Entrevista

“Nuestra prioridad operativa sigue siendo garantizar el suministro seguro y de calidad”

Entrevista a Ramón González Tévar, Director de Operaciones de Aljarefesa
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El ciclo urbano del agua atraviesa una etapa especialmente exigente. La alternancia de sequías prolongadas y episodios de lluvias intensas, el envejecimiento de las infraestructuras hidráulicas y la entrada en vigor de nuevas obligaciones regulatorias están redefiniendo las prioridades operativas de los gestores públicos del agua.

En este escenario, Aljarafesa afronta un proceso de modernización marcado por la renovación de redes, la adaptación de sus sistemas de abastecimiento, saneamiento y depuración, y el despliegue de herramientas digitales avanzadas a través del proyecto GAIA, en el marco del PERTE de digitalización del ciclo del agua.

Ramón González Tévar, director de Operaciones de Aljarafesa, aborda en esta entrevista las claves para garantizar un servicio fiable, eficiente y resiliente en los 31 municipios a los que presta servicio la entidad, así como los desafíos financieros, técnicos y organizativos que marcarán la gestión del agua en los próximos años.

 

Para comenzar, ¿cómo describiría el momento actual del ciclo urbano del agua en el Aljarafe y cuáles son las prioridades operativas de Aljarafesa en este contexto?

El ciclo urbano del agua en general y en el Aljarafe en particular, atraviesa un momento especialmente exigente debido a varios factores.

Por un lado, estamos siendo testigos del creciente impacto del cambio climático en nuestro territorio, manifestado principalmente por la alternancia de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y duraderos. Periodos de sequía meteorológica y de escasez de recursos hídricos, como el experimentado entre los años 2018 y 2024, que obligó a la activación, el pasado mes de noviembre de 2021, de nuestro Plan de Emergencia ante situaciones de sequía, y en el que incluso durante su vigencia se estuvo a punto de alcanzar el umbral de emergencia, de no ser por las lluvias que por fin llegaron en enero de 2024; alternados con periodos de intensas lluvias como los vividos durante este invierno que han provocado crecidas de los ríos, desbordamientos, inundaciones, roturas en infraestructuras hidráulicas, etc.

 

 

Estamos abordando un Plan de renovación de redes de distribución para sustituir en los próximos 5 años un 40% de nuestras redes con mayor edad e índice de averías

 

 

Por otro lado, es una realidad en todo el sector y también en ALJARAFESA, la necesidad de incrementar el ritmo de renovación de infraestructuras hidráulicas de distribución, tanto en redes de abastecimiento como de saneamiento, debido a su antigüedad y la elevada tasa de fallos que venimos observando, especialmente en algunos materiales de extendido uso en los años 70-80, como el fibrocemento en redes locales de abastecimiento o el hormigón en masa en redes locales de saneamiento. Desde el sector se lleva ya varios años denunciando esta necesidad, abogando por establecer un mínimo del 2% de renovación anual, estableciéndose así una vida útil de la infraestructura de 50 años, que lamentablemente ya hoy se está superando en numerosos casos.

Además, estamos viviendo en estos últimos años la publicación de varias normativas con gran incidencia en el ciclo integral del agua: el RD 3/23 de 10 de enero, por el que se establecen los criterios técnicos-sanitarios de la calidad de agua de consumo, su control y suministro, el RD 665/23 de 18 de julio, por el que se modifica el RDPH, el RD 1085/24 de 22 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de reutilización de agua y por último la publicación el pasado 12 de diciembre de la Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas, cuya transposición al ordenamiento jurídico español debería ver la luz en julio de 2027. Estas normativas impactan de manera muy notable en la gestión del ciclo integral del agua, y van a requerir inversiones millonarias que todavía no podemos cuantificar con exactitud y sobre todo, y más importante, para las que se deberán habilitar los instrumentos financieros necesarios para su ejecución.

Por último, en el año 2021 iniciamos un plan de transformación digital de la empresa, que se ha visto potenciado en varias de sus iniciativas por nuestro proyecto PERTE para la digitalización de los usos del agua, proyecto en el que estamos trabajando intensamente y que estará finalizado en el próximo mes de junio. Tanto el proyecto PERTE como el citado plan de transformación digital, conforman uno de los principales ejes estratégicos de la empresa para los próximos años, incidiendo muy directamente en la gestión del ciclo integral del agua.

En este complejo contexto en el que nos encontramos, nuestra prioridad operativa sigue siendo la misma que cuando en 1971 comenzamos a prestar el servicio de abastecimiento en alta a 19 municipios, en aquel entonces todavía como Mancomunidad de Municipios del Aljarafe, y 10 años después, ya sí como Aljarafesa, empresa pública de la Mancomunidad, al incorporar el servicio de alcantarillado: la gestión del ciclo integral del agua a nuestros 31 municipios, garantizando el suministro seguro y de calidad de agua potable a nuestros vecinos así como la recogida y depuración de las aguas residuales para su devolución en condiciones adecuadas a los ríos de nuestra comarca y así al medio ambiente, situando a los ciudadanos y ayuntamientos del Aljarafe en el centro de nuestras operaciones.

 

Como director de Operaciones, ¿qué aspectos considera clave para garantizar un servicio de agua fiable y eficiente?

Garantizar un servicio fiable, eficiente y de calidad requiere la combinación equilibrada de una correcta explotación, mantenimiento y conservación de los activos hidráulicos y de una adecuada planificación e inversión en renovación y ampliación de infraestructuras.

 

El objetivo irrenunciable de la gestión mancomunada es proveer el mismo servicio en todos los municipios gestionados

 

Para la explotación de nuestros activos hidráulicos nos apoyamos de manera importante en el sector privado, mediante contratos de servicios, a través de los cuales podemos ir mejorando y optimizando ciclo a ciclo el alcance de las prestaciones y los requisitos a satisfacer nos permite incorporar cambios regulatorios, nuevos acuerdos de nivel de servicio, propuestas de mejora, etc. Gracias a ello incorporamos al servicio el know-how del sector privado, con amplia experiencia y multitud de referencias incluso a nivel internacional en la ejecución de este tipo de contratos. Ello sumado a la dirección técnica y el conocimiento de los técnicos de ALJARAFESA, así como a la correcta supervisión y seguimiento de su ejecución, es garantía una correcta y óptima explotación, mantenimiento y conservación de los activos del ciclo integral del agua.

Por otro lado, es necesaria la continua renovación, ampliación y mejora de la infraestructura hidráulica. Para ello desde nuestro servicio de ingeniería y planificación hidráulica se van configurando año a año nuestros planes de inversiones cuatrienales en los que se van incorporando todas aquellas necesidades que bien por criterios de obsolescencia o por criterios funcionales (ampliación y mejora) es necesario acometer en las siguientes anualidades.

Finalmente, destacaría el papel del equipo humano. La experiencia y la especialización de los profesionales que trabajan en la operación del sistema son determinantes para garantizar un servicio continuo, seguro y de calidad para la ciudadanía.

 

 

Trabajan de forma sostenida para garantizar la calidad del agua exigida por la legislación vigente. ¿Qué retos enfrentan para mantener esos estándares y cómo están afrontando su cumplimiento?

La calidad del agua es una prioridad absoluta para Aljarafesa. El cumplimiento de la normativa sanitaria es cada vez más exigente y requiere un control permanente a lo largo de todo el ciclo integral del agua.

El RD 3/2023 ha introducido un enfoque y metodología de trabajo muy distinta a la que, el ya derogado RD 140/2003 establecía, recogiendo la obligatoriedad de la elaboración de los Planes Sanitarios del Agua como herramienta de evaluación y minimización de riesgos, de seguimiento y control de los procesos de potabilización y distribución de agua potable; siendo este uno de los principales retos a los que nos enfrentamos. Además, debido a la arquitectura extensiva de más de 2.900 km de red de distribución en alta y baja de nuestro sistema, algunas de las obligaciones de la citada normativa se convierten en verdaderos retos, como son por ejemplo la limitación de la presencia de trihalometanos, ácidos haloacéticos, cloratos, etc.

La incorporación de nuevos parámetros y requisitos analíticos ha hecho también necesario proceder a la adaptación y mejora de las instalaciones de tratamiento para responder a estas exigencias, realidad que no siempre podemos atender con la premura que sería deseable, ya que, como empresa pública, nos debemos al cumplimiento de la Ley de Contratos y sus tiempos.

El proyecto PERTE de digitalización de los usos del agua, actualmente en ejecución, nos está permitiendo introducir en el día a día de la gestión de la empresa sistemas avanzados de gestión de las operaciones en todo el ciclo integral del agua, incidiendo de manera directa en la garantía de la calidad del agua. Por citar alguna de estas iniciativas, estamos implementando un sistema de monitorización en continuo de determinados parámetros críticos para el tratamiento del agua en la ETAP en distintas etapas: agua bruta, agua filtrada y agua tratada de salida, de forma que se pueda optimizar el funcionamiento de la planta de cara a la calidad del agua obtenida y minimizar los recursos necesarios para ello: reactivos, consumos eléctricos y de personal de forma que se puedan afrontar los diversos condicionantes que pueden afectar a una planta de tratamiento tales como los cambios en la calidad del agua por lluvias intensas, sequías prolongadas, otros factores climáticos, eventuales sabotajes, etc. Estamos trabajando también en la predicción mediante el análisis de los datos históricos del funcionamiento de la planta de tratamiento en función de los condicionantes que intervienen en este funcionamiento y así establecer las mejores pautas y dosis de tratamiento.

 

En el corto plazo, la entidad se centra en desplegar las capacidades habilitadoras

 

Aljarafesa guía su actividad a través de un Plan Estratégico. ¿Cuáles son los ejes más relevantes de este documento y cómo se traducen en mejoras concretas en sus operaciones?

Nuestro Plan Estratégico constituye la hoja de ruta que orienta la actividad de la empresa en el medio y largo plazo con el objetivo de aportar el máximo valor a los ciudadanos del Aljarafe y a sus ayuntamientos. En estos últimos años han sido numerosas las adaptaciones que se han producido como consecuencia de variaciones en el entorno en el que opera la empresa, como han sido los casos del COVID, la crisis energética por la guerra en Ucrania, el incremento generalizado de los precios, el reciente estado de sequía, la nueva normativa aplicable al sector o las oportunidades derivadas de la financiación Next Generation.

Nuestra misión es gestionar el ciclo integral del agua con sostenibilidad y excelencia, garantizando la mejora continua del servicio y la continuidad futura de nuestra infraestructura, la sostenibilidad económica, el buen gobierno y el desarrollo de nuestros profesionales.

El Plan se agrupa en 5 ejes que se despliegan en 14 líneas de actuación para las cuales se han concretado 34 proyectos estratégicos y 53 proyectos operativos.

Estos proyectos abarcan cuestiones tan diversas como por ejemplo la transformación digital de los Servicios, la mejora de la garantía de la infraestructura hidráulica, así como la reducción de nuestras huellas hídricas y de carbono con proyectos de eficiencia energética; reducción de ANR y mejora de la depuración de aguas.

 

El territorio andaluz afronta escenarios meteorológicos cada vez más extremos. ¿Qué medidas está impulsando Aljarafesa para reforzar la resiliencia de infraestructuras y sistemas y asegurar el suministro con garantías?

Evidentemente, el contexto de cambio climático en el que nos encontramos nos obliga a plantearnos nuevas estrategias en la gestión, y nos obliga a estudiar qué alternativas existen para que nuestro sistema de abastecimiento tenga la mayor capacidad de adaptación posible a esta variabilidad en las precipitaciones y aportaciones. Afortunadamente, el sistema de abastecimiento que gestiona la comunidad de usuarios formada por Aljarafesa y Emasesa posee un conjunto de embalses que, tras los dos últimos años hidrológicos con cambio de tendencia tras la reciente sequía, nos proporcionan una regulación de varios años de consumo. No obstante, se están realizando estudios previos para determinar la solución técnica, así como su coste de inversión y explotación, para captar agua del estuario del Guadalquivir y mediante un tratamiento adecuado poder suministrar a la población dicho recurso, lo cual sería la solución a largo plazo aún en caso de sequías de mayor duración que la que hemos vivido.

Por otra parte, hay que aprovechar el episodio reciente para seguir concienciando a la población del uso responsable del agua potable y que se mantengan las bajas dotaciones por habitante que hemos alcanzado. En nuestro sistema hemos alcanzado en esta última sequía unas dotaciones domésticas en torno a los 110 l/hab/día, que evidencian el esfuerzo y concienciación de la ciudadanía en el Aljarafe sevillano.

 

En el medio plazo, la hoja de ruta prioriza la explotación avanzada de los datos y la transformación profunda de los procesos operativo

 

En paralelo, estamos abordando un Plan de renovación de redes de distribución para sustituir en los próximos 5 años un 40% de nuestras redes con mayor edad e índice de averías, aproximadamente unos 220 km, lo cual redundará evidentemente en la reducción de las pérdidas. Y, por último, estamos actualizando nuestro Plan de emergencia ante situaciones de sequía, que se ha demostrado como una herramienta eficaz para minimizar su impacto de cara a estar lo mejor preparados para cuando llegue la próxima sequía, que llegará.

 

 

De cara a garantizar una adaptación al cambio climático efectiva, ¿cuáles son actualmente las principales líneas estratégicas de inversión y modernización de infraestructuras de la entidad? ¿qué desafíos identifican en este sentido?

Aljarafesa ha concluido durante el pasado mes de diciembre un estudio técnico para identificar, valorar y priorizar las necesidades de actuación en infraestructuras e instalaciones del ciclo integral del agua para los próximos 25 años (2026-2045). De dicho estudio ha surgido un Plan general de actuaciones que destina, como no puede ser de otro modo, un porcentaje importante a garantizar el suministro de agua potable en cantidad y calidad a la población, así como anticiparnos para gestionar mejor los efectos del cambio climático, en particular las sequías e inundaciones.

Para ello, hemos definido varias líneas de actuación, que van desde la adecuación de las plantas de tratamiento a las nuevas normativas tanto en materia de calidad de agua suministrada como en depuración de aguas residuales urbanas, a la renovación de nuestras redes de distribución e instalaciones con mayor riesgo de obsolescencia, la ampliación necesaria de nuestras infraestructuras tanto por el crecimiento poblacional esperado de la comarca como para incrementar nuestra garantía y nivel de servicio prestado a los ciudadanos, así como otras necesidades funcionales de actuación para limitar la contaminación en episodios de lluvia, prevención de inundaciones, etc. etc.

En cuanto a los desafíos que esperamos encontrarnos, además de las enormes necesidades de financiación detectadas, por lo cual ha sido necesario actualizar el canon de mejora local de Aljarafesa, será un reto gestionar dichos paquetes de obras tanto a nivel interno, con recursos humanos limitados, como en la situación actual del sector de la construcción con escasez de personal en las empresas; además de las continuas modificaciones de la normativa de aplicación.

 

La complejidad territorial del Aljarafe y las exigencias medioambientales han obligado a aplicar distintas soluciones en materia de depuración. ¿Qué proyectos o actuaciones destacaría en este ámbito y qué impacto están teniendo en el cumplimiento de las obligaciones regulatorias?

El saneamiento y depuración es un ámbito clave dentro de nuestras operaciones, tanto desde el punto de vista ambiental como regulatorio. En el Aljarafe gestionamos un sistema de saneamiento complejo, prestando el servicio a 33 municipios (2 de ellos solo depuración de las aguas residuales) y a una población de 430.000 habitantes. Está formado por más de 1.900 km de redes de saneamiento, 6 estaciones depuradoras de aguas residuales en servicio, 3 en construcción, y más de 200 puntos de vertido por desbordamiento del sistema de saneamiento.

 

Deberemos contar con las herramientas e instrumentos financieros adecuados y suficientes para garantizar la viabilidad de las importantes inversiones

 

Con la incorporación a nuestro servicio en el año 1981 de la gestión del alcantarillado y la depuración de las aguas residuales, el principal objetivo en aquel entonces fue el saneamiento integral del Aljarafe, que a lo largo de todos estos años y con la inestimable ayuda de las administraciones autonómica y central es ya hoy, a falta de las citadas 3 estaciones depuradoras en ejecución, una realidad.

El sector se enfrenta a un enorme reto para los próximos años, en los que deberemos cumplir los distintos hitos que derivan de las dos normativas citadas, el RD 665/23 y la Directiva (UE) 2024/3019, que como ya hemos indicado, tienen un elevado impacto en la gestión de los sistemas de saneamiento y depuración.

En relación a la modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, estamos en fase avanzada de redacción de los tres planes integrales de gestión de los sistemas de saneamiento (PIGSS) de las aglomeraciones urbanas a las que estamos obligados, planes que definirán las medidas necesarias para alcanzar los objetivos de reducción de la contaminación de los vertidos por desbordamiento de los sistemas de saneamiento (VDSS) y que sin duda supondrán elevadas inversiones en renovación, ampliación o nueva construcción de infraestructuras hidráulicas.

En cuanto a la directiva de tratamiento de aguas residuales, estamos ya trabajando en evaluar su impacto en nuestro sistema de depuración, aun cuando la transposición al ordenamiento jurídico español no llegará hasta julio de 2027. Así, estamos evaluando la situación en la que nos encontramos hoy frente a las nuevas obligaciones del redefinido tratamiento terciario para la eliminación de nutrientes; estamos caracterizando el agua bruta incidente y agua tratada de nuestra EDAR Guadalquivir (>150.000 hab-eq), para conocer qué sustancias están presentes en nuestras aguas para poder ya anticipar el obligado tratamiento cuaternario para la eliminación de microcontaminantes; hemos evaluado el grado de neutralidad energética de nuestras instalaciones de tratamiento de aguas residuales, en el que la reciente construcción de 4 plantas solares fotovoltaicas suponen un gran avance, etc.

No podemos olvidar tampoco en este ámbito otro de los grandes retos asociados a la depuración de las aguas residuales, que es la gestión de los lodos producidos en el proceso de depuración, cuya utilización en el sector agrario está regulada en Andalucía por la Orden de 6 de agosto de 2018. Desde ALJARAFESA hemos impulsado un proyecto que verá la luz a mediados del año que viene mediante el cual aplicaremos al lodo de nuestra principal depuradora (un 80% del total de lodo producido por ALJARAFESA) un tratamiento térmico adicional para que pueda ser aplicado directamente en el sector agrario, contribuyendo así a la economía circular en nuestro territorio.

 

La digitalización se ha convertido en una palanca clave para optimizar la gestión del agua. ¿Qué proyectos o avances destaca y qué impacto están teniendo en la gestión del servicio?

La digitalización es una de las grandes transformaciones que está experimentando el sector del agua. En nuestro caso, como ya hemos comentado antes, en el año 2021 iniciamos un ambicioso plan de transformación digital de la empresa no solo en el ámbito técnico, sino también en el ámbito comercial y económico-financiero, es decir, en la totalidad de las operaciones de la empresa. Este plan se ha visto potenciado por el proyecto PERTE “Uso intensivo de la Inteligencia Artificial, para la gestión eficiente del ciclo integral del agua en sistemas de abastecimiento y saneamiento con agrupación de vertidos que afectan a zonas de especial conservación (caso del P.N. Doñana), GAIA”, una iniciativa estratégica para la digitalización del ciclo integral del agua en el Aljarafe que cuenta con una inversión superior a los 10 millones de euros, financiada en su mayor parte a través de los fondos europeos NextGeneration, gestionados por el Gobierno de España.

 

Hay que aprovechar el episodio reciente para seguir concienciando a la población del uso responsable del agua potable

 

El objeto del proyecto GAIA es la implementación de una solución basada en la aplicación sistemática de la digitalización y de la inteligencia artificial, que capacite a Aljarafesa para adoptar un nuevo modelo de gestión en sistemas con infraestructuras de producción (EDAR y ETAP) compartidas, prestando especial atención al cuidado de zonas sensibles y del medio ambiente. Inicialmente la solución se despliega completamente (abastecimiento y saneamiento) en dos sistemas con agrupación de vertidos que conforman el sistema Guadiamar, que vierte en una zona de especial protección y, parcialmente (solo saneamiento), en el sistema Aljarafe II que agrupa el vertido de 20 municipios gestionados por Aljarafesa en un EDAR de gran tamaño. Todos los sistemas donde se está actuando son abastecidos por una única ETAP que se conecta a ellos a través de una red de transporte en alta. Además, algunas actuaciones son desplegadas en todos los municipios de Aljarafesa, para iniciar la transformación digital de la sociedad y sus operaciones. La solución es altamente replicable y será extendida al resto de ALJARFESA, puesto que el objetivo irrenunciable de la gestión mancomunada es proveer el mismo servicio en todos los municipios gestionados.

 

Profundizando en este ámbito, ¿cómo se estructura la hoja de ruta de la entidad en materia de digitalización del ciclo del agua en el corto y medio plazo?

En la actualidad Aljarafesa, como hemos comentado, en materia de digitalización se estructura en torno al PERTE del ciclo integral del agua con la ejecución del Proyecto GAIA y el despliegue de sus 36 actuaciones. Las actuaciones se agrupan en tres grandes bloques que permiten avanzar de forma progresiva y coherente hacia un modelo de gestión inteligente del ciclo integral del agua. En el corto plazo, la entidad se centra en desplegar las capacidades habilitadoras: sensorización de redes de abastecimiento y saneamiento, telelectura de contadores, digitalización del tratamiento en la ETAP Salteras, elaboración de cartografía GIS y modelización hidrodinámica, así como la puesta en marcha del Lago de Datos, que soporta los sistemas de inteligencia artificial y gemelos digitales. Estas actuaciones permiten disponer de mediciones precisas, integrar datos en tiempo real y mejorar de forma inmediata la detección de fugas, el control del vertido, la anticipación de episodios de lluvia y la transparencia con ayuntamientos y usuarios.

En el medio plazo, la hoja de ruta prioriza la explotación avanzada de los datos y la transformación profunda de los procesos operativos. Esto incluye la implantación completa de los gemelos digitales en abastecimiento, saneamiento y depuración; herramientas de IA para optimizar la eficiencia hídrica y energética; la adaptación al nuevo reglamento del Dominio Público Hidráulico; y la consolidación de plataformas de cogobernanza con organismos de cuenca. Todo ello permitirá alcanzar hitos clave como reducir el ANR, mejorar la calidad del vertido en zonas sensibles como el Guadiamar, reforzar la resiliencia frente al cambio climático y ofrecer nuevos servicios digitales, incluidos los dirigidos a colectivos vulnerables. En conjunto, la hoja de ruta combina tecnología, datos y rediseño organizativo para transformar la gestión del agua de forma sostenible y replicable.

 

Para cerrar, como director de Operaciones, ¿qué considera imprescindible reforzar en los próximos años para mantener un servicio del agua eficiente y preparado para los nuevos escenarios climáticos?

Como se ha expuesto a lo largo de la entrevista, el sector del agua en España se encuentra en estos momentos inmerso en una profunda revolución: Cambio climático, digitalización, nueva normativa de elevado impacto y la necesidad de intensificar la renovación de la infraestructura hidráulica. Considero que para poder enfrentarnos con solvencia a todos estos retos es necesario reforzar tres aspectos clave:

Por un lado, hemos de poder disponer de medios humanos cualificados para la gestión de todos los proyectos e iniciativas que se están llevando a cabo y que sin duda crecerán en el futuro, así como para el desempeño de las nuevas competencias digitales que las empresas estamos ya incorporando a nuestro quehacer diario, tanto en el sector privado como en el sector público.

Deberemos de contar también con las herramientas e instrumentos financieros adecuados y suficientes para garantizar la viabilidad de las importantes inversiones de renovación, ampliación y mejora de la infraestructura hidráulica que será necesario llevar a cabo en los próximos años.

Por último, es imprescindible seguir avanzando en la sensibilización ciudadana, que ha de conocer la realidad del ciclo integral del agua, ya que la gestión sostenible del agua es una responsabilidad compartida entre operadores, administraciones y sociedad.

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