IDOM: soluciones y proyectos para la biometanización
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El actual contexto geopolítico y energético europeo, marcado por la necesidad de reforzar la seguridad de suministro, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y acelerar la transición hacia una economía descarbonizada, ha situado a los gases renovables en una posición estratégica dentro de las políticas energéticas y ambientales. Esta orientación se ve reforzada en España por recientes iniciativas normativas, como el Real Decreto ley 7/2026, de 20 de marzo, que incide en la resiliencia del sistema energético y el aprovechamiento de recursos autóctonos renovables.
En este marco, el biogás y el biometano se consolidan como vectores clave al permitir la valorización de residuos orgánicos biodegradables y la reducción de emisiones difusas de metano, en un entorno regulatorio que integra requisitos de seguridad industrial y de gestión de residuos propios de este tipo de instalaciones.
En España, esta visión se articula a través de la Hoja de Ruta del Biogás, que fija como objetivo alcanzar una producción mínima de 10,41 TWh anuales en 2030, a partir del potencial asociado a residuos agroganaderos, agroindustriales, biorresiduos municipales y lodos de depuradora, frente a una producción efectiva de biogás que a cierre de 2024 se situaba en torno a los 4,1 TWh anuales.
El biogás y el biometano se consolidan como vectores clave al permitir la valorización de residuos orgánicos biodegradables y la reducción de emisiones difusas de metano
Problemática residuos orgánicos biodegradables
La gestión de los residuos orgánicos biodegradables constituye un reto prioritario en el marco europeo de la economía circular, donde la normativa exige la reducción progresiva del vertido y el aprovechamiento de estos flujos para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente de metano. Este desafío afecta tanto al biorresiduo de origen municipal como, de forma significativa, a los residuos agroganaderos y agroindustriales, caracterizados por elevados volúmenes y una composición muy variable.
Las opciones de gestión tradicionales de estos últimos presentan limitaciones ambientales y operativas, especialmente en situaciones donde se concentra una generación de residuos elevada. En este escenario, la biometanización emerge como una solución estratégica que permite integrar la gestión de residuos con la producción de energía renovable, siempre que el diseño técnico se adapte a cada tipología de residuo.
La viabilidad de las plantas depende de integrar tecnología, normativa y modelo económico desde el diseño
La biometanización como reto técnico y ambiental: un enfoque integral
La valorización de los residuos orgánicos biodegradables mediante biometanización exige soluciones tecnológicas adaptadas a la naturaleza y variabilidad de los flujos a tratar. La digestión anaerobia constituye el núcleo del proceso y presenta múltiples configuraciones tecnológicas en función del contenido en humedad del residuo, el régimen de operación y la temperatura de trabajo, siendo determinante una correcta selección en base al tipo de biorresiduo disponible, la logística asociada y los objetivos del proyecto.
En términos generales, la digestión anaerobia por vía húmeda resulta adecuada para residuos con elevado contenido en agua, como purines ganaderos, lodos de depuradora o efluentes agroindustriales, y se caracteriza por una mayor estabilidad de proceso y un menor riesgo operativo, a costa de mayores necesidades de agua y superficie. Por su parte, la digestión por vía seca o semiseca es especialmente indicada para residuos sólidos o semisólidos, como residuos agroalimentarios, FORSU o estiércoles con mayor contenido en sólidos, permitiendo mayores cargas orgánicas y una menor generación de aguas residuales, aunque requiere tecnologías de pretratamiento más robustas y un control operativo más exigente.
Desde el punto de vista térmico, los procesos mesófilos (≈35‑40 °C) destacan por su robustez y facilidad de operación, siendo ampliamente utilizados en instalaciones que tratan residuos agroganaderos con alto contenido en nitrógeno. Los sistemas termófilos (≈50‑55 °C), en cambio, permiten mayores velocidades de reacción, menores tiempos de retención e importantes ventajas en términos de higienización, aspectos clave cuando se gestionan residuos SANDACH o cuando se persigue la valorización agrícola del digestato, si bien requieren un mayor control del proceso y un adecuado balance energético.
La valorización de los residuos orgánicos biodegradables mediante biometanización exige soluciones tecnológicas adaptadas a la naturaleza y variabilidad de los flujos a tratar
El biogás generado debe ser acondicionado en función de su uso final. Las alternativas tecnológicas incluyen su valorización directa mediante motores de cogeneración o su enriquecimiento (upgrading) a biometano para inyección en red o uso como combustible renovable en transporte. Entre las tecnologías de upgrading más extendidas se encuentran la absorción química, el lavado con agua a presión, la adsorción por cambio de presión (PSA) y la separación por membranas, cada una con distintas prestaciones en términos de pureza alcanzable, consumo energético, modularidad y sensibilidad a compuestos como el H₂S, el CO₂ o los siloxanos. En este contexto, el desarrollo de proyectos de biometanización requiere una visión integral que permita combinar de forma óptima las tecnologías de digestión, pretratamiento y upgrading, maximizando la eficiencia ambiental y energética del sistema y garantizando su viabilidad técnica y económica a largo plazo.
Proyectos y referencias
El desarrollo de proyectos de biometanización requiere un enfoque integral que combine conocimiento técnico, experiencia normativa y capacidad de coordinación de disciplinas muy diversas, abarcando ámbitos como la gestión de residuos, la seguridad industrial, la energía, control y tramitaciones ambientales y la integración de procesos. En este contexto, la correcta interpretación y aplicación del marco regulatorio —incluyendo aspectos como la normativa ATEX, los requisitos asociados a los residuos y SANDACH, o la certificación del carácter renovable del biometano— resulta determinante para garantizar la viabilidad técnica, ambiental y económica de las instalaciones.
La experiencia de IDOM en este tipo de infraestructuras se remonta a más de una década y se materializa en proyectos desarrollados en distintos contextos geográficos y regulatorios, tanto a nivel nacional como internacional, donde su capacidad para integrar ingeniería, normativa y gestión de proyectos complejos ha permitido adaptar soluciones técnicas a diferentes escalas, tipologías de residuo y modelos de implantación, siempre con un enfoque orientado a la fiabilidad operativa, la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental.
Proyectos de ingeniería
IDOM ha desarrollado la ingeniería básica y el análisis técnicoeconómico de una planta de biometanización, en el marco de un estudio de viabilidad sobre la gestión óptima de residuos orgánicos industriales en Gipuzkoa, realizado por el centro tecnológico CEIT y financiado por el departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa. En el estudio, IDOM ha evaluado una instalación de digestión anaerobia semiseca, continua y termófila con una capacidad aproximada de 75.000 t/año de residuos agroalimentarios y ganaderos, orientada a la producción de biogás y su upgrading a biometano (≈ 470 Nm³/h), incluyendo la valorización de CO₂ y del digestato. El alcance ha comprendido el análisis normativo, balances de masa y energía, evaluación ambiental y un modelo económico preliminar con estimación de CAPEX y OPEX.
La gestión de biorresiduos y residuos agroganaderos sigue siendo uno de los principales retos de la economía circular
En otro contexto geográfico, IDOM ha prestado asistencia técnica a Roland Berger en un proyecto desarrollado para Be’ah (Oman Environmental Services Holding Company), consistente en el diseño preconceptual y el análisis técnico‑económico de infraestructuras de producción y valorización de biogás en Omán. El trabajo ha incluido una planta integrada de digestión anaerobia seca, termófila y en continuo en Barka, con una capacidad inicial de 42.000 t/año, ampliable hasta 100.000 t/año, así como sistemas de captación y aprovechamiento de gas de vertedero en Barka y Al Mutaqa. El alcance ha comprendido análisis de tecnologías y de viabilidad del proyecto, análisis normativo, balances de masa y energía, layouts, estimación de CAPEX/OPEX y planificación preliminar.
Proyectos de asistencia a la propiedad
GHK, sociedad del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa, impulsa la planificación, construcción y gestión de las infraestructuras necesarias para la gestión integral de los residuos urbanos del territorio. En 2015, IDOM fue adjudicataria del contrato de Asistencia Técnica de Ingeniería de la Propiedad para el desarrollo de las infraestructuras previstas en el Plan Territorial Sectorial de Residuos. El alcance principal incluye el Complejo Medioambiental de Gipuzkoa Fase 1, con una planta de tratamiento mecánico-biológico y una planta de valorización energética (con capacidad de 200.000 t/año), y la Fase 2, con digestión anaerobia seca, termófila y continua de biorresiduos (con capacidad de 40.000 t/año ampliable a 60.000 t/año) y maduración de escorias. El proyecto refuerza la experiencia de IDOM en infraestructuras avanzadas de economía circular.
Proyectos recientes en Gipuzkoa, Navarra u Omán evidencian el avance de la ingeniería española en biometanización
Proyectos de supervisión de obra
El Plan de Residuos de Navarra 2017–2027 impulsa la recogida selectiva, el tratamiento del biorresiduo y la reducción del vertido hacia un modelo de economía circular. En este marco se desarrolla una planta de tratamiento de residuos municipales (resto y envases ligeros) y biorresiduos en el entorno de Pamplona, con una capacidad aproximada total de 100.000 t/año. La planta incluye procesos para la recuperación de materiales reciclables, digestión anaerobia seca, por lotes y mesófila con capacidad del orden de 65.000 t/año para la generación de biogás y enriquecimiento en biometano (≈ 400 Nm³/h), compostaje y otras instalaciones auxiliares para su funcionamiento.
El proyecto cuenta con financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), y con la colaboración del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra. El proyecto está promovido por Servicios de la Comarca de Pamplona (SCPSA) y ejecutada por FCC Medio Ambiente y FCC Construcción. IDOM participa como socio técnico aportando asistencia integral en distintas fases del proyecto: ingeniería e integración de equipos electromecánicos, gestión de su construcción, asistencia técnica general, BIM Management y gestión documental, apoyo ambiental y refuerzo de la oficina técnica. El proyecto consolida la experiencia de IDOM en infraestructuras de biometanización.

