Cortizo refuerza su estrategia de circularidad con la nueva planta de Coirós para reciclaje de aluminio
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Cortizo ha inaugurado su nueva planta de Coirós (A Coruña), unas instalaciones con las que la multinacional avanza en su estrategia de circularidad y refuerza su apuesta por el reciclaje de aluminio, una actividad en la que dio sus primeros pasos a inicios de los años 90 aprovechando las ventajas de este metal, que puede ser reutilizado infinitas veces sin merma alguna de sus propiedades.
La puesta de largo del proyecto se celebró en un acto oficial encabezado por el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, acompañado de la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y del alcalde de Coirós, Francisco Quintela, entre otras autoridades.
Durante la presentación, la directora general de la compañía padronesa, Raquel Cortizo, desgranó los detalles del nuevo complejo, en el que realizaron una inversión de 38 millones para dotarlo de “la tecnología más avanzada del sector” con el objetivo de producir “hasta 100.000 toneladas al año de tocho reciclado posconsumo”, señaló.
En este contexto, la directiva subrayó la trayectoria de Cortizo como empresa recicladora de aluminio. “Este centro de Coirós no responde a una moda, sino que es un paso más en un proceso que llevamos realizando desde hace más tres décadas. Cuando apenas se hablaba de economía circular, nosotros ya pusimos en marcha una fundición en Padrón, convirtiéndonos en la primera empresa en España que cerraba el ciclo productivo del aluminio a completo, recuperando los sobrantes de la producción para convertirlos en materia prima”, explicó.
Compromiso con Galicia e inversiones recientes
En el marco del evento, Raquel Cortizo puso en valor el compromiso de la compañía con Galicia, donde solo en los últimos cinco años han invertido “228 millones de euros” para impulsar proyectos que les sitúan “a la vanguardia del sector”. Entre las iniciativas destacadas figuran el campus tecnológico y la ampliación de sus fábricas de aluminio y PVC en Padrón, además de este nuevo centro de Coirós.
Por su parte, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, destacó “los esfuerzos de Cortizo” en materia de “sostenibilidad y de economía circular” y valoró su papel “referente” para el resto del tejido productivo.
Tecnología de vanguardia
Con una superficie de 29.000 m2, las nuevas instalaciones de Cortizo en Coirós se levantan sobre una parcela de 110.000 m2 en el polígono industrial del municipio coruñés, a pie de la A-6. En este emplazamiento se podrán producir hasta 100.000 toneladas anuales de tocho reciclado posconsumo, es decir, materia prima para la extrusión de perfiles obtenida a través del reciclaje de cualquier producto de aluminio recuperado una vez finalizada su vida útil; entre ellos, ventanas, puertas, fachadas y barandillas retiradas de las edificaciones, que se reincorporan al ciclo productivo apostando por la circularidad.
En una primera fase, Cortizo lleva a cabo la trituración y clasificación de la chatarra recibida, separando todos los elementos hasta quedarse con el aluminio. Posteriormente, el material pasa a los hornos en la segunda parte del proceso para ser fundido y recuperar de nuevo su estado sólido en forma de tocho.
Infinity: características del tocho y beneficios ambientales
El tocho elaborado en Coirós, denominado Infinity, es un gran lingote de forma cilíndrica de 7 metros de longitud, con diámetros que van desde los 153 mm a los 305 mm, que se utiliza como materia prima para la extrusión de perfiles.
Asimismo, presenta una de las huellas de carbono más bajas del mercado y su producción permite reducir un 86% las emisiones de CO2, a lo que hay que añadir un ahorro energético del 95%; datos comparados con los que arroja la obtención de tocho primario y tomando como referencia la media de los ofrecidos por la Asociación Europea del Aluminio.
La planta de Cortizo en Coirós arranca su actividad con 20 empleos directos, con previsión de duplicar su personal cuando alcance su máximo de producción.

