Gipuzkoa presenta el segundo informe de seguimiento de su estrategia contra el cambio climático

Gipuzkoa reduce sus emisiones un 5% y destina 30,5 millones de euros a la lucha contra el cambio climático


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El diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, y la directora de Medio Ambiente, Mónica Pedreira, han presentado el segundo informe de seguimiento de la estrategia guipuzcoana de lucha contra el Cambio Climático, Gipuzkoa Klima 2050 (GK 2050). El informe valora anualmente el estado del territorio en relación con el cambio climático, mediante el análisis de 70 indicadores que permiten medir la evolución de las variables que influyen en el clima. Asimismo, contextualiza el ritmo de ejecución y  la situación actual de la estrategia aprobada en relación con sus 9 metas que incluyen 37 líneas de actuación y 99 acciones, respectivamente.

En lo que se refiere a las emisiones, el informe señala que la reducción fue de un 4,9% respecto a 2017 y la evolución se mantiene en los valores necesarios para alcanzar la reducción del 40% fijada como objetivo para 2030. Por sectores, destaca el transporte con 42% del total de emisiones, seguido de la industria 32%, el sector residencial 10 % y servicios 7%. Los mayores incrementos respecto al 2017 se registraron en el sector residencial (16,1%), servicios (5,3%) y transportes (2,6%) y se redujeron las de la industria, los residuos y la agricultura. En relación con estos datos el diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, destacó que “si tenemos es cuenta que movilidad en industria representan el 74% de las emisiones, es necesario situar la movilidad sostenible y la economía circular en el centro de las estrategias del territorio en materia de cambio climático”.

En contraste con el informe del pasado año que constató unas pérdidas superiores a seis millones de euros en Gipuzkoa, provocadas por fenómenos relacionados con el cambio climático, en 2019 la cifra se ha reducido significativamente hasta quedar en 1.111.556 euros. Si bien es un indicador positivo, no es del todo representativo, ya que el dato puede variar mucho en función de los desastres naturales. A este respecto, Asensio ha subrayado que “las pérdidas provocadas por el cambio climático en Gipuzkoa representan millones de euros, lo que pone de manifiesto que no se trata solo de una prioridad ambiental y que el fenómeno incide de forma importante en nuestra economía y bienestar futuro”. En relación al impacto económico de la estrategia Gipuzkoa Klima 2050, el informe cifra las inversiones realizadas en 2019 en en 30,5 millones de euros.

El análisis concluye que el grado de implementación de las acciones de la estrategia GK 2050 a nivel global es del 27%. El informe determina que el 72% de las acciones se encuentra ya en ejecución y que de las 99 acciones previstas, 31 se encuentran con un grado de avance superior al 50%. Por su parte, el análisis pormenorizado por metas, revela que la mayoría de las acciones se encuentra en un grado de avance de entre el 20% y el 40%.

La  meta número 2 , que se centra en el transporte y en el objetivo de caminar hacia un transporte sin emisiones, es la meta que muestra un mayor grado de avance con un 39%. Los indicadores, que hacen referencia a aspectos como al número de vehículos de combustibles aternativos, la evolución de la utilización del transporte sostenible y público frente al uso privado o el desarrollo de políticas ciclistas, muestran a su vez tendencias positivas. Sin embargo, las emisiones GEI del sector del transporte en Gipuzkoa contribuyen a más del 40% de las emisiones, muy por encima del sector industrial, por lo que resulta imprescindible seguir trabajando y colaborando con el Departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio para que avance en la incorporación de la perspectiva climática como piedra angular de sus políticas y lidere la descarbonización de la movilidad del territorio.

En segundo lugar, destaca la meta 3 que hace referencia al incremento de la eficiencia y de la resiliencia del territorio, con un 32% de avance. Esta es además, la meta que mayor incremento ha ostentado, pasando de un grado de implementación del 19% en 2018 a un 33% en 2019. A pesar de este elevado grado de implementación, los indicadores muestran una tendencia negativa debido, principalmente, al incremento de la superficie artificializada del territorio. En esta línea, será necesaria una mayor colaboración y coordinación de acciones y políticas con otras Direcciones  Forales como Montes y Medio Natural, Agricultura y Equilibrio Territorial y Obras Hidráulicas, cara a la mejora de las infraestructuras verdes y a la restauración y renaturalización de áreas degradadas para mejorar la resiliencia del territorio ante el cambio climático.

También con un grado de implementación avanzado (del 32%) y con una progresión considerable de siete puntos respecto al año anterior, está la meta 6 que hace referencia a la reducción en la generación de residuos. A  pesar del ligero aumento de la generación entre los años 2018 y 2019 (de 445 kgs./hab. a 446 kgs./hab.), la recogida selectiva superó a la fracción resto y se situó en 2019 en el 58,26% (56,91% en 2017) y el reciclaje llego al 54,39% (52,41% en 2018).

La primera meta, dirigida a implantar un modelo energético bajo en carbono en Gipuzkoa, ha mostrado una tendencia positiva en sus indicadores y ha avanzado en ocho puntos respecto al año anterior, alcanzado un grado de avance del 29% en el año 2019. La participación de las renovables en el conjunto del consumo del territorio pasó de un 15% en 2018 a un 18% en 2019 y la dependencia energética ha bajado del 93% ha 92%. El consumo energético doméstico es el  indicador que muestra una tendencia negativa, ya que aumentó de 11,6 Gj/hab a 12.5 Gj/hab.

En cuanto a las metas con menor grado de ejecución que requieren incrementar el ritmo de ejecución, se encuentran la meta 7 que hace referencia a la necesidad de anticiparnos a los riesgos y la meta 8 que se refiere al impuslo de la innovación y a la transferencia del conocimiento.  Ambas se encontraban en una fase incipiente de implantación en 2019. En lo que se refiere a la anticipación de los riesgos, durante 2020 se han materializado algunas acciones como la  puesta en marcha del observatorio marino-costero de cambio climático o el seguimiento de la morfología de los arenales costeros a través de la Red Foral de Videometría Litoral de Gipuzkoa. En esta línea, será necesario que la Dirección General de Medio Ambiente continúe en los próximos años trabajando en la prospección del cambio climático a nivel territorial y avanzar en la evaluación de los riesgos asociados a las zonas no costeras, así como a las zonas costeras, como consecuencia del ascenso del nivel del mar y del oleaje. Por su parte, la meta 8 comenzó su implantación a finales del 2019 con la puesta en marcha del proyecto UrbanKlima 2050  y se tendrá que ir trabajado desde la Dirección con el apoyo de Naturkima en acciones que mejoren la innovación y la transferencia de conocimiento sobre el cambio climático. 

La meta 4 que hace referencia a aumentar la resiliencia del medio natural, es uno de los ámbitos que menor avance ha registrado (del 18% al 21%).  Si bien la superficie fluvial restaurada ha aumentado, las superficies de bosque seminatural o las incluidas en un espacio natural protegido se han mantenido. De esta manera, desde la Dirección General de Montes y Medio Natural habrá que dar un impulso a tareas como la evaluación de los efectos del cambio climático sobre los hábitat, flora y fauna y a la incorporación de la variable climática en la gestión de los espacios naturales y la gestión forestal.

Respecto al primer sector, recogido en la meta 5,  con un 21% de nivel de ejecución, tampoco  presenta un gran avance respecto al ejercicio anterior. Los indicadores que hacen referencia a la superficie afectada por plagas forestales y a la producción agraria ecológica, indican tendencias positivas, pero la tendencia ascendente en la superficie forestal quemada (un incremento de 10,8 Ha a 51,15 Ha en un año desde 2018)  nos indica un incremeto en la frecuencia e intensidad de los incensdios forestales. En esta línea, resulta necesario fomentar actuaciones de silvicultura preventiva de incendios.

La úlitma meta que hace referencia a la ejemplaridad de la administración pública guipuzcoana en la lucha contra el Cambio Climático, ha mejorado considereblamente desde 2018 pasando de un 13% de implementación a un 23%. Esto se debe principalmente a la reudcción de 6% del consumo energético en los edificios de la Diputación Foral de Gipuzkoa o al incremento del porcentaje de turismos eléctricos del total de turismos del parque móvil de la Diputación.

La estrategia de lucha contra el Cambio Climático, Gipuzkoa Klima 2050’ (GK 2050), pretende alcanzar los objetivos de la Cumbre de París y mantener el aumento de temperatura en el presente siglo por debajo de los dos grados. GK 2050 resulta clave en un territorio como Gipuzkoa, especialmente expuesto en su litoral, en el  que el nivel del mar podría aumentar entre 29 y 49 cm y provocar la desaparición de un tercio de sus arenales de mantenerse el actual nivel de emisiones. Gipuzkoa Klima 2050 (GK 2050), fija un objetivo de reducción de gases de efecto invernadero para el año 2030 del 40% con respecto al año 2005 y del 80% para el año 2050. Asimismo, espera alncazar en el año 2030 un consumo de energía renovable del 30% sobre el consumo final. En lo relativo a la adaptación al cambio clmático, el objetivo fijado es asegurar la resiliencia del territorio.

A este respecto, el diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, ha señalado que “ser el primer territorio de Euskadi con una estrategia local, nos va a permitir avanzar más rápidamente en los objetivos europeos de cambio climático”. Asimismo, se ha referido a que “las administraciones locales disponen de competencias e instrumentos para la puesta en marcha de acciones en materias como residuos, movilidad y energías renovables, en las que es necesario que Gipuzkoa aplique una gobernanza climática”.

RRSS


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