Eggersmann FUEL: la solución personalizada para la industria cementera
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El uso de combustibles alternativos derivados de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) permite reducir el vertido, disminuir el consumo de combustibles fósiles y rebajar las emisiones de CO₂. Sin embargo, estos combustibles rara vez se ajustan a los requisitos técnicos de la industria del cemento. Eggersmann FUEL se diferencia por su enfoque específico, al tratarse de una solución diseñada para responder a las necesidades del horno de clínker, con el objetivo de maximizar la sustitución de combustible fósil sin comprometer la estabilidad del proceso.
Abordando planes ambiciosos
La industria del cemento ha fijado objetivos ambiciosos de descarbonización, reflejados en las hojas de ruta de la Asociación Global de Cemento y Hormigón (GCCA), la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y los compromisos de los principales productores. Muchos de ellos aspiran a alcanzar tasas de sustitución térmica de entre el 25% y el 55% para 2030, lo que exige soluciones aplicables desde el corto plazo.
La calidad del combustible alternativo resulta determinante y depende en gran medida del tratamiento previo de los residuos. Eggersmann FUEL se basa en un proceso probado, específicamente orientado a la industria cementera, que incorpora un secado biológico previo al tratamiento mecánico. Este enfoque permite acondicionar los RSU de forma más precisa y obtener un combustible con valores adecuados de humedad, cenizas, azufre y cloro para su uso en el horno de clínker.
Contenido de agua: el gran desafío de calidad
Uno de los principales retos en la producción de combustibles alternativos a partir de RSU es el elevado contenido de biomasa, especialmente en regiones con baja separación en origen. En estos casos, la humedad puede superar el 50%, lo que limita tanto la valorización energética como el desvío de vertedero.
Cuando los RSU se tratan únicamente mediante procesos mecánicos, aparecen dos problemas principales. Por un lado, la elevada humedad genera vapor durante la combustión, aumenta la caída de presión en el sistema del horno y restringe la cantidad de combustible alternativo que puede utilizarse, además de incrementar el consumo energético. Por otro, la biomasa húmeda dificulta la separación mecánica y provoca que una mayor proporción de materia orgánica termine en vertedero. El resultado es un combustible energéticamente ineficiente y un aumento de los rechazos.
Combustible optimizado para el horno de clínker
El proceso Eggersmann FUEL aborda este desafío mediante un secado biológico controlado de los RSU pretriturados. El sistema combina trincheras con ventilación y drenaje, una membrana semipermeable CONVAERO y la tecnología de volteo automatizada BACKHUS CON. El calor natural del proceso biológico, que puede alcanzar hasta 70 °C, permite evaporar la humedad sin aporte de calor externo, utilizando aire ambiente para favorecer la actividad microbiana.
La membrana facilita la evaporación del agua, evita la entrada de lluvia y reduce la emisión de olores, mientras que el volteo regular homogeneiza el material. En unos 21 días, el contenido de agua puede reducirse del 55% a menos del 20%, incrementando el poder calorífico neto de aproximadamente 2.500 kJ/kg a más de 14.000 kJ/kg. En estas condiciones, la biomasa se convierte en combustible y permite tasas de sustitución térmica superiores al 90%, ya demostradas en Europa, además de aportar ventajas en el balance de emisiones de CO₂.
Ventajas para la empresa de eliminación de residuos
Para los gestores de residuos, Eggersmann FUEL supone un incremento significativo del desvío de vertedero. El secado biológico permite reducir la masa de RSU hasta en un 50%, y su valorización como combustible alternativo para la industria cementera puede alcanzar reducciones de hasta el 80%. El proceso automatizado garantiza una operación segura y definida, facilita la recuperación de materiales reciclables y reduce la cantidad de lixiviados a tratar.
Modular y económico
El sistema Eggersmann FUEL presenta una estructura modular, adaptable a distintos presupuestos y a la demanda real de la industria cementera. El número y las dimensiones de las trincheras pueden ajustarse a cada proyecto, con volteadoras disponibles para anchos de 6, 8 y 10 metros, lo que convierte el proceso en una solución válida tanto para países industrializados como para economías emergentes con alta dependencia del vertido.

