“Para cumplir los ODS debemos potenciar la emoción como la actividad capaz de despertar la conciencia”

Entrevista a Helena Blankestein, ganadora de los premios de la "Cátedra Planeta y Desarrollo Sostenible" del IIAMA


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Helena Annick De Canha Blankenstein ha sido la ganadora de la primera Edición de los “Premios a los mejores Trabajos Académicos relacionados con los ODS del Eje Planeta, por su Trabajo Final de Grado “Monumento a la permacultura: un proyecto artístico para cultivar la creatividad liberadora en tiempos de crisis. Presencia y producción y ética ecológica en la cooperación al desarrollo en relación con el cambio climático”, dirigido por  el profesor de la UPV e investigador del Centro de Investigación Arte y Entorno, José Luis Albelda Raga.

Helena es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de València (UPV) y en unos meses concluirá el Máster en “Humanidades Ecológicas, Sostenibilidad y Transición Ecosocial”, impartido conjuntamente por la UPV y la Universidad Autónoma de Madrid.

Helena decidió estudiar Bellas Artes para aproximarse a la disciplina del arte de la vida “como una forma de encontrar la libertad y entender y asumir la condición humana y su conciencia, cultura, identidad colectiva e individual”.

 

En líneas generales, ¿explícanos en qué consiste el trabajo galardonado?

El proyecto artístico “Monumento a la Permacultura” es una investigación sobre el arte ecológico y el arte colaborativo como técnica para maximizar la empatía con los problemas del cambio climático en el contexto del Antropoceno, con un nuevo enfoque en la cooperación al desarrollo de saberes compartidos.

Este TFG se centra en desarrollar esta capacidad a través de Permacultura, para crear situaciones de máxima apreciación de los problemas ecológicos y sociales en el pueblo indígena Chewa en Mbwindi (Malaui), enfatizando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 “Hambre Cero” y 15. “Vida en la Tierra”.

Partiendo del análisis de estas cuatro temáticas, el proyecto artístico es una intervención en el espacio público con el fin crear y otorgar significado a través de la acción, el juego y la voluntad. Es un proyecto no invasivo con impacto reducido, que pertenece a un movimiento de lo pequeño, lo local, el equilibrio, construyendo empatía con otras personas y con otras especies y que busca la autenticidad, la relevancia, la transparencia y la construcción de una Comunidad. Se esfuerza por superar los mensajes negativos de la crisis ecológica con un enfoque hacia lo que se consigue siguiendo una ética ecológica. Esto ha llevado a la creación de un escultura ecológica y espacio de oportunidad/ interfaz para el diálogo.

“La mayor parte de esta investigación ha sido intangible y discursiva: más de tres meses de conversaciones, entrevistas y argumentos con artistas y practicantes de la permacultura y compañeros que se convirtieron en protagonistas del proyecto”

Mis dos referentes formales y conceptuales son Joseph Beuys y Thomas Hirschhorn. Me enamoré del carácter basado en la experiencia del arte colaborativo y la cualidad no invasiva del arte ecológico, ya que presenta una relación tangencial con el canon del arte plástico, visible y fácilmente comerciable. Esto significa que la mayor parte de esta investigación ha sido intangible y discursiva: más de tres meses de conversaciones, entrevistas y argumentos con artistas y practicantes de la permacultura y compañeros que se convirtieron en protagonistas del proyecto.

Este proyecto artístico pone en cuestión la falsa unidad de un mundo aplanado y mercantilizado, dando importancia de nuevo a conceptos clave como ‘la buena vida’ y el ecocentrismo como solución a estas problemáticas sociales y medioambientales.

 

¿Cómo surge la idea de llevar a cabo este trabajo?

Tengo un gran interés en todas las facetas del desarrollo sostenible. He tenido la oportunidad de articular esta vocación a través de mi Trabajo Final de Grado (TFG) y la Beca de “Cooperación al Desarrollo Internacional”, usando la creación artística, la mediación cultural, la innovación empresarial y el trabajo de cooperación al desarrollo.

“Me preocupa el futuro que confirma las proyecciones del IPCC, respecto a las consecuencias del cambio climático sobre la especie humana y el mundo”

La motivación de mi proyecto es la búsqueda de armonización de todos los conocimientos adquiridos en mi carrera y los de la comunidad científica. Me preocupa el futuro que confirma las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) respecto a las consecuencias del cambio climático sobre la especie humana y nuestra casa, nuestra tierra: el mundo.

No es posible frenar la inercia de mejorar la ética ecológica personal después de adquirir estos conocimientos. A través de este trabajo he buscado soluciones a estas inquietudes sobre mi futuro, buscando sistemas de organización alternativos a la seducción del capitalismo fósil dominante para llevar una vida personal más armónica con los ecosistemas naturales y compartirlo con otros, para lograr concretar una estética ecológica. De esta manera el sentido y la motivación del proyecto culmina con mis intereses y con mi vocación. Además, la actividad contribuye a crear valor para nosotros y para los demás. Le he dedicado tiempo y esfuerzo y me siento recompensada por haberla realizado.

 

Tras el estudio, ¿qué conclusiones has obtenido?

Cuando abrimos nuestra conciencia a otras culturas, podemos ver la nuestra propia de manera diferente: las fronteras de nuestra zona de confort son lugares fértiles para el crecimiento y la expansión y cuanto más exploremos estas fronteras, más podremos desarrollarnos nosotros mismos.

“Debemos apostar por el arte colaborativo y el arte ecológico que continuamente cuestionan los sistemas de valor establecidos”

Por ello, debemos apostar por el arte colaborativo y el arte ecológico que continuamente cuestionan los sistemas de valor establecidos, incluidas los de moralidad; e ideemos nuevos lenguajes con los cuales representar y cuestionar la contradicción social.

 

¿Cuál es el posible impacto social de tu proyecto?

El Monumento a la Permacultura es una interfaz para el diálogo y su mérito social está en la intersección de varios factores: la venta de comida ecológica nutritiva de comercio justo, el intercambio libre de conocimientos culturales entre distintas clases económicas, la participación voluntaria, la ruptura de las barreras de interacción entre personas locales y extranjeras y el fortalecimiento de la comunidad local.

La calidad del proyecto se puede describir utilizando cuatro principios fundamentales. En primer lugar, el proyecto tiene una relevancia extrema porque la acción es aplicable dentro de cualquier cultura o grupo social involucrado, orientando a las personas de manera gentil para aprender y ampliar sus horizontes en el cuidado de la tierra de manera democrática. En segundo lugar, otro punto fuerte del espacio de oportunidad es su credibilidad. La integración del espacio en el contexto local ha permitido cierta reflexividad ya que tenemos sumados los criterios tradicionales Chewa, el rigor de las ciencias sociales y las técnicas agroecológicas de la permacultura.

En tercer lugar, el proyecto ha logrado crear valor real en el tejido social debido a la inclusión y la representación equitativa de los intereses de las partes involucradas. El espacio de oportunidad sigue funcionando a día de hoy. Y, en cuarto lugar, se ha evaluado bien la efectividad del proyecto porque se ha podido observar y medir las aportaciones y las soluciones reales a los problemas sociales y ambientales actuales. El proyecto ha generado conocimiento, tanto como ha contribuido a fijar soluciones del mundo real, con un fuerte énfasis en el contexto ecológico y el compromiso social.

“Debemos focalizar la atención en la creación de una cosmovisión holística basada en la ética ecológica, que abarque un cambio radical de la forma en la que nos relacionamos con el mundo”

 

Bajo tu punto de vista, ¿piensas que en España se están articulando medidas para cumplir los ODS?

Desde las universidades, los centros de investigación y las instituciones se potencian iniciativas políticas y prácticas para cumplir con los ODS. Ejemplos de esto son estos premios de la Cátedra “Planeta y Desarrollo Sostenible”, el magnífico trabajo de Econcult UV, el centro de Cooperación al Desarrollo (UPV) y el Centro de Investigación Arte y Entorno.

Sin embargo, en mi opinión, la implementación integrada de estas iniciativas en el sector público, privado y domestico escasea. Más que nada, a mi parecer debemos focalizar la atención en la creación de una cosmovisión holística basada en la ética ecológica, que abarque un cambio radical de la forma en la que nos relacionamos con el mundo.

Las medidas para cumplir los ODS se deben basar en la emoción como la actividad capaz de despertar la conciencia; no hay conciencia si no hay emoción y ésta se genera con la experiencia. Y aquí el arte contemporáneo, la mediación cultural y la experiencia de lo salvaje es la clave.

Las iniciativas no están funcionando por sí solas porque lo que uno ve depende de su punto de vista. Para lograr un punto de vista acorde con los ODS tenemos que cambiar nuestro punto de vista completamente para encontrar la ética ecológica y la sabiduría originaria. Este cambio radical de la forma de relacionarnos con el medio nos va a empujar a ver que no somos ningún sujeto: más bien una metáfora de la naturaleza, una existencia floral. Simplemente debemos redirigirnos y abrirnos hacia la luz. Hagamos de la Tierra un hermoso jardín, para quienes vengan después de nosotros. Si hay voluntad política, estos cambios importantes son posibles en pocos años.

“El premio me ha dado muchas ganas de continuar desarrollando esta línea de investigación para mi Trabajo Fin de Máster”

 

¿Cómo reaccionas cuando te enteras que has obtenido el primer premio?

Entré en un estado de gratitud sublime. Lo sublime del arte es la experiencia de lo inefable que va más allá de la comprensión, una abrumadora sensación de belleza o armonía, de miedo o muerte. Inmediatamente entendí que necesitaba compartir esto con los amigos que tengo en Malawi. Pensé en la luz brillante de la conexión. Recordé el sonido del aplauso de nuestras manos unidas.

Recordé el atractivo esmeralda de Malawi y cuando las primeras lluvias cayeron en capas de agua tan espesas que la tierra y el cielo parecían fundirse en un solo telón gris. Me hizo recordar cómo mi "yo" desapareció en el cielo y en los árboles. Realmente, me sentí como un árbol. Con unas extremidades fuertes y profundamente enraizada. Sentí cómo el jurado había recibido mi fruto y era dulce. La comprensión es el otro nombre del amor. Si no lo entiendes, no puedes amar. En este sentido, agradezco a la UPV por amar mi trabajo tanto como yo lo he amado.

Momentos después, envié un mensaje a mi tutor, José Luis Albelda, dándole las gracias por su maravillosa mentoría y dedicación. El premio me ha dado muchas ganas de continuar desarrollando esta línea de investigación para mi Trabajo Fin de Máster.

Finalmente, agradecí al mundo entero porque todos somos diferentes expresiones de una realidad, diferentes paisajes, pero el pintor es uno. El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en ver con nuevos ojos.

 

¿Cuál es tu situación laboral en estos momentos?

Actualmente, me encuentro cursando el Máster de “Humanidades Ecológicas, Sostenibilidad y Transición Ecosocial”, dirigido por José Luis Albelda y Jorge Riechmann. Estoy aprovechando el Trabajo Fin de Máster para continuar el desarrollo de mi trabajo académico en relación con la permacultura y el arte contemporáneo, con mi tutor y guía José Luis Albelda.

Por otro lado, estoy en el proceso de empezar con un proyecto de emprendimiento relacionado con Juven EYE (Erasmus Program for Young Entrepreneurs) para montar una empresa social en el sector cultural con mi compañera Sara Gago. Queremos ejercer como gestoras culturales especialmente en el ámbito de la mediación cultural para la sostenibilidad y el comisariado del arte ecológico y participativo y la difusión del ecosideño.

Queremos impulsar al sector cultural a aceptar, entender, promover y articular el cambio a una sociedad basada en el ecosocialismo. Para esto, nuestra empresa social se basará en la economía ecológica y circular y la reivindicación del patrimonio inmaterial valenciano. Pensamos que esta es la mejor manera para lograr un cambio cosmológico dado que los centros culturales contribuyen a la educación estética de las personas para generar un nuevo modelo cultural y la obra artística induce a un pensamiento crítico, nos sugiere que pensemos de otra forma, que nos liberemos de las ataduras y convenciones sociales.

“Nuestra generación podría ser la primera en mejorar la naturaleza en lugar de degradarla”

 

Por último, ¿qué opinas acerca del futuro de la I+D+i en España?

Nuestra generación podría ser la primera en mejorar la naturaleza de España en lugar de degradarla. Aquí, justo debajo de nuestros pies, en el suelo, está nuestra memoria. Aún estamos bastante cerca de nuestras raíces y tenemos el poder de recuperarlas. El conocimiento tradicional es una sabiduría, una ciencia, una vocación y también un poder con la capacidad de mantener «La Vida Buena» de toda la comunidad. Pienso que el futuro de la I+D+i en España se debe comenzar con esta afirmación. Debe partir de la premisa de que dependemos completamente y vivimos en estrecho contacto con el medio natural y todos los seres vivos. Debemos basar toda innovación con esta perspectiva de ‘malla’ interconectada.

En primer lugar, la I+D+i se debe afrontar con una metodología transdisciplinar. La ciencia basada en la ‘malla’ convierte la información en conocimiento y la ingeniería sensible convierte el conocimiento en utilidad, el ecodiseño convierte la utilidad en comportamiento consciente y contexto cultural y finalmente, el arte contemporáneo toma ese comportamiento cultural y cuestiona nuestra percepción del mundo. Tenemos que desarrollar un pensamiento estratégico con equipos multidisciplinares y acabar con la especialización radical.

En segundo lugar, pienso que el futuro de la I+D+i se basará en una búsqueda de una utopía tecno-humanista para integrar la ingeniería, la ciencia, el diseño y el arte para una transición ecosocial. Apuesto por una investigación y desarrollo basado en el pensamiento no antropocéntrico, el ecodiseño y el diseño biomimético crítico, porque la naturaleza está llena de organismos que construyen cosas complejas de manera más eficiente, bella y en armonía con la naturaleza. Debemos investigar sobre los sistemas biofílicos ya que pueden guiar la formación de culturas sostenibles. Esto, en mi opinión nos tiene que llevar a conocer tecnologías simples para una vida buena, como dice Arne Naess ‘simple en medios, rico en fines.’

Finalmente, me gustaría ver un I+D+i para la era del poscrecimento. Más que la economía circular debemos basarnos en la economía ecológica focalizando el diseño e innovación para una lograr una ‘sociedad basado en el cuidado’ como dice Yayo Herrero. La permacultura, por ejemplo, es un sistema de diseño biomimético muy relevante basado en el cuidado.

RRSS


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