La exposición a la contaminación emerge como factor asociado a trastornos de salud mental
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Reducir la contaminación en Europa, en línea con los objetivos del Plan de Acción de la UE para la Contaminación Cero, podría contribuir a mejorar la salud mental de la población europea. Así lo señala un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), publicado este lunes, que analiza las relaciones entre distintos tipos de contaminación ambiental y los problemas de salud mental.
El documento, titulado “Pollution and mental health: current scientific evidence”, examina la evidencia científica disponible sobre cómo la exposición a la contaminación del aire, el ruido ambiental y determinadas sustancias químicas puede estar relacionada con trastornos como la depresión, la ansiedad o la esquizofrenia. El informe también analiza posibles vías de actuación para reducir estos impactos, entre ellas el impulso de soluciones basadas en la naturaleza que favorezcan el bienestar mental.
Evidencia científica sobre contaminación y salud mental
De acuerdo con el informe, diversos estudios científicos apuntan a una correlación significativa entre la exposición a la contaminación —especialmente la atmosférica, acústica y química— y los problemas de salud mental, aunque los investigadores señalan que todavía se necesitan más estudios para establecer una relación causal directa.
Los trastornos de salud mental tienen un origen multifactorial y pueden estar influidos por elementos genéticos, sociales, económicos, psicológicos o relacionados con el estilo de vida, entre otros. Algunos de estos factores todavía no se comprenden completamente. En este contexto, la contaminación ambiental está siendo analizada cada vez más como uno de los posibles elementos que contribuyen a estos problemas.
En las últimas décadas, Europa ha registrado un aumento significativo en la prevalencia y la incidencia de trastornos mentales. Según el informe, estas patologías representaron en 2023 la sexta mayor carga de enfermedad en la Unión Europea y la octava causa de muerte más frecuente.
Contaminación del aire y cambios en el desarrollo cerebral
Entre los factores analizados, la contaminación del aire aparece como uno de los elementos más estudiados en relación con la salud mental.
Según la evidencia recopilada, la exposición a contaminación atmosférica durante etapas críticas del desarrollo cerebral —como el embarazo, la infancia o la adolescencia temprana— se asocia con cambios estructurales y funcionales en el cerebro.
Asimismo, la exposición prolongada a niveles elevados de contaminación atmosférica, especialmente a partículas finas PM2.5 y al dióxido de nitrógeno (NO₂), se vincula con una mayor prevalencia o riesgo de aparición de depresión.
Por otro lado, episodios de exposición a corto plazo a altos niveles de contaminación se han asociado con un empeoramiento de los síntomas en personas con esquizofrenia.

Relación entre la contaminación atmosférica y los trastornos de salud mental.
El ruido ambiental también influye en el bienestar mental
El informe también recoge evidencias sobre el impacto del ruido ambiental en la salud mental. Los estudios revisados muestran que un aumento del ruido generado por el tráfico rodado se correlaciona con un incremento del 3 % en el riesgo de depresión y del 2 % en el riesgo de ansiedad.
Además, la exposición al ruido ambiental se asocia con una mayor prevalencia de problemas de comportamiento en la infancia, lo que a su vez puede afectar negativamente al bienestar psicológico.
En el caso del ruido ferroviario, los datos apuntan a un aumento del 2,2 % en las tasas de suicidio por cada incremento de 10 decibelios. Asimismo, un metaanálisis detectó un incremento del 12 % en el riesgo de depresión por cada aumento de 10 dB Lden en el ruido de aeronaves.

Relación entre la contaminación acústica ambiental y los problemas de salud mental
Sustancias químicas y riesgo de trastornos mentales
La exposición a determinadas sustancias químicas también aparece relacionada con problemas de salud mental.
Entre los ejemplos analizados, el informe señala que la exposición prenatal o durante la infancia al plomo (Pb) se ha asociado tanto con depresión como con esquizofrenia.
La exposición al humo de segunda mano también se vincula de forma consistente con estos trastornos, especialmente en grupos vulnerables como niños y mujeres embarazadas.
Asimismo, algunos estudios han identificado una relación entre la exposición prenatal al bisfenol A (BPA) y la aparición de depresión y ansiedad durante la infancia.

Relación entre la contaminación química y los problemas de salud mental.
Oportunidades de actuación y soluciones basadas en la naturaleza
Aunque los investigadores subrayan que aún es necesario profundizar en la investigación para esclarecer completamente la relación causal entre contaminación y salud mental, la evidencia disponible refuerza la importancia de aplicar plenamente la legislación europea vigente y reducir la exposición de la población a la contaminación.
El informe también destaca la relevancia del enfoque One Health, que reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental.
En este contexto, las soluciones basadas en la naturaleza pueden desempeñar un papel importante en la promoción del bienestar mental, la actividad física y la cohesión social, especialmente mediante el acceso a espacios verdes y azules, como ríos, lagos o zonas costeras.
En las últimas décadas se han desarrollado diferentes enfoques terapéuticos basados en la naturaleza, entre ellos la jardinería, la actividad física en entornos naturales o los llamados “baños de bosque”, que han mostrado efectos positivos en la salud mental.
Según la AEMA, avanzar en los objetivos del Plan de Acción de la UE para la Contaminación Cero, reduciendo la contaminación y ampliando el acceso a entornos naturales, podría contribuir a mejorar el bienestar mental de millones de personas en Europa.

