La aportación a la simbiosis industrial de la industria cementera



01/02/2022
Archivado en: Residuos , Nº 235 Noviembre/Diciembre 2021

Según recoge un nuevo estudio elaborado por la Fundación CEMA en colaboración con el Institut Cerdà, las fábricas de cemento han recuperado desde 2004 más de 60 Mt de residuos, procedentes de 88 sectores productivos.

 

La Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (Fundación CEMA) es una organización paritaria de ámbito estatal y de carácter tripartito, en la que trabajan juntos la patronal cementera (Oficemen) y los dos sindicatos mayoritarios del sector, CCOO del Hábitat y UGT-FICA, Federación de Industria, Construcción y Agro. La Fundación CEMA trabaja en los ámbitos de la economía circular, prevención de riesgos laborales y sostenibilidad, haciendo visible el compromiso de la industria cementera con el desarrollo sostenible.

En esta línea, la Fundación CEMA ha elaborado en colaboración con el Institut Cerdà el estudio “La aportación a la simbiosis industrial de la industria cementera”, presentado en Madrid el pasado 24 de noviembre de 2021, en la Jornada “La simbiosis industrial en el sector cementero”.

Para comprender mejor qué es la simbiosis industrial consideramos que dentro de las distintas definiciones existentes, una de las más relevantes es la que establece la Comisión Europea en el documento “Cooperation fostering industrial symbiosis: market potential, good practices and policy actions. Final report”:

“La simbiosis industrial constituye una aproximación sistemática a un sistema industrial más integrado y sostenible que identifique las oportunidades de negocio que sacan provecho de recursos infrautilizados”.

El término simbiosis industrial resulta clave en el contexto actual, así según la Estrategia Española sobre Economía circular “España circular 2030”, para el año 2030 se debe reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB y reducir la generación de residuos en un 15 %, respecto a lo generado en 2010.

Estrategias intersectoriales de economía circular como la aplicada por el sector cementero, permiten optimizar el aprovechamiento de residuos/recursos infrautilizados. Algo que, en el medio plazo, reduce el volumen de materias primas naturales utilizadas y los costes económicos y ambientales derivados de los procesos de eliminación de residuos.

Hablamos por tanto de una estrategia empresarial que conecta a varias industrias con objeto de reducir la necesidad de materias primas vírgenes y la eliminación de residuos, cerrando así los circuitos de los materiales.

Según se extrae del estudio realizado, la industria cementera se relaciona actualmente con 88 sectores económicos, siendo uno de los mayores recicladores de residuos minerales de nuestro país y la industria líder en valorización energética. Estos sectores abarcan actividades tan diversas como la industria siderúrgica, química, petroquímica, papelera, agroalimentaria, sector de la construcción, minería, madera, textil, etc.,

 

Ahorro de recursos naturales

A través de la simbiosis industrial, la industria cementera hace realidad el concepto de economía circular aprovechando recursos infrautilizados de otros sectores económicos. Mediante estas sinergias entre empresas, se logra mantener los recursos en el ciclo económico más tiempo, se reduce la explotación de materias primas naturales y se minimiza el uso de combustibles fósiles.

La simbiosis industrial ha permitido que las fábricas de cemento en España hayan recuperado material y energéticamente más de 57,2 millones de toneladas de residuos entre 2004 y 2019.

En 2019 (último año con datos disponibles en el estudio) se valorizaron materialmente más de 1,3 millones de toneladas de residuos, procedentes de al menos 39 CNAE’s distintos, siendo las cenizas volantes y las escorias para molienda de cemento los residuos más empleados. También se recuperaron energéticamente residuos procedentes de 49 CNAE’s, lo que supuso más de 0,9 millones de toneladas de residuos, siendo los combustibles derivados de residuos (CDR), los neumáticos fuera de uso (NFU) y las harinas animales, los combustibles alternativos más usados.

 

Ahorro de emisiones de CO2

La recuperación energética permite lograr además unos beneficios ambientales derivados de la reducción de gases de efecto invernadero emitidos. Esta reducción se estima para dos procesos diferentes, por un lado la valorización energética de combustibles alternativos con contenido de biomasa permite reducir las emisiones de CO2 en el proceso de combustión, dado que la mayoría de los combustibles empleados son total o parcialmente biomasa. En total, la valorización energética de residuos con biomasa ha evitado la emisión de más de 810.143 toneladas de CO2  en 2019, equivalente a las emisiones de 654.350 coches, que representan las emisiones anuales de los turismos de la provincia de A Coruña.

Por otro lado, la valorización material o energética evita que los residuos se gestionen por otras vías de eliminación de mayor impacto, como por ejemplo la deposición en vertedero. Este vertido de residuos genera emisiones de gases de efecto invernadero por la liberación gradual de metano y otros gases, a medida que se descompone su materia orgánica durante los años posteriores a su deposición (que para algunos residuos puede extenderse durante varias décadas). Se estima que la valorización de residuos en 2019 evitó la emisión de 703.170 toneladas de CO2  equivalente.

Así la valorización de residuos permitió en 2019 un ahorro total estimado de 1,5 millones de toneladas de CO2  equivalente.

Disponer de un marco legislativo circular, incrementar las alianzas y aprovechar el potencial de las fábricas de cemento para valorización de residuos constituyen las principales barreras al desarrollo de procesos simbióticos industriales.

 

Ahorro económico al no enterrar los residuos en vertederos

La recuperación material y energética conlleva también un importante ahorro económico, así se ha estimado un ahorro potencial de 115 millones de euros en 2019, en toda la cadena de gestión de los residuos al no destinarlos al vertido.

Para realizar esta estimación se ha tenido en cuenta el importe del método de eliminación de menor jerarquía aplicable, y en base a las actuales tasas de vertido de residuos inertes (17,0 €/t), no peligrosos (48,4 €/t) y peligrosos: 130,0 (€/t). Este importe incluye el valor susceptible de ser ahorrado por los sectores / industrias de procedencia, es decir por los productores de los residuos, al no destinarlos a eliminación, pero no incluye otros costes como los asociados al transporte y/o gestión intermedia de los residuos.

 

Disponibilidad de uso a futuro

A lo largo del estudio elaborado por el Institut Cerdà, se ha tratado de realizar un análisis de cuáles pueden ser las perspectivas de uso a futuro de los residuos utilizados en los procesos simbióticos. Así se distinguen diferentes tipos de comportamientos esperados, que se pueden agrupar en cuatro grandes grupos:

  • Residuos cuya disponibilidad se prevé que aumente, gracias al desempeño actual y futuro esperable de sus sectores de procedencia.

  • Residuos cuya disponibilidad disminuirá o desaparecerá, ante la implementación de medidas de prevención, la priorización de otras vías de tratamiento o la contracción de las actividades que los generaban.

  • Residuos cuya disponibilidad está sujeta a particularidades de los futuros métodos de gestión aplicables o de sus sectores de procedencia, que impiden una generalización de su tendencia futura.

  • Residuos cuya disponibilidad se ha visto afectada por la actual crisis económica derivada del COVID-19 en el corto plazo, pero que se recuperarán en el medio plazo para continuar con una tendencia al alza en el largo plazo.

De entre los 38 flujos de residuos analizados, las variaciones más relevantes dentro de la recuperación material están asociadas a una reducción de las cenizas volantes, escorias derivadas de las cenizas de hogar y yeso artificial, procedentes de la desconexión de las centrales térmicas de carbón.

Sin embargo, se prevé un aumento de la disponibilidad de los siguientes residuos para la recuperación material:

  • Residuos de construcción y demolición, derivado de la exigencia de demoliciones selectivas que plantea la futura Ley de residuos y suelos contaminados.

  • Estériles de minería, por las obligaciones marcadas en la reciente normativa aprobada.

  • Lodos con carbonato, derivados del aumento previsto en la actividad del sector papelero.

  • Silicatos de hierro, procedente de la industria de la termo-metalurgia del cobre, que en la actualidad está experimentando una tendencia al alza, impulsada por el crecimiento del consumo de aparatos electrónicos, y por su utilización en aplicaciones eléctricas.

En cuanto a la recuperación energética se prevé el aumento de la cantidad disponible de los siguientes residuos:

  • CDR, a medida que se incrementen las plantas de tratamientos de residuos, y/o cuenten con una mayor capacidad para su obtención, en cumplimiento de los límites a la deposición de residuos en vertederos.

  • Lodos de depuradora, como consecuencia de la creación de nuevas plantas de depuración y debido a que hay diversos territorios donde la alternativa de aplicación agrícola no resulta viable.

  • Residuos textiles, debido a las nuevas obligaciones para su recogida selectiva, marcadas en la futura Ley de residuos.

 

Barreras a la simbiosis industrial

Entre los principales factores que entorpecen los procesos simbióticos destacan la existencia de una legislación todavía lineal, la ausencia de legislación específica que prohíba y/o limite el depósito en vertedero de determinados residuos y trabas administrativas que a veces dificultan aprovechar al máximo el potencial de las fábricas de cemento valorizando residuos no reciclables.

Para ampliar información acerca del estudio realizado consulta en la página web www.recuperaresiduosencementeras.org, el apartado “Cementeras y economía circular”.


Puedes descargar el artículo completo en PDF aquí.


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