Europa acumula pérdidas de 822.000 millones de euros por fenómenos climáticos extremos desde 1980
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La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha advertido de que Europa sigue avanzando en materia de adaptación al cambio climático, pero de forma desigual y con importantes diferencias entre países y territorios. La evaluación se produce en un contexto marcado por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, que ya están generando impactos significativos sobre la población, las infraestructuras y la economía europea.
La agencia ha presentado dos nuevas publicaciones centradas en la resiliencia climática, junto con una plataforma interactiva que reúne información sobre los principales riesgos asociados al cambio climático. El objetivo es facilitar la toma de decisiones y mejorar la preparación de administraciones, comunidades y ciudadanos frente a los efectos cada vez más intensos del calentamiento global.
La adaptación climática progresa, pero persisten importantes desafíos
El informe Climate resilience in Europe, 2025 – progress and challenges analiza las políticas y medidas de adaptación desarrolladas en los 32 países miembros de la AEMA a partir de la última ronda de seguimiento realizada bajo el Reglamento de Gobernanza de la Unión Europea.
Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos han provocado pérdidas económicas estimadas en 822.000 millones de euros en la UE entre 1980 y 2024
Según el estudio, todos los países cuentan ya con estrategias o políticas nacionales de adaptación. Sin embargo, la agencia señala que siguen existiendo diferencias significativas entre la planificación y la ejecución efectiva de las medidas, así como limitaciones en los sistemas de información que permitan evaluar si las actuaciones están reduciendo realmente los riesgos climáticos.
La AEMA considera que Europa ha fortalecido su base de conocimiento sobre riesgos climáticos, pero advierte de que esta información no siempre se traduce en acciones coordinadas entre los distintos niveles de gobernanza. En este sentido, identifica la necesidad de avanzar hacia ciclos de adaptación más coherentes, capaces de integrar mejor la identificación de riesgos, la acción preventiva, el seguimiento de resultados y el intercambio de conocimientos.
Diferencias entre países y dificultades para medir los resultados
Entre las principales conclusiones del informe destaca la heterogeneidad de las evaluaciones nacionales de riesgos climáticos. Aunque estas herramientas son cada vez más habituales, presentan diferencias metodológicas, de alcance sectorial y de actualización que dificultan una comprensión común de los riesgos compartidos a escala europea.
Asimismo, la agencia apunta que los países están reforzando los marcos políticos de adaptación, pero la coordinación entre sectores y administraciones, la falta de claridad sobre las responsabilidades, las capacidades institucionales desiguales y la incertidumbre sobre la financiación siguen representando obstáculos importantes, especialmente en el ámbito regional y local.
Más del 25% de las pérdidas registradas en las últimas cuatro décadas se concentraron entre 2021 y 2024
El informe también señala que los sistemas de seguimiento, evaluación y aprendizaje continúan siendo muy diversos entre Estados miembros, lo que complica la valoración de la eficacia real de las medidas adoptadas. Además, los aspectos relacionados con la vulnerabilidad social y la equidad todavía no se incorporan de forma sistemática a la planificación nacional de la adaptación.
Respecto a los riesgos futuros, todos los países identifican las olas de calor y el aumento de las temperaturas como las amenazas que más crecerán en las próximas décadas, seguidas de las inundaciones y las sequías.
Los pequeños municipios, especialmente expuestos
La segunda publicación presentada por la AEMA, Small but mighty – climate resilience in Europe’s small municipalities, se centra en los municipios de menor tamaño, que albergan a más del 40% de la población de la Unión Europea.
El documento concluye que muchas de estas localidades ya están adoptando medidas frente a los riesgos climáticos, pese a disponer de recursos financieros y humanos limitados. Sin embargo, su capacidad para formalizar estas actuaciones sigue siendo inferior a la de las ciudades de mayor tamaño.
Según el análisis, únicamente el 16% de los pequeños municipios dispone de planes de acción de adaptación, frente al 28% de los municipios más grandes.
La AEMA identifica varios factores que facilitan el avance de estas administraciones, entre ellos la existencia de marcos nacionales claros, el apoyo de organismos regionales, el acceso a redes de intercambio de conocimiento, el liderazgo político local y la integración de la adaptación en las políticas municipales ya existentes.
Los casos de Ober-Grafendorf (Austria), Kajárpéc (Hungría) y Samsø (Dinamarca) muestran cómo comunidades de pequeña dimensión pueden desarrollar estrategias eficaces de resiliencia cuando cuentan con condiciones de apoyo adecuadas.
No obstante, el informe advierte de que persisten barreras estructurales que limitan la escala y la velocidad de las acciones de adaptación en numerosos municipios europeos, e insta a que el futuro Marco Integrado Europeo para la Resiliencia Climática tenga en cuenta las necesidades específicas de estas comunidades.

Nueva plataforma sobre impactos climáticos y preparación
Coincidiendo con la publicación de ambos informes, la AEMA ha puesto en marcha una nueva plataforma digital que reúne el conjunto de evidencias y conocimientos desarrollados por la agencia sobre fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático.
La herramienta incorpora información sobre olas de calor, inundaciones, sequías e incendios forestales mediante mapas interactivos, indicadores, gráficos y ejemplos de adaptación, con el propósito de apoyar las estrategias de resiliencia a escala nacional, regional y local.
Los datos recopilados muestran la magnitud creciente de estos impactos. Entre 1980 y 2024, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos ocasionaron pérdidas económicas estimadas en 822.000 millones de euros en la Unión Europea y provocaron más de 441.000 fallecimientos, según las cifras recogidas por la agencia. Durante los últimos cuatro años se han registrado algunos de los episodios más costosos desde que existen registros.

