Cataluña impulsa una nueva Ley de transición hídrica centrada en la resiliencia y la reutilización
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El Govern ha aprobado la memoria preliminar del Anteproyecto de Ley de transición hídrica, una iniciativa impulsada por el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Hídrica que abre el camino hacia un nuevo marco normativo para afrontar los retos estructurales del agua. La propuesta, que entrará esta semana en fase de consulta pública previa durante dos meses, pretende reforzar la resiliencia del territorio y avanzar hacia un modelo de gestión más sostenible.
La futura ley se concibe como un instrumento integral para ordenar todo el ciclo del agua, clarificar las competencias de las distintas administraciones y fortalecer los mecanismos de planificación y control. Asimismo, incorpora nuevas herramientas orientadas a mejorar la eficiencia del sistema, fomentar la reutilización y promover la diversificación de recursos hídricos.
La norma busca reducir las desigualdades territoriales y sectoriales en el acceso al recurso
Seguridad hídrica y gobernanza como ejes centrales
El texto plantea como objetivo principal garantizar la seguridad hídrica, junto con la sostenibilidad ambiental, económica y social del ciclo del agua. En este sentido, apuesta por reforzar la gobernanza y la coordinación institucional, así como por incrementar la transparencia y la corresponsabilidad de los distintos actores implicados.
Entre sus líneas estratégicas, la norma también busca reducir las desigualdades territoriales y sectoriales en el acceso al recurso, avanzando hacia un modelo más equilibrado y cohesionado.
Modernización del sistema y refuerzo institucional
La iniciativa prevé una evolución hacia un sistema más robusto, con un papel reforzado de la Agencia Catalana del Agua y la posible incorporación de nuevos instrumentos de regulación y seguimiento. En paralelo, impulsa la digitalización de las redes, la reducción de pérdidas y la aplicación de criterios de eficiencia más exigentes en los distintos usos del agua.
La futura ley se concibe como un instrumento integral para ordenar todo el ciclo del agua
Este enfoque permitirá mejorar la capacidad de anticipación ante situaciones de escasez y avanzar hacia una gestión más estructurada.
Impacto en costes, competitividad y ecosistemas
La mejora de la seguridad hídrica permitirá reducir los costes asociados a episodios de sequía en los ámbitos social, empresarial, agrario y público.
Además, la norma aspira a reforzar la competitividad de los sectores productivos, garantizar una mayor equidad en el acceso al agua y mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos. En conjunto, se plantea un cambio de enfoque hacia un modelo de gestión preventiva, alejándose de respuestas basadas exclusivamente en la emergencia.

