La nueva Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas abre una etapa de profunda transformación para la depuración en España. El nuevo marco no se limita a endurecer los parámetros de calidad: obliga a incorporar el tratamiento cuaternario, reforzar el control de microcontaminantes, mejorar la eficiencia energética y avanzar en la reutilización del agua y la recuperación de recursos.
Esta transformación deberá acometerse, además, sobre instalaciones existentes y en funcionamiento, con capacidades, condicionantes técnicos y realidades territoriales muy diferentes. El reto consistirá en depurar mejor y medir con mayor precisión, sin disparar el consumo energético, los costes operativos ni la huella ambiental de las EDAR.
La EDAR ante un cambio de modelo
La adaptación a la nueva directiva exigirá analizar cada instalación de forma individual. La capacidad de tratamiento, el estado de los activos, el espacio disponible, las cargas estacionales, la calidad del agua de entrada y la sensibilidad del medio receptor determinarán qué actuaciones y tecnologías resultan más adecuadas.
Uno de los cambios más relevantes será la reducción de 2.000 a 1.000 habitantes equivalentes del umbral a partir del cual las aglomeraciones deberán disponer de sistemas de depuración. A ello se suman las nuevas exigencias sobre eliminación de nutrientes, tratamiento cuaternario, alivios de aguas pluviales, autosuficiencia energética y monitorización de contaminantes emergentes.
Para conocer cómo afrontará el sector este salto tecnológico, operativo y económico, RETEMA reúne la visión de ESAMUR, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, EMASESA y FACSA, cuatro entidades con experiencia directa en la gestión del saneamiento y la depuración urbana.
Mucho más que depurar agua
Las cuatro entidades coinciden en que no existe una única solución tecnológica válida para todas las EDAR. La elección entre ozonización, carbón activo, membranas o sistemas híbridos deberá responder a las características de cada planta, el tipo de contaminantes, la sensibilidad del medio receptor, el consumo energético y los costes durante todo el ciclo de vida.
La nueva normativa también obligará a depurar mejor, medir mejor y transformar los datos en decisiones operativas fiables. El seguimiento de microcontaminantes, PFAS, microplásticos o resistencias antimicrobianas requerirá metodologías analíticas avanzadas, laboratorios acreditados y una mayor coordinación entre administraciones, operadores y entidades titulares.
La digitalización tendrá un papel decisivo. La sensorización, el control en continuo, la automatización, los gemelos digitales y los sistemas de ayuda a la decisión permitirán anticipar desviaciones, optimizar procesos y operar las instalaciones con mayor eficiencia y resiliencia.
De depuradoras a biofactorías
La nueva directiva acelera la evolución de las EDAR hacia infraestructuras de recuperación de recursos. El agua regenerada, los lodos, el nitrógeno, el fósforo, la materia orgánica, el biogás y el biometano adquieren un valor estratégico dentro de un modelo de saneamiento más circular.
Esta transformación será especialmente relevante en territorios sometidos a estrés hídrico, donde la reutilización del agua depurada resulta cada vez más necesaria. La recuperación de nutrientes permitirá reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos, mientras que el aprovechamiento energético de los lodos contribuirá a avanzar hacia la autosuficiencia y la neutralidad energética.
El objetivo será convertir las EDAR en auténticas biofactorías capaces de garantizar la calidad del tratamiento, producir energía renovable y recuperar recursos con valor ambiental, económico y territorial.
Cinco claves para entender la nueva depuración urbana
- 1.000 habitantes equivalentes será el nuevo umbral para exigir sistemas de depuración en las aglomeraciones urbanas.
- Tratamiento cuaternario será necesario para reducir la presencia de microcontaminantes y alcanzar niveles más exigentes de calidad.
- Más de 100 contaminantes podrían formar parte de los nuevos programas de seguimiento, junto con PFAS, microplásticos y resistencias antimicrobianas.
- Agua, nutrientes y energía pasarán a considerarse recursos recuperables dentro de las futuras biofactorías.
- Financiación y gobernanza serán tan importantes como la tecnología para hacer viable la adaptación de las instalaciones.
Lee el reportaje completo en RETEMA
Este artículo resume algunas de las principales claves de la transformación que afrontarán las estaciones depuradoras con la nueva Directiva europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas. Si quieres profundizar en los retos del tratamiento cuaternario, la monitorización de microcontaminantes, la eficiencia energética, la reutilización del agua, la recuperación de recursos y los modelos de financiación necesarios, consulta el reportaje completo publicado en RETEMA, con la visión de ESAMUR, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, EMASESA y FACSA.