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El consumo de agua de los centros de datos podría rozar los 644.000 millones de litros en 2030

El crecimiento de la capacidad de computación y la expansión de la inteligencia artificial elevan la presión hídrica del sector, aunque las tecnologías de refrigeración y la ubicación de las instalaciones pueden reducir considerablemente su impacto
Entidad
31-08-2026

El rápido despliegue de nuevos centros de datos está poniendo el foco no solo sobre sus necesidades energéticas, sino también sobre su consumo de agua. Las estimaciones de Rystad Energy apuntan a que la demanda hídrica directa asociada a la refrigeración podría crecer con fuerza durante los próximos años a medida que aumenta la capacidad instalada, impulsada especialmente por la expansión de la inteligencia artificial (IA).

Según la consultora, los centros de datos consumieron directamente alrededor de 222.000 millones de litros de agua para refrigeración en 2025. En su escenario central de riesgo, esta cifra podría prácticamente triplicarse hasta situarse justo por debajo de 644.000 millones de litros anuales en 2030.

La evolución, sin embargo, dependerá considerablemente de las medidas adoptadas por el sector. Un escenario intermedio de eficiencia reduciría el consumo previsto hasta los 543.000 millones de litros, mientras que una aplicación más agresiva de tecnologías y estrategias de ahorro podría limitarlo a 388.000 millones.

 

Las medidas más ambiciosas de eficiencia permitirían reducir en cerca de 256.000 millones de litros anuales el consumo de agua previsto para los centros de datos en 2030 frente al escenario de mayor demanda

 

La refrigeración marcará la huella hídrica de los centros de datos

Determinar cuánta agua necesitará realmente el sector presenta importantes dificultades. El consumo depende de factores como la tecnología de refrigeración, las condiciones climáticas y la localización de cada instalación, además de la metodología utilizada para contabilizar el agua extraída o efectivamente consumida.

"Prever el impacto hídrico de los centros de datos dista mucho de ser sencillo", explica Minh Khoi Le, responsable global de investigación de centros de datos e hidrógeno de Rystad Energy, quien señala que las estimaciones anteriores únicamente recogen el consumo directo de agua para refrigeración. A ello debe añadirse una huella menos visible: el agua utilizada para producir la electricidad que posteriormente consumen estas infraestructuras.

El aumento de los servidores destinados a IA tampoco implica necesariamente un crecimiento proporcional del consumo hídrico. Aunque estos equipos generan considerablemente más calor, la refrigeración líquida a nivel de rack puede reducir la carga térmica que deben asumir los sistemas generales de las instalaciones y favorecer un mayor empleo de refrigeración seca.

Su eficacia, no obstante, depende del clima. Las soluciones de dry cooling ofrecen generalmente mejores resultados en emplazamientos fríos que en regiones sometidas a temperaturas más elevadas.

 

Ahorrar agua directamente puede aumentar el consumo eléctrico

Para evaluar el impacto global, el sector utiliza el indicador Water Usage Effectiveness (WUE), que relaciona el agua empleada con la energía utilizada por los equipos informáticos y permite considerar también el consumo hídrico asociado a la generación de electricidad.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante porque algunas soluciones reducen el consumo de agua dentro de la instalación a costa de necesitar más energía. Rystad Energy calcula que la refrigeración seca puede ahorrar aproximadamente 2,15 litros de agua por cada kWh de carga informática, pero requiere entre 0,30 y 0,74 kWh adicionales de electricidad.

Por tanto, la huella hídrica final dependerá tanto del sistema de refrigeración como del mix eléctrico que abastezca al centro. En Estados Unidos, por ejemplo, el consumo indirecto de agua asociado a la electricidad puede llegar a superar en más del doble al consumo directo de las instalaciones.

 

La refrigeración seca puede ahorrar unos 2,15 litros de agua por kWh de carga informática, aunque a cambio necesita entre 0,30 y 0,74 kWh adicionales de electricidad

 

La eficiencia hídrica varía más de cien veces según la ubicación

Las diferencias no se limitan a las tecnologías. La ausencia de estándares WUE generalizados provoca importantes variaciones entre operadores e incluso entre instalaciones pertenecientes a una misma compañía.

AWS declaró un WUE directo medio de 0,12 litros/kWh en 2025, mientras que Meta comunicó 0,19 litros/kWh para 2024 y Microsoft, 0,27 litros/kWh en su ejercicio fiscal de 2025. Por su parte, Digital Realty registró 0,59 litros/kWh y Equinix 0,91 litros/kWh en 2025.

Rystad Energy advierte de que estas cifras no deben interpretarse como una clasificación directa entre compañías, ya que existen diferencias en la forma de contabilizar instalaciones arrendadas y de colocation, en la distribución geográfica de sus activos y en las propias metodologías utilizadas.

La magnitud de esas diferencias queda especialmente clara dentro de una misma empresa. Los datos regionales de AWS oscilaron en 2025 entre 0,02 litros/kWh en Estocolmo y 2,85 litros/kWh en Yakarta, una diferencia superior a cien veces que evidencia el peso del clima, la geografía y la arquitectura de refrigeración.

 

Los grandes operadores buscan ser "water positive" en 2030

AWS, Google, Microsoft y Meta han establecido objetivos para convertirse en compañías "water positive" en 2030, es decir, reponer más agua de la que consumen.

Para conseguirlo, los operadores están desarrollando proyectos dirigidos tanto a restaurar recursos de agua dulce como a mejorar su eficiencia, incluyendo iniciativas en sectores como la agricultura.

El impacto de estas estrategias dependerá, sin embargo, del territorio. Las actuaciones de reposición varían entre cuencas y regiones y suelen prestar especial atención a aquellas sometidas a un elevado estrés hídrico, por lo que sus efectos sobre los recursos locales no serán homogéneos.

 

La regulación empieza a incorporar el consumo de agua de los centros de datos

La creciente presión sobre los recursos hídricos está comenzando a trasladarse también al ámbito regulatorio, aunque Rystad Energy señala que las primeras iniciativas se concentran todavía más en obligaciones de información que en límites obligatorios de rendimiento.

En la Unión Europea, la Comisión trabaja en un paquete de eficiencia energética para centros de datos que contempla un sistema de etiquetado y estándares de rendimiento. Singapur, por su parte, plantea en su Green Data Center Roadmap un objetivo inferior a 2 m³/MWh, equivalente a 2 litros/kWh. En Estados Unidos, las medidas difieren considerablemente entre estados.

La cuestión será especialmente relevante en los territorios con menor disponibilidad de agua. Las regiones clasificadas con estrés hídrico alto o extremadamente alto podrían concentrar el 34 % del consumo directo mundial de agua de los centros de datos en 2030.

Según las estimaciones de Rystad Energy, exigir en estas zonas las tecnologías de refrigeración menos intensivas en agua podría reducir su consumo en un 45 %. Entre las áreas especialmente expuestas aparecen Jamnagar y Thane, en India, y Reeves County, en Texas, donde la demanda de los centros de datos coincide con fuertes restricciones sobre los recursos disponibles.

 

Las regiones con estrés hídrico alto o extremo podrían representar el 34 % del consumo directo mundial del sector en 2030, pero las tecnologías de refrigeración más eficientes permitirían reducir allí la demanda un 45 %

 

El crecimiento de la IA abre así un nuevo frente para el desarrollo de los centros de datos: además de garantizar el suministro eléctrico necesario para una capacidad de computación cada vez mayor, la disponibilidad de agua y la eficiencia de su uso empiezan a convertirse en factores determinantes para decidir dónde y cómo desarrollar estas infraestructuras.

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