidades, diseña las soluciones que mejor se adaptan a cada contexto rural; se prueban en el terreno; se ajustan y finalmente se aprueban entre todos. «De esta forma, se están consiguiendo adaptaciones locales y muy efectivas en las regiones de Ucayali y Loreto, donde trabajamos, como los baños ecológicos secos o los círculos de plátano (sistema ecológico para drenar las aguas grises)», señala De Pablo.

Otro de los elementos clave de este proyecto es la formación a varios niveles: por un lado, asistencia técnica en temas relacionados con el agua, dirigida a los líderes comunitarios y a las autoridades de la zona; y, por otro lado, formación en hábitos de higiene enfocada a la población local.

«Ya se ha logrado que dos comunidades se hayan clasificado como “libres de defecación al aire libre”, un logro importantísimo ya que los estándares para conseguirlo son extremadamente exigentes», concluye Isaza. 



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