"Los fondos de recuperación deben internacionalizar nuestra economía desde una perspectiva verde"

Entrevista a Francisco Fonseca, Director de la Comisión Europea en España


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Francisco Fonseca Morillo fue nombrado en 2018 jefe de la Representación en España de la Comisión Europea. En sus más de 30 años de experiencia en la Comisión Europea, Francisco Fonseca ha ocupado los cargos de director general adjunto y jefe de Representación de la Comisión Europea en España en dos ocasiones, entre otros; además, gracias a su dilatada carrera de funcionario, aporta un excelente conocimiento de las instituciones de la UE y una capacidad de gestión y de comunicación idóneas.
Antes de incorporarse a la Comisión Europea, era profesor titular de Derecho Internacional Público. En 1984, obtuvo su doctorado en Derecho por la Universidad de Valladolid, tras haberse licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid en 1979 y en Derecho por la Universidad de Valladolid en 1977.

En esta entrevista hablamos de Fondos Next Generation EU, transición verde, inversiones, agua y economía circular.

 

El presupuesto a largo plazo de la UE, junto con los fondos Next Generation EU, configuran el mayor paquete de estímulo jamás financiado, ¿qué impacto tendrá en la economía del continente?

Por primera vez en la historia europea, la Unión Europea ha llegado a un acuerdo político y a un acuerdo para conseguir una fuente de financiación que nos permite disponer de un instrumento anticíclico.

En cifras: presupuestamos el gasto público europeo en una programación plurianual en lo que llamamos las perspectivas financieras, en las que el marco financiero que abarca desde 2021 hasta 2027. Antes de la pandemia, nos movíamos entorno al 1 % de la Renta Nacional bruta y se apuntaba a mil millones para 7 años. El caso es que con la pandemia hemos llegado a conclusión de que no podemos permitir que el mercado interior se desintegre, y por ello, nos hemos puesto de acuerdo en un período de apenas cuatro meses, un techo de gasto público europeo de prácticamente 1,85 billones de euros, prácticamente el doble de lo previsto.

Contamos con un bazuca de 750 mil millones de euros, el famoso Next Generation EU que nos va a permitir apostar por proyectos estratégicos de financiación que integren territorio, basados fundamentalmente en la transición verde y la transición digital.

Hablando de cuestiones que ya no son estrictamente financieras, es evidente que en el mundo global actual Europa tiene que aspirar a ser colíder junto con Estados Unidos y China en todos los aspectos no solamente el financiero, no nos van a esperar y este momento nos da muchas y grandísimas oportunidades.

 

¿Cómo será la Europa post-Covid? ¿Va a ser una Europa verde?

Por supuesto. Cuando en julio del año 2019 la presidenta Ursula von der Leyen hizo su discurso de investidura se preguntó “¿Cuál va a ser mi Europa?” De lo primero de lo que habló es de un pacto verde europeo, una Europa descarbonizada. Y eso es muy importante.

Tenemos que ser la primera economía descarbonizada competitiva del mundo, para lo que tenemos ya unos estándares adoptados y aprobados, aceptados por los Estados, incluyendo la reducción de aquí al 2030 de hasta el 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Tenemos que ser los primeros en demostrar que la sociedad que transmitimos a nuestros hijos es sostenible a nivel mundial.

Para ello necesitamos un cambio completo en la manera que tenemos de generar electricidad, en la medida que tenemos de garantizar o de efectuar nuestra movilidad y en la manera que tenemos de consumir.

Esta necesidad de ser la primera economía industrial se traduce en tres grandes pilares que van a recibir el 30 por ciento como mínimo de la financiación:

  • Primer pilar, conseguir eficiencia energética en todo el parque de viviendas europeo. Casi el 40 por ciento de las emisiones hacia la atmósfera viene de un mal aislamiento energético.

  • Segundo pilar, una apuesta decidida por una producción eléctrica, que venga no de fuentes de combustibles fósiles, sino desde el punto de vista del carbono neutro y para ello necesitamos una inversión muy fuerte en temas tan importantes como un transporte sostenible.

  • En tercer lugar, la economía circular. Hoy en día solamente reciclamos el 12 por ciento de los productos que desechamos. Esto es inadmisible. No solamente es el efecto medioambiental, sino que estamos desperdiciando el potencial de la economía del reciclaje.

Tenemos que utilizar este 30 por ciento mínimo de los 1.85 billones de euros para garantizar que todos los europeos vamos en la misma línea, haciendo y proponiendo programas de financiación que vayan en torno a esos tres pilares.

 

Es un plan muy ambicioso, ¿no?

Claro, pero ¿tenemos alternativa? Yo siempre digo que Europa es un continente en el que no tenemos materias primas como tienen otras poblaciones en el mundo. Somos lo que somos gracias a nuestro potencial industrial y económico, pero dependemos del suministro exterior. No podemos permitirnos eso a largo plazo. La gran ventaja de Europa es la economía del conocimiento, en eso es lo que somos muy buenos, en lo que tenemos que incidir.

Por eso conseguir ser una economía descarbonizada competitiva es una manera de asegurarnos que Europa no va hacia un declive, sino que se mantiene como actor líder a nivel mundial.

 

Y a nivel nacional, ¿qué se espera del impacto de los fondos y de la España post-Covid?

Tienen que conseguir reparar el tejido económico. Tenemos que conseguir que se reactive el empleo porque los mecanismos como los ERTE, en gran parte financiados por Europa, no pueden mantenerse a perpetuidad.

Tenemos que reparar el tejido económico para que todo el sector económico español competitivo tenga su segunda oportunidad y pueda continuar con el negocio, pero a partir de ahí tenemos que hacer una reflexión muy importante para que esto no sea una reparación de daños sino un trampolín para internacionalizar mucho más nuestra economía y nuestra industria, todo con perspectiva verde.

Tenemos dos opciones: reparar a corto plazo el tejido económico y beneficiarnos de proyectos que permitan volver a la situación de Enero 2020 o, y estoy convencido que esta será la realidad, aprovechar esta palanca para que la economía española resurja sobre nuevas bases, apoyando en sectores estratégicos.

 

¿Qué papel tendrá la transición ecológica en la captación de los fondos Next Generation EU?

Se va a llevar el 30 por ciento del total de financiación europea en los próximos siete años, como comentaba anteriormente, sin duda un papel importantísimo.

Tenemos que ser los primeros en demostrar que la sociedad que transmitimos a nuestros hijos es sostenible a nivel mundial. El cambio climático demuestra que no podemos seguir exigiendo y agotando los recursos y la capacidad de regeneración de la naturaleza.

 

NextGenerationEU se define como un "instrumento temporal de recuperación dotado con 750.000 millones de euros que contribuirá a reparar los daños económicos y sociales inmediatos causados por la COVID19". En general, los elementos temporales tienen una utilidad limitada y en medioambiente no suelen ser suficiente, ¿creará una tendencia?

Si, siempre y cuando en estos 7 años demostramos que somos capaces de no entrar en una disputa estéril entre beneficiarios o contribuyentes al presupuesto europeo (que en sí mismo es un concepto muy discutible), conseguimos de manera conjunta establecer las grandes líneas de política económica de los países europeos y utilizamos esta palanca financiera para demostrar que la economía europea resurge de la crisis y se coloca a nivel competitivo junto con los tres actores a nivel global.

Yo, hoy, apostaría porque dentro de 7 años nos parecerá normal continuar con mecanismos de este tipo. De hecho, el servicio de estudio del Bundesbank hizo el otoño pasado un informe en el cual decía que si este instrumento de emisión de deuda pública se consolida y no tiene efectos negativos, habría que considerar que fuera un mecanismo habitual.

Yo soy optimista con respecto a que mantengamos esta línea después del año 27 a condición de que hagamos todos los deberes bien, y digo todos los deberes: que gobiernos, administraciones y empresas privadas, tengamos un plan estratégico.

 

¿Es sostenible a largo plazo?

Sí, estamos hablando de la capacidad de la industria europea, no solamente de beneficiarse del mercado interior sino de entrar de lleno en la economía digital y en una economía sostenible a nivel mundial. Tenemos que multiplicar los ejemplos que harán sostenible mantenerlo.

 

¿Qué retos y oportunidades suponen para España? ¿Qué posibilidades puede ofrecernos esta financiación en material ambiental?

España es uno de los países más avanzados en las discusiones y la negociación de su plan de recuperación. La intención es enviar su plan nacional a finales de febrero o principios de marzo que será objeto de escrutinio por la Comisión y luego aprobación por el Consejo.

Lo fundamental es que España, de manera coherente, demuestre cuáles son los métodos y los procedimientos para absorber fondos. Ya sabemos, que algo más del 50 % de los fondos se hará a nivel de cuentas autónomas, el resto se repartirá entre gobierno central y los poderes locales.

Ahora bien, tenemos dos opciones. La primera es reparar a corto plazo el tejido económico y beneficiarnos de proyectos que permitan volver a la situación de Enero del año 2020 en el tejido económico o, y estoy convencido que esta será la realidad, aprovechar esta palanca para que la economía española resurja sobre nuevas bases, apoyando en sectores estratégicos.

 

Sectores como el de la gestión del agua o los residuos pueden ser claves en la recuperación, ¿qué impacto tendrán los Next Generation EU en sectores estratégicos como estos? ¿qué papel deben jugar?

España ha declarado ya alto y claro su intención de dedicar una parte importante de los fondos a la preservación del litoral y de los recursos hídricos. Y en las últimas recomendaciones que datan de mayo del año 2020, desde la Comisión recomendamos que España centrara su inversión en la transición ecológica y digital a efectos de mejorar el nivel de energías limpias y eficientes.

Decíamos que hace falta reforzar la infraestructura energética y tener una gestión mucho más racional del oro del siglo XXI, que son nuestros recursos hídricos junto con el tratamiento de residuos. Creo que estamos en ello, la economía española tiene un gran potencial tal y como demuestran sus universidades, empresas y la investigación pública y privada.

Recientemente se han puesto rapidísimamente de acuerdo ante la desgracia de toda la masa arbórea caída por la Tormenta Filomena para poder reconvertirla en biomasa limpia. Lo pongo como ejemplo simplemente, pero es que hay que apoyarlo. Una vez que sepamos hacer esto, no será tan solo una solución a corto término para los árboles caídos, será un modelo económico que se puede desarrollar y exportar.


Entrevista publicada en el número 228 Enero/Febrero 2021

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