Hacia un cambio radical para la financiación de un futuro bajo en carbono

OCDE, ONU Medio Ambiente y el Grupo Banco Mundial instaron al G20 a hacer más para permitir un cambio radical hacia inversiones en infraestructuras resilientes


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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ONU Medio Ambiente y el Grupo Banco Mundial instaron a los líderes de los países del G20 a hacer más para permitir un cambio radical hacia inversiones en infraestructuras resilientes al cambio climático y bajas en emisiones de carbono.

En un nuevo informe entregado a los líderes del G20 en su cumbre en Buenos Aires, las tres organizaciones internacionales dijeron que los gobiernos deben adoptar una agenda más transformadora en cuanto a las inversiones bajas en carbono y resistentes al clima si desean cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de neutralizar las emisiones de CO2 a en la segunda mitad del siglo y aumentar la resiliencia al cambio climático.

El reporte, titulado Financiar el futuro del clima: repensar la infraestructura, responde a una invitación del Plan de Acción del G20 para el Clima y la Energía de Hamburgo (2017) a las tres organizaciones para documentar las actividades públicas y privadas que pueden hacer que los flujos financieros sean coherentes con los objetivos de París.

El documento es una continuación del informe de la OCDE de 2017 Invertir en el clima, invertir en el crecimiento, un aporte a la presidencia alemana del G20 que expuso el argumento económico de que la acción climática y el crecimiento pueden ir de la mano siempre que las políticas climáticas sólidas estén empaquetadas con reformas fiscales y estructurales. 

La iniciativa Financiar el futuro del clima tiene como objetivo ayudar a los países a ir más allá de un enfoque incremental para financiar infraestructura baja en emisiones y resiliente, hacia la agenda de transformación necesaria para una acción climática decisiva. La iniciativa cuenta con el apoyo del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania.

"Invertir en infraestructura baja en emisiones de carbono y resiliente al clima es vital para el futuro del planeta y también puede impulsar el crecimiento económico. El desafío de la infraestructura crea incentivos para reformas que pueden ofrecer un mejor desempeño en ambos aspectos. Sin embargo, estamos perdiendo tiempo: si queremos cumplir, necesitamos movernos mucho más rápido y lograr un cambio sistémico de billones de dólares en inversiones verdes”, dijo Gabriela Ramos, jefa de personal de la OCDE y sherpa del G20.

Al señalar que la energía, el transporte, los edificios y la infraestructura hídrica contribuyen con más de 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, el informe presenta seis formas de alinear los flujos financieros públicos y privados con los objetivos de París, en particular en materia de infraestructura. Esto incluye una mejor planificación y previsión, la integración de las preocupaciones climáticas en todas las decisiones presupuestarias y el aprovechamiento de la contratación pública en una infraestructura resiliente y baja en emisiones.

Financiar el futuro del clima describe acciones clave para impulsar la inversión baja en carbono:

Planear infraestructura sostenible y resiliente.
• Desencadenar la innovación para acelerar la transición a tecnologías, modelos de negocios y servicios bajos en emisiones.
• Garantizar la sostenibilidad fiscal para un futuro bajo en emisiones y resiliente.
• Restablecer el sistema financiero en línea con los riesgos climáticos y las oportunidades a largo plazo.
• Repensar la financiación del desarrollo para el clima.
• Empoderar a los gobiernos de las ciudades para construir sociedades urbanas bajas en emisiones y resistentes.

La inversión en infraestructura sostenible puede impulsar el crecimiento económico

El informe dice que la ampliación de las inversiones públicas y privadas en infraestructuras bajas en emisiones y sostenibles es fundamental para aumentar la capacidad de recuperación y evitar un mayor bloqueo de carbono.

El análisis de la OCDE Invertir en el clima, invertir en el crecimiento, mostró que cambiar la inversión en infraestructura a opciones bajas en carbono, combinado con reformas estructurales, podría aumentar el PIB mundial hasta en 5% para 2050, al tiempo que se reducirían las emisiones. Eso incluye los efectos de menores riesgos de daños por fenómenos meteorológicos extremos. El costo de cambiar de infraestructura marrón a verde sería más que compensado por el ahorro de combustible.

Según la OCDE, los gobiernos gastan medio billón de dólares al año en subsidios al petróleo, el carbón o el gas y no están haciendo un uso suficiente del gasto público como palanca para descarbonizar las economías mediante la inversión en infraestructura e innovación bajas en emisiones. Las plantas de energía en construcción o en planificación conducirán a casi una duplicación de las emisiones causadas por la generación de energía, y los incentivos para cambiar a energía e infraestructura verdes, y los desincentivos a las emisiones en todos los sectores, siguen siendo débiles.

"No podemos ignorar que los fenómenos meteorológicos poderosos amenazan los empleos, los hogares, la seguridad alimentaria y otras áreas críticas de nuestras vidas", dijo Kristalina Georgieva, directora general del Banco Mundial. “La infraestructura que se construye hoy debe estar lista para enfrentar el clima cambiante del mañana. Necesitamos los incentivos y regulaciones adecuados para acelerar con urgencia la financiación de estos proyectos", añadió.

El cambio está ocurriendo, pero muy lentamente

El informe final de la Consulta de ONU Medio Ambiente sobre el Diseño de un Sistema Financiero Sostenible, publicado en abril, concluyó que el progreso en la reforma del sistema financiero mundial en los últimos cuatro años ha comenzado a entregar financiamiento para la sostenibilidad y para establecer la próxima ola de acción. 

La sostenibilidad se está convirtiendo en parte de la práctica habitual de las instituciones financieras y los organismos reguladores, la emisión de bonos verdes aumentó de US$ 11 mil millones en 2013 a US$ 155 mil millones en 2017, y la cantidad y variedad de medidas de política para avanzar en la financiación sostenible aumentó de 139 en 2013 a 300 para el 2017

Sin embargo, se necesita hacer mucho más, particularmente en infraestructura.

“Tenemos solo 12 años para evitar los peores impactos del cambio climático. Necesitamos una reforma rápida de nuestras economías y sociedades, incluyendo la transición hacia infraestructura baja en emisiones de carbono", dijo Joyce Msuya, directora ejecutiva interina de ONU Medio Ambiente. "El poder económico y la influencia política del G20 serán cruciales para desbloquear la inversion necesaria para este cambio".

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