Salto de Chira, agua para descarbonizar la isla de Gran Canaria



26/04/2022
Archivado en: Agua , Nº 236 Enero/Febrero 2022

Por Nuria Suárez, RETEMA


 

A raíz del auge que las energías renovables han experimentado, las islas Canarias han asistido a una devaluación de su tradicional red eléctrica, cuyo transporte se encuentra débilmente mallado y está organizada de forma aislada en seis sistemas eléctricos, uno por isla, a excepción de Fuerteventura y Lanzarote que comparten conexión. Su reducida capacidad de almacenaje y la dificultad para aplicar un tendido eléctrico submarino que permita interconectar todas las centrales, por no mencionar la total dependencia de combustibles fósiles, han propiciado un cambio de paradigma por parte de las autoridades locales hacia la eficiencia energética.

El proyecto Salto de Chira - Soria sentará un precedente al lograr la independencia energética de la isla y garantizar la producción y almacenamiento de energía renovable.

Las peculiaridades geográficas y climáticas de las islas hacen de éstas el lugar idóneo para la ubicación de instalaciones generadoras de energía limpia, más eficiente y con un mayor nivel de estabilidad. Con el objetivo de garantizar el suministro energético, la seguridad del sistema y la integración de energías renovables no gestionables, Red Eléctrica Española y UNELCO firmaron en 2011 un acuerdo para la implantación de una central hidroeléctrica de almacenamiento por bombeo en Gran Canaria que atendiera a los parámetros de sostenibilidad, y diez años más tarde, el pasado 15 de diciembre de 2021, el proyecto fue autorizado por la Dirección General de Energía de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias.

El proyecto Salto de Chira - Soria sentará un precedente al lograr la independencia de energía fósil exterior y garantizar la producción y almacenamiento de energía renovable a través de una obra de impacto ambiental ínfimo, pues la mayor parte de las infraestructuras ya están construidas. De esta manera se posiciona como el mayor proyecto de transición energética existente en Gran Canaria y el conjunto del archipiélago, además de uno de los más relevantes a nivel europeo.

Salto de Chira se define como una central hidroeléctrica reversible o de bombeo, cuya finalidad es aprovechar el desnivel existente entre el embalse superior de Chira y el inferior de Soria, con una potencia generadora de 200 MW. Esta cifra equivale a un 36% del pico de demanda energética de Gran Canaria, o lo que es lo mismo, 20 millones de lámparas LED. El ahorro en emisiones de CO2 se sitúa en torno al 20%, a lo que se suma un ahorro económico en sobrecostes de generación estimado en 122 millones de euros.

Salto de Chira se define como una central hidroeléctrica reversible o de bombeo, cuya finalidad es aprovechar el desnivel existente entre el embalse superior de Chira y el inferior de Soria, con una potencia generadora de 200 MW de energía eléctrica.

El proyecto se ha enmarcado dentro de la Estrategia de Energía Sostenible de Canarias, cuyas líneas apuestan por la adecuada integración de las renovables en el territorio, pues en 2021 apenas contribuyeron al 20% del total, la descarbonización de las islas para 2040 y un cambio de modelo energético en el ciclo del agua, entre otros. Con motivo del respetuoso diseño de Salto de Chira en relación con el entorno, el proyecto ha recibido una inversión de aproximadamente 409,48 millones de euros procedentes del Ministerio para la Transición Ecológica, que serán prefinanciados por Red Eléctrica Española.

Se estima que las obras tengan una duración de setenta meses y generen, tanto en su ejecución como una vez concluidas, alrededor de 4.300 empleos, 3.500 de ellos en la isla de Gran Canaria. Esto propiciará que la recuperación económica tras la crisis sanitaria, tal como expone el Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias, sea de carácter diverso, equitativo y sostenible.

El primer paso hacia el que avanza este ambicioso proyecto multidisciplinar es la construcción de una desaladora de agua de mar que facilitará la producción de agua dulce, necesaria para el funcionamiento de la central. Estará ubicada en una zona costera industrial del sur de Gran Canaria, lo que garantiza un leve impacto paisajístico.

La planta desaladora ejecutará sus funciones a través de un proceso de ósmosis inversa y su capacidad de producción se ha estimado en 7.800 metros cúbicos diarios, lo que representa 2,7 millones anuales.

Yonay Concepción Guodemar, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria y director técnico de Salto de Chira, explica que para poder adaptarse a la variabilidad de las energías renovables, la obra incorpora un diseño pionero a nivel mundial cuya patente está siendo tramitada. La peculiaridad de este sistema reside en su funcionamiento por cortocircuito hidráulico, es decir, que mientras tres de las seis turbinas que equipan la central están consumiendo energía (modo bomba) y subiendo agua hacia el depósito superior, las otras tres generan electricidad (modo turbinación).

Para poder adaptarse a la variabilidad de las energías renovables, la obra incorpora un diseño pionero a nivel mundial cuya patente está siendo tramitada.

Esto permite a la central adaptarse en todo momento a las alteraciones naturales de las energías renovables y generar un excedente anual de 700.000 metros cúbicos de agua, que será utilizado principalmente para labores de reforestación, lucha contra incendios y actividades del sector primario, paliando con ello la intensa desertización de la zona.

Este fenómeno, que posiciona a Gran Canaria en un nivel de riesgo de sequía extremo, está principalmente causado por la actividad humana y los factores climáticos. La presión que ejerce en los suelos, privándolos de minerales y mermando su fertilidad, afecta a su vez a las actividades insertadas en los distintos sectores productivos, haciendo de la desertización un problema a tratar de forma multidisciplinar. “Salto de Chira se suma a los esfuerzos mundiales de lucha contra el cambio climático convirtiéndose en el eje principal de la transición energética canaria, decisiva para atender a las emergencias de estrés hídrico y cumplir con los objetivos de Canarias 2040”, expresa Concepción.

El impacto social y económico que el cambio climático deja tras de sí comienza a hacer estragos, siendo un ejemplo el aumento exponencial del precio de los combustibles fósiles en los últimos meses, por lo que la integración de energías renovables en un entorno privilegiado como Gran Canaria se configura como herramienta imprescindible. El director técnico asegura que existen una multiplicidad de sectores que se benefician de manera directa del proyecto, “el primario por el excedente de agua, el energético por la transición que experimentará y el turístico al configurarse la isla como un destino sostenible”.

“Otro de los procedimientos seguidos ha consistido en escuchar las necesidades de los habitantes de los núcleos de población ubicados a lo largo del barranco, que solo podían desplazarse a pie entre un sitio y otro transitando de forma peligrosa por la carretera. Se ejecutará un ensanche del arcén de unos dos metros para implantar una senda peatonal que les permita desplazarse a lo largo de un recorrido de 12,5 kilómetros”, ha expuesto Concepción.

El primer paso de este proyecto es la construcción de una desaladora que facilitará la producción de 7.800 metros cúbicos diarios de agua dulce para el funcionamiento de la central.

En lo que al futuro respecta, el proyecto no concluye con la finalización de las obras, sino que desde su concesión en el año 2011 quedó expresa la voluntad de ampliar el recorrido entre las Presas Chira - Soria hacia otro embalse de similares condiciones de capacidad y cotas. Cueva de Las Niñas - Soria replicará el proyecto inicial utilizando la misma infraestructura pero desviando el bombeo de agua hacia un segundo aprovechamiento hidroeléctrico, lo que se traduce en el doble de capacidad de almacenamiento de energías renovables no gestionables.

Teniendo por finalidad el avance en soberanía energética, hídrica, alimentaria y tecnológica de la isla, cualquier inversión en energía debe ir acompañada de una eficaz infraestructura de almacenamiento de larga duración para regular y gestionar el sistema en condiciones de seguridad sin sobrecargar el mallado existente, además de un almacenamiento estacional que facilite la acumulación de energía renovable en épocas de abundancia para su utilización en momentos de escasez. Salto de Chira atiende a estas necesidades y además integra aspectos ambientales, energéticos, administrativos, económicos y sociales que propician la transición a lo que denominan “la ecoisla”.


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