Transparencia, autocontrol y más garantías, la apuesta de la nueva Ley de Residuos para los sistemas de gestión

Por Eduardo de Lecea, Director General de SIGAUS


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La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados para la Economía Circular, recientemente aprobada en España, se integra dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, y hace especial referencia, entre otros, a los objetivos 12, sobre producción y consumo sostenibles, o 13, sobre acción por el clima. Pero entre sus novedades también destaca el refuerzo de la figura de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), y abre la puerta a nuevos flujos y a que se incorporen nuevas exigencias para las entidades que hacen cumplir esa responsabilidad de los fabricantes ante los residuos generados por los productos que ponen en el mercado: los SCRAP.

Desde SIGAUS celebramos ese reconocimiento hacia los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor encargados de la gestión de los residuos, que, sin duda, llevan años dando muestra de su eficacia. Estos requisitos mínimos de los sistemas de RAP que fija la nueva Ley, de acuerdo con la correspondiente Directiva europea, garantizará además mayor transparencia y autocontrol de estos sistemas colectivos como SIGAUS, lo que permitirá incrementar las garantías de las empresas adheridas que se incorporen a ellos, fundamentalmente en lo que se refiere a los aspectos económico-financieros.

La nueva norma refuerza la figura de la Responsabilidad Ampliada del Productor, que lleva demostrando su eficacia desde hace años.

Aplaudimos también la apuesta clara por reforzar y ampliar las políticas de prevención de residuos, un aspecto en el que, desde SIGAUS, venimos trabajando con nuestras empresas adheridas desde hace 15 años, por ser parte esencial e imprescindible de la gestión. Y es que, es clave la adopción de medidas para fomentar el diseño y la fabricación de productos más eficientes, reutilizables, reparables y duraderos. Y porque fomentar la reutilización y promover y facilitar la reincorporación en el mercado de subproductos o materias primas secundarias es lo que hacemos principalmente con el lubricante usado a través de su regeneración: dejar de considerarlo un residuo para darle nuevas vidas de manera circular con el objetivo de que siga siendo un recurso de manera indefinida.

 

Eonomía circular, en cifras

Para hacer realidad esa apuesta por la protección ambiental y la circularidad, SIGAUS trabajó en 2021 con una red de 166 empresas gestoras y 207 instalaciones de gestión distribuidas por toda España y el compromiso de casi 250 empresas adheridas, lo que permitió que cerca de un 80% de las 128.711 toneladas netas de aceites usados gestionadas fueran regeneradas y pudiera atenderse a casi 68.700 productores del residuo repartidos entre más de 4.800 municipios en los que se efectuaron por encima de 174.000 recogidas.

Gracias a que la gran mayoría del residuo gestionado se destinó a su regeneración, en 2021 se devolvieron al mercado un total de 63.540 t de nuevos lubricantes, suficientes para llenar el cárter de más de 15 millones de vehículos, y se evitó la emisión a la atmósfera de 67.700 toneladas de CO2 y el consumo de 30 millones de barriles de petróleo, que se hubieran necesitado para la obtención de la misma cantidad de aceites industriales.

La cantidad de aceites usados procesados como combustible de uso industrial para su aprovechamiento --26.100 t el pasado año--, permitió el ahorro de un total de 24 GWh de energía y evitó la emisión de casi 14.300 t de CO2, en comparación a si ese combustible se hubiese producido a partir del petróleo.

SIGAUS trabajó en 2021 con una red de 166 empresas gestoras y 207 instalaciones de gestión distribuidas por toda España y el compromiso de casi 250 empresas adheridas, lo que permitió regenerar cerca de un 80% de los aceites usados.

El balance en cifras de los últimos 15 años de impulso a la Economía Circular por parte de SIGAUS y todos sus agentes colaboradores superó en 2021 los 2 millones de toneladas de aceites industriales usados gestionados y la devolución al mercado de más de 900.000 t de nuevos lubricantes procedentes de la regeneración de este residuo peligroso –que podrían llenar el cárter de 221 millones de turismos--, evitando así la emisión de más de 956.000 t de CO2 y el ahorro de 422 millones de barriles de petróleo. En materia de valorización energética del residuo, en los últimos 15 años ha sido posible la obtención de más de 6.700 GWh de energía generada, suficiente para abastecer el consumo anual de más de 1,9 millones de hogares.

La Economía Circular es la respuesta ante el nivel de sobrexplotación de los recursos naturales, las emisiones de carbono y la generación de residuos, demasiado elevados para que los ecosistemas tengan la capacidad de amortiguarlos o compensarlos. Un Informe del Banco Mundial de 2018 ya alertaba de que, de cumplirse el pronóstico que estima que en 2050 la población mundial ascenderá a los 9.600 millones de personas, se necesitarían cerca de tres planetas para poder mantener el estilo de vida actual.

Gracias, entre otras herramientas, a esta nueva forma de ver los residuos como fuente de nuevos recursos, tenemos una oportunidad única para hacer realidad la transición hacia un modelo de producción más sostenible, que sea compatible tanto con el desarrollo económico y social como con el planeta, y que nos permita, por fin, dar el salto definitivo hacia una economía más innovadora, resiliente y circular.

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Residuos, Opinión, España
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