La IA podría consumir en 2030 tanta agua como toda el África subsahariana, según la ONU
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La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) está generando un impacto ambiental mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora. Así lo concluye el informe "Coste ambiental del uso energético de la IA: huellas de carbono, agua y suelo", elaborado por el Instituto de la Universidad de la ONU para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), que alerta de las consecuencias que tendrá el crecimiento de esta tecnología sobre recursos estratégicos como el agua, la energía y el territorio.
Según el estudio, los centros de datos que sustentan los sistemas de IA consumirán en 2030 cerca de 945 teravatios-hora (TWh) de electricidad, una cifra equivalente a casi tres veces el consumo anual conjunto de Pakistán, Bangladés y Nigeria.
La huella hídrica de la inteligencia artificial podría equivaler en 2030 a las necesidades básicas de agua de los 1.300 millones de habitantes del África subsahariana
Los investigadores advierten de que, además del consumo energético, la expansión de la infraestructura digital asociada a la IA requerirá grandes cantidades de agua para refrigerar los centros de datos y producir la electricidad necesaria para su funcionamiento, además de ocupar extensas superficies de terreno destinadas a infraestructuras energéticas y cadenas de suministro.
Más allá de las emisiones de carbono
Hasta ahora, la mayor parte de los análisis sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial se habían centrado exclusivamente en las emisiones de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, el informe señala que esta visión resulta incompleta, ya que ignora dos factores fundamentales: el consumo de agua y la ocupación de suelo.
"Este informe no es un manifiesto en contra de la inteligencia artificial", ha afirmado Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y responsable de la investigación. "Es un llamamiento a usarla de forma responsable y a abordar sus impactos no deseados de manera proactiva, para hacerla sostenible y equitativa".
Los autores explican que las distintas huellas ambientales no evolucionan necesariamente en la misma dirección. Por ejemplo, sustituir combustibles fósiles por determinadas fuentes de bioenergía puede reducir significativamente las emisiones de carbono, pero incrementar notablemente el consumo de agua y la ocupación de suelo.
El agua, una variable cada vez más crítica
Uno de los aspectos más relevantes para el sector del agua es el enorme volumen de recursos hídricos que demandarán los futuros centros de datos.
La refrigeración de servidores, junto con el agua necesaria para generar la energía que alimenta estas instalaciones, está incrementando la presión sobre sistemas hídricos ya sometidos a estrés en numerosas regiones del mundo.
Los centros de datos consumieron 448 TWh de electricidad en 2025, una cifra superior a la demanda energética anual de países como Arabia Saudí
El informe cita casos como los de Querétaro (México) o Uruguay, donde la expansión de infraestructuras digitales coincide con episodios de sequía y crecientes tensiones sobre la disponibilidad de agua.
Para los investigadores, esta situación obliga a incorporar la planificación hídrica dentro de las estrategias de desarrollo tecnológico y despliegue de nuevos centros de datos.
El impacto real está en el uso diario
Otro de los hallazgos destacados del estudio es que el mayor consumo de recursos no se produce durante el entrenamiento de los modelos de inteligencia artificial, sino durante su utilización cotidiana.
Los autores estiman que entre el 80% y el 90% del consumo energético total de la IA corresponde a la denominada fase de inferencia, es decir, al procesamiento continuo de las consultas realizadas por los usuarios.
Solo ChatGPT procesa alrededor de 2.500 millones de consultas al día, lo que supone un consumo anual estimado de 383 gigavatios-hora (GWh).
La generación de una única imagen mediante inteligencia artificial puede consumir hasta 1.450 veces más energía que una simple clasificación de texto
Además, la creación de vídeos sintéticos multiplica todavía más la demanda energética, evidenciando cómo la creciente sofisticación de las aplicaciones de IA está incrementando su impacto ambiental.
Residuos, minerales y desigualdad ambiental
El informe también alerta sobre los efectos indirectos de esta expansión tecnológica.
La infraestructura asociada a la inteligencia artificial podría generar hasta 2,5 millones de toneladas anuales de residuos electrónicos en 2030, mientras aumenta la demanda de minerales críticos necesarios para fabricar servidores, centros de datos y equipos electrónicos.
Según el estudio, solo 32 países albergan actualmente centros de datos especializados en IA, mientras que el 90% de la capacidad mundial se concentra en apenas dos países.
Esta situación plantea importantes desafíos de equidad, ya que muchos países soportan los impactos asociados a la extracción de materias primas y a la gestión de residuos sin beneficiarse directamente del desarrollo tecnológico.
"Que la IA avance la prosperidad y el bienestar humanos de manera equitativa es ahora una cuestión de gobernanza, no técnica", ha señalado Tshilidzi Marwala, rector de la Universidad de la ONU
Seis principios para una inteligencia artificial sostenible
Ante este escenario, los autores proponen avanzar hacia un modelo de IA responsable basado en seis principios fundamentales: transparencia, eficiencia por diseño, justicia ambiental, responsabilidad durante todo el ciclo de vida, cooperación internacional y sostenibilidad.
Entre sus recomendaciones destacan la integración de la infraestructura digital en la planificación energética e hídrica, la consideración de las huellas ambientales en las decisiones de inversión y el desarrollo de herramientas que permitan reducir el consumo de recursos asociados al uso de la inteligencia artificial.
El informe pide incorporar la planificación hídrica, energética y territorial en el desarrollo futuro de la inteligencia artificial
"Tenemos una ventana estrecha para garantizar que la columna vertebral de la revolución tecnológica de nuestra era se desarrolle dentro de los límites del planeta", ha concluido Madani.

