"La ciencia española está muy bien considerada pero no traducimos ese liderazgo en un sistema de innovación potente"

Entrevista a Áureo Díaz-Carrasco, Director General de FEDIT


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Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, Aureo Díaz-Carrasco es, desde 2008, Director Ejecutivo de Fedit donde se ha especializado en políticas públicas para I+D+I que afectan a los Centros Tecnológicos. A lo largo de estos años ha ejercido tareas de seguimiento de la normativa europea y española de apoyo a la I+D+I, incluyendo los diferentes Programas Marco europeos, los Planes Nacionales de I+D+I o la interpretación del Encuadramiento Comunitario para las Ayudas de Estado a la I+D+I. Es miembro del Comité Ejecutivo de EARTO (European Association of Research and Technology Organisations).

 

Para comenzar, nos gustaría saber más de Fedit, ¿cuál es su trayectoria? ¿qué papel desempeña Fedit en el ecosistema de innovación?

Fedit es la Federación Española de Centros Tecnológicos, uno de los principales agentes dinamizadores de I+D+I privada del país y un importante aliado de las empresas en su estrategia competitiva y de internacionalización. Trabaja por impulsar y fomentar la Innovación, Desarrollo Tecnológico e Investigación en las empresas y en la sociedad. La Federación está compuesta por 35 Centros Tecnológicos, distribuidos por toda la geografía nacional, con una plantilla cercana a las 5.400 personas que dan servicio a 21.300 empresas de forma anual. En 2019 los Centros asociados a Fedit obtuvieron ingresos por un valor de más 380 millones de Euros y realizaron más de 3.000 proyectos de I+D+I. Los Centros Tecnológicos son organismos de investigación privados sin ánimo de lucro que disponen de los recursos necesarios para la realización de actividades destinadas tanto a la generación de conocimiento tecnológico como a facilitar su explotación por las empresas. Su éxito se mide en función de la mejora competitiva de las empresas y de su contribución al desarrollo económico de su entorno.

La innovación tecnológica es un factor fundamental para la competitividad de las empresas. Requiere una masa crítica alta en recursos financieros, humanos y materiales a la que muchas empresas individualmente no pueden acceder. En España, dada la estructura de su tejido industrial formado mayoritariamente por Pymes, los Centros Tecnológicos cubren con éxito esa necesidad. Numerosas empresas españolas han optado por externalizar sus recursos de I+D para, utilizando sus recursos compartidos con otras empresas con necesidades similares en materia de innovación, poder generar resultados que contribuyan al mantenimiento o mejora de sus productos en el mercado.

 

Apostar por la innovación es apostar por el desarrollo como país, ¿cómo estamos en España?

La producción científica española está muy bien considerada a nivel mundial. Es conocido el dato de que somos el décimo país en artículos científicos. Sin embargo, no conseguimos traducir ese liderazgo científico mundial en un sistema de innovación igualmente potente. El Innovation Union Scoreboard de 2019 sigue posicionando a España en el grupo de ‘Moderate Innovators’, concretamente en el puesto 19 de 28, bajando en el puesto relativo que teníamos en 2018 y por debajo de la media de los indicadores del conjunto de la Unión Europea. La inversión en I+D+I en España sigue estancada desde hace muchos años. Los datos del INE de 2019 hablan de un 1,25% del PIB, muy lejos del objetivo del 2% que se estableció para su cumplimiento en 2020, e incluso del 1,39% que se invirtió en 2010.

"Si queremos aumentar el número de empresas innovadoras en España debemos plantearnos como objetivo conseguir una mayor participación de las empresas en los programas públicos de ayuda a la I+D+I".

Es decir, desde nuestro punto de vista España lleva muchos años potenciando el sistema público de ciencia básica, pero no consigue transformar esos logros en desarrollo tecnológico, investigación aplicada e innovación, que son las principales áreas de inversión privada en I+D+I. No es una cuestión únicamente de cuánto se invierte desde el sector público, sino en qué políticas, programas e instrumentos concretos se usa esa inversión.

 

El déficit inversor es un problema recurrente en España pero, ¿por qué no llega esa inversión? ¿qué más barreras existen a la innovación?

La mayor debilidad de nuestro sistema de I+D+I es la escasa participación del sector empresarial en el mismo. Si queremos aumentar el número de empresas innovadoras en España debemos plantearnos como objetivo conseguir una mayor participación de las empresas en los programas públicos de ayuda a la I+D+I. En primer lugar es necesario aumentar el número de empresas participantes y que consigan superar las barreras actualmente existentes. Hay que perseguir una mayor homogeneidad en las convocatorias públicas: las reglas de financiación, documentación necesaria, los sistemas de evaluación y los de justificación deben ser similares en los diferentes programas públicos de ayuda a la I+D+I, con el fin de reducir trámites burocráticos, evitar nichos de especialización y facilitar la participación del mayor número de interesados posible. Y sobre todo, hay que mejorar los incentivos a la financiación privada de la I+D+I: más facilidades en la deducción de impuestos, menos burocracia para etiquetar un proyecto como de I+D, condiciones homogéneas de financiación pública a empresas en las diferentes convocatorias, más financiación en base a subvenciones (en lugar de préstamos), mayor compartición de riesgos de la parte pública y privada en los proyectos de I+D que puedan resultar fallidos... También hay que diseñar nuevos programas que fomenten más la creación de empleo en actividades de I+D+I empresarial y, sobre todo, que consigan una estabilidad a medio plazo de ese empleo.

"Para Fedit es clave que las políticas públicas estatales reconozcan de una vez por todas los resultados alcanzados por los Centros Tecnológicos".

 

¿Dónde y qué debemos mejorar? ¿Qué modelos pueden servirnos de ejemplo?

Para Fedit es clave que las políticas públicas estatales reconozcan de una vez por todas los resultados alcanzados por los Centros Tecnológicos y los incorporen como eje fundamental en las políticas destinadas a fortalecer la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico español. Esta sería una medida prioritaria para favorecer la I+D+I de las pymes españolas, que representan el 98% del tejido empresarial español, y que mejoraría los niveles de productividad y competitividad. El modelo más completo que daría solución a los actuales déficits en los indicadores de crecimiento en desarrollo tecnológico, investigación aplicada e innovación sería la integración en una red estructurada de Centros Tecnológicos españoles gestionada, al menos en su financiación pública estatal, de un modo global, que multiplicara la capilaridad tecnológica que los Centros aportan a las empresas.

Esta propuesta pasaría por crear una réplica del modelo alemán Fraunhofer en España aprovechando la red Fedit de Centros Tecnológicos, con una trayectoria sólida y solvente de 25 años, que está reconocida por el Ministerio de Ciencia e Innovación, pero que adolece de falta de coordinación desde la Administración Central y está infrautilizando las oportunidades que le brinda. 

Los excelentes resultados que los Centros Tecnológicos españoles están ofreciendo en términos económicos confirman la necesidad de respaldar su modelo, más aún si nos atenemos a los resultados de la última Encuesta SICTI realizada por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Según este informe, y aunque el peso de los Centros Tecnológicos es considerablemente menor que otros organismos de investigación por tamaño y recursos, éstos:

• Reciben el 32% de todos los ingresos anuales por acuerdos de explotación
• Firman el 35% de todos los contratos de I+D con terceros
• Ingresan el 35% del importe total de contratos de I+D firmados con terceros
• Participan en el 54% de todos los proyectos de I+D con terceros
• Las empresas que contratan I+D lo hacen, en un 40%, con Centros Tecnológicos
• Captan el 26% de los fondos de la Unión Europea asignados mediante convocatorias competitivas a organismos de investigación españoles

 

En materia de sostenibilidad, España es uno de los países que más fondos europeos capta en programas como el LIFE. ¿Qué peso tiene el medio ambiente en la actividad investigadora de los centros tecnológicos españoles?

La práctica totalidad de los Centros Tecnológicos asociados a Fedit, incorporan en su actividad líneas de trabajo específicas alineadas con el medioambiente y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, determinados por Naciones Unidas. Cualquier sector económico en el que los Centros desarrollan investigación aplicada está afrontando su futuro incorporando dos de los pilares estratégicos principales de competitividad: la innovación y la sostenibilidad en energía, transporte, materiales avanzados, plásticos, agroalimentación. Hoy en día es imposible competir en un mercado global y optar a fondos públicos para I+D+I sin una probada trayectoria que apueste por la economía circular, el medio ambiente y el aprovechamiento ecológico de los recursos de que disponemos.

"Hoy en día es imposible competir en un mercado global y optar a fondos públicos para I+D+I sin una probada trayectoria que apueste por la economía circular, el medio ambiente y el aprovechamiento ecológico de los recursos de que disponemos".

 

Transición ecológica y digitalización son los pilares del futuro de la Unión Europea, ¿qué oportunidades se abren para España?

Las empresas españolas innovadoras en general, y los Centros Tecnológicos en particular, son plenamente conscientes de la relevancia que para el futuro de nuestra economía tiene afrontar de lleno tanto la transición ecológica como su transformación digital. Son dos apartados muy relevantes en la asignación de fondos reservada por el plan de recuperación, transformación y resiliencia que traza la hoja de ruta para la modernización de la economía española y su reconstrucción tras la crisis de la COVID, con la que estamos totalmente alineados. Se trata de una oportunidad que no podemos desaprovechar y precisamente el bajo nivel que las PYMEs españolas presentan en la actualidad en digitalización, ha de ser un espaldarazo que les impulse a mejorar de tal forma que se asegure su supervivencia y mejore su competitividad en un entorno global, cada vez más líquido.

 

¿Qué rol deberían jugar los centros tecnológicos en esta transición y en la recuperación post-pandemia?

Los Centros están acostumbrados a sobrevivir en entornos de zozobra, y aún en ellos, han ido creciendo a ritmo constante, tal y como ponen de manifiesto las cifras de crecimiento del colectivo en los últimos años. Sin embargo, la crisis provocada por la Pandemia de la COVID requiere soluciones muy diversas en el plano social, económico, sanitario, tecnológico, laboral, educativo o político, y los Centros Tecnológicos, tal como han demostrado tanto por su reacción en la pandemia, como por su tendencia de crecimiento en los últimos años, pueden ayudar a que el país salga de ella en menos tiempo y en mejor posición como sociedad si se activan de forma adecuada las medidas necesarias. 

"Una de las principales certezas que hemos obtenido de esta crisis sanitaria es la necesidad evidente que España ha de apostar mucho más por la tecnología y la innovación".

Una de las principales certezas que hemos obtenido de esta crisis sanitaria es la necesidad evidente de que España ha de apostar mucho más por la tecnología y la innovación. El descenso que se pronostica para el PIB tiene su origen en el gran peso del sector servicios en España, el cual depende de forma notable de circunstancias externas como esta pandemia. Países con más industria y empresas más competitivas resistirán mejor los efectos de la crisis por la COVID19. Y, hoy en día, más industria implica más tecnología y más innovación.

 

¿Cuál es su visión de futuro? La crisis sanitaria, la apuesta por una transición verde y digital, ¿transformarán el papel de la innovación?

Desde el inicio de la crisis quedó evidenciado en nuestro país el efecto directo que produjo el hecho de no tener suficiente capacidad tecnológica para responder con rapidez a la emergencia sanitaria: escasez de suministros, sobrecostes al tener que acudir a mercados saturados, etc… Lo positivo que podemos obtener de esto, sin embargo, es que la sociedad ha vuelto la mirada hacia lo que significa tener capacidad suficiente de autoabastecimiento, o lo que es lo mismo, una industria mucho más sólida y un país mucho más avanzado científica y tecnológicamente. 

Por otro lado, como país afrontamos una crisis económica sin precedentes de la cual será imposible salir sin I+D+I. Creo que es necesario que en el conjunto de medidas que se adopten para revertir algunos de los problemas que han aflorado con esta crisis debe incluirse, sin duda, un decidido apoyo a la reindustrialización y al refuerzo de muchos otros sectores esenciales para el desarrollo del país (agroalimentación, nuevos materiales, digitalización, biotecnología, etc.). Y ese refuerzo sólo se consigue haciendo más competitivas a las empresas españolas, la cual viene de la mano de la ciencia, la tecnología y sobre todo la innovación: conseguir que más productos, servicios y tecnologías innovadoras lleguen al mercado y se implanten en la sociedad. 


Entrevista publicada en número 230 de RETEMA.

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