Fundación Aquae nos recuerda que lavarse las manos con jabón puede salvar un millón de vidas al año

A través de las manos se contagian más de 200 enfermedades; entre ellas, la neumonía y la diarrea, las dos primeras causas de mortalidad infantil en el mundo


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El próximo lunes, 15 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el Día Internacional del Lavado de Manos, una efeméride que Fundación Aquae no quiere dejar pasar sin recordar que cada año podrían salvarse un millón de vidas, sobre todo en países en vías de desarrollo, si su población se lavase las manos con jabón. Con este sencillo gesto se contribuye a evitar un sinfín de enfermedades como la neumonía y la diarrea, las dos primeras causas de mortalidad infantil (menores de cinco años) en el mundo.

A través de las manos se pueden contagiar más de 200 enfermedades. Además de las infecciones respiratorias y la diarrea, no lavarse las manos puede provocar otras enfermedades de transmisión feco-oral, como el cólera, las hepatitis, la disentería o la giardiasis, e infecciones virales, como las eruptivas, la conjuntivitis y las infecciones de boca y garganta, entre otras muchas.

«Lavarse las manos con agua y jabón reduce en un 25% las infecciones respiratorias, como la gripe, la bronquiolitis, la tosferina, el SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) o la neumonía, que mata a un niño cada 15 segundos en el mundo; y en un 50%, las diarreas infantiles, que anualmente provocan la muerte a más de 500.000 niños. Además, la diarrea acrecienta la posibilidad de que los niños sufran desnutrición crónica, lo que suele retrasar su crecimiento», destaca Mariola Urrea, presidenta del Consejo de Estrategia y Supervisión de Fundación Aquae.

Las manos son la parte de nuestro cuerpo que, posiblemente, se encuentra más expuesta a agentes externos ya que están presentes en prácticamente todas las actividades que realizamos en nuestra vida diaria. Un buen ejemplo es el uso del teléfono móvil, cuya pantalla puede contener hasta 600 bacterias, 30 veces más que la tapa de un inodoro, según un estudio de la Universidad de Barcelona. Otros lugares con una gran concentración de bacterias son el teclado de los ordenadores, los grifos, el dinero (tanto los billetes como las monedas), los cajeros automáticos, los botones del ascensor o los carritos de la compra que hay en los supermercados.

 ‘Agua para la Amazonía peruana’

Uno de los propósitos de Fundación Aquae es contribuir a la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y saneamiento para todos). Desde este planteamiento, y siendo conscientes de que alrededor de 2.100 millones de personas (3 de cada 10) en todo el mundo carecen de acceso a agua potable y disponible en el hogar y 4.500 millones de personas (6 de cada 10) no disponen de un saneamiento seguro, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, Fundación Aquae desarrolla proyectos como el de ‘Agua para la Amazonía peruana’.

En cuatro años, este proyecto de Fundación Aquae ya ha contribuido a mejorar considerablemente las condiciones de vida de 5.000 familias de 15 comunidades rurales en un país como Perú, donde solo el 65% de la población rural tiene acceso a agua potable; el 37%, a instalaciones de saneamiento mejoradas; y únicamente el 10% de los niños y niñas indígenas de 3 a 5 años dispone de servicios de saneamiento adecuados. Actualmente, solo el 39 % de la población global -2.900 millones de personas- utiliza un servicio básico de saneamiento (las heces se eliminan de forma segura in situ o se tratan fuera del emplazamiento).

Según señala Urrea, «además de facilitar acceso a fuentes de agua segura, este proyecto también se centra en la formación y capacitación de la población local en todo lo relativo a la utilización de letrinas». En coordinación con expertos de educación y salud, se realizan talleres de buenas prácticas y se elaboran materiales informativos para explicar, por un lado, el funcionamiento de estas letrinas ecológicas construidas en altura (el objetivo es asegurar su resistencia en la época de lluvias y de crecida de los ríos) y, por otro lado, la forma adecuada de preservar en buen estado estas infraestructuras.

En comunidades como Manco Cápac, más del 66% de los niños están afectados por parásitos intestinales, producto de la mala calidad de su agua y de sus servicios de saneamiento. «La única manera de combatir definitivamente estas enfermedades es la provisión de agua limpia para beber y lavarse las manos y, a su vez, eliminar la defecación al aire libre», recalca Mariola Urrea. Uno de estos niños es Celeste, que en el siguiente vídeo, grabado el pasado mes, nos explica cómo ha cambiado sus hábitos de higiene gracias al proyecto impulsado por UNICEF y Fundación Aquae:



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