La Comisión Europea propone una Ley de Aceleración Industrial para impulsar la demanda de tecnologías limpias “Made in EU”
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La Comisión Europea ha presentado una propuesta legislativa para incrementar la demanda de tecnologías y productos hipocarbónicos fabricados en Europa y reforzar la competitividad industrial del continente. La denominada Ley de Aceleración Industrial pretende impulsar la fabricación en la UE, favorecer el crecimiento empresarial y fomentar la creación de empleo, al tiempo que apoya la transición industrial hacia tecnologías más limpias y preparadas para el futuro.
La propuesta introduce requisitos específicos de «Fabricación en la UE» o de bajas emisiones de carbono en los sistemas de contratación pública y de ayuda pública. Estas condiciones se aplicarán a determinados sectores estratégicos, como el acero, el cemento, el aluminio, el sector automovilístico y las tecnologías de cero emisiones netas, y podrán ampliarse a otros sectores intensivos en energía, entre ellos el químico.
La Ley busca reforzar las capacidades de producción europeas e impulsar la demanda de tecnologías y productos limpios fabricados en Europa.
Además, la iniciativa incluye la obligación de que los Estados miembros establezcan un proceso digital único de concesión de permisos, con el objetivo de acelerar y simplificar los proyectos industriales vinculados a la fabricación.
Impulso a la industria europea y a la transición hacia tecnologías limpias
La propuesta pretende aumentar la creación de valor dentro de la Unión Europea, reforzando la base industrial en un contexto marcado por una competencia internacional cada vez más intensa y por la creciente dependencia de proveedores externos en sectores estratégicos.
En 2024, la industria manufacturera representaba el 14,3 % del PIB de la UE, lo que la sitúa como un elemento clave para la resiliencia económica, la innovación y el tejido social europeo. La nueva ley fija como objetivo elevar la participación de la industria manufacturera hasta el 20 % del PIB europeo en 2035.
Al mismo tiempo, la UE mantiene su compromiso con la apertura comercial. En línea con el informe Draghi, la propuesta promueve una mayor reciprocidad en la contratación pública, garantizando igualdad de trato a los países que ofrezcan acceso a sus mercados a las empresas europeas. Los socios podrán participar en los contratos públicos si han firmado el Acuerdo sobre Contratación Pública de la Organización Mundial del Comercio, que establece condiciones de acceso recíproco entre sus miembros.
En el caso de otras intervenciones públicas, como los sistemas de apoyo o las subastas, podrán acogerse a la Ley los países que hayan firmado acuerdos de libre comercio o una unión aduanera con la UE.
Preferencias para productos «Made in EU» y tecnologías hipocarbónicas
Uno de los pilares de la Ley de Aceleración Industrial es el impulso a los mercados pioneros de productos «Made in EU» e hipocarbónicos. Para ello, se introducen preferencias en la contratación pública y en los sistemas de ayuda pública con el objetivo de estimular la demanda de productos industriales europeos.
Entre los sectores incluidos se encuentran el cemento, el aluminio y las tecnologías de cero emisiones netas, como las baterías, la energía solar, la energía eólica, las bombas de calor y la energía nuclear. En el caso del acero, la propuesta contempla preferencias específicas para el acero de bajas emisiones de carbono, con el fin de generar demanda en el mercado.
El uso estratégico de fondos públicos pretende impulsar la inversión industrial en la UE y reforzar el acceso a productos hipocarbónicos.
Según la Comisión, estas medidas buscan aportar mayor confianza y previsibilidad a los inversores, favoreciendo la innovación y reforzando el papel del acero limpio dentro del futuro industrial europeo.
Condiciones para las inversiones extranjeras en sectores estratégicos
La Unión Europea seguirá manteniendo su apertura a la inversión extranjera directa, de la que recibió casi una cuarta parte del volumen mundial en 2024. No obstante, la propuesta establece condiciones para determinadas inversiones en sectores estratégicos.
En concreto, se aplicarán requisitos a las inversiones superiores a 100 millones de euros en sectores emergentes como baterías, vehículos eléctricos, energía fotovoltaica o materias primas fundamentales, especialmente cuando un solo tercer país controle más del 40 % de la capacidad manufacturera mundial.
Estas inversiones deberán generar empleo de alta calidad, innovación y crecimiento en la UE, además de aportar valor mediante la transferencia de tecnología y conocimiento. Asimismo, deberán garantizar que al menos el 50 % del empleo asociado se mantenga en Europa y que el mercado único permanezca accesible para empresas y ciudadanos.
Simplificación de permisos para proyectos industriales
Como parte del programa de simplificación administrativa de la Comisión, la propuesta introduce medidas para racionalizar y digitalizar los procedimientos de concesión de permisos para proyectos industriales.
Entre ellas destaca la creación de una «ventanilla única» digital, con plazos claros y la aplicación del principio de aprobación tácita en las fases intermedias del proceso de autorización para proyectos de descarbonización de industrias intensivas en energía.
Nuevas áreas de aceleración industrial para la fabricación sostenible
La Ley también plantea la creación de áreas de aceleración industrial destinadas a favorecer la simbiosis industrial y la concentración de proyectos de fabricación limpia.
Estas zonas facilitarán las inversiones en infraestructuras energéticas y permitirán gestionar los permisos de forma conjunta para áreas completas. Además, los proyectos ubicados en estas áreas contarán con mecanismos de conexión con inversores y apoyo al desarrollo de competencias.
Próximos pasos legislativos
El reglamento propuesto será ahora objeto de negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea antes de su adopción definitiva y su posterior entrada en vigor.
Contexto de la iniciativa
La Ley de Aceleración Industrial se presentó en el marco del Pacto por una Industria Limpia y de la comunicación conjunta Fortalecer la seguridad económica de la UE, publicada el año pasado. La propuesta también responde a las recomendaciones del informe Draghi, que plantea reforzar la demanda de productos limpios y tecnologías estratégicas fabricadas en Europa mediante la contratación pública y los sistemas de ayuda.
«Hoy damos un paso fundamental en la renovación de la doctrina económica europea con el fin de que la Unión esté preparada para el siglo XXI, tal como recomienda el informe Draghi. Frente a una incertidumbre mundial sin precedentes y la competencia desleal, la industria europea puede contar con esta Ley para impulsar la demanda y garantizar cadenas de suministro resilientes en sectores estratégicos. La Ley creará puestos de trabajo orientando el dinero de los contribuyentes a la producción europea, reduciendo nuestras dependencias y mejorando nuestra seguridad y soberanía económicas».

