Invertir en agua ya no significa únicamente mejorar la sostenibilidad de un proceso industrial; significa reducir riesgos, garantizar la continuidad de la actividad y preparar a las empresas para un escenario cada vez más exigente. Hoy, la gestión eficiente del recurso ya no responde únicamente a criterios de sostenibilidad o cumplimiento normativo, sino que se ha consolidado como un elemento clave para reforzar la competitividad empresarial, mejorar la resiliencia frente al estrés hídrico y facilitar el acceso a nuevas oportunidades de financiación.
Organismos internacionales como la OCDE advierten de la necesidad de incrementar las inversiones destinadas a garantizar la seguridad hídrica, mientras que informes de CDP señalan que los riesgos asociados al agua ya representan miles de millones de dólares para las empresas y que el coste de no actuar puede multiplicar varias veces la inversión necesaria para anticiparse.
En este contexto, la financiación desempeña un papel cada vez más relevante para acelerar la transformación del tejido industrial. La digitalización del ciclo del agua, la reutilización, la desalación, la regeneración de recursos o el desarrollo de soluciones basadas en datos están concentrando buena parte de las inversiones, impulsadas tanto por los fondos europeos como por una creciente implicación del sector financiero. La colaboración entre entidades públicas, empresas y banca se perfila como uno de los elementos clave para movilizar el capital necesario y convertir los proyectos de eficiencia hídrica en iniciativas viables y escalables.
Para profundizar en esta evolución conversamos con Macarena Ruiz-Quintana, Manager de Energía y Sostenibilidad de BBVA España, quien analiza cómo está cambiando la percepción del agua desde la óptica de la inversión, cuáles son las principales demandas de las empresas, qué criterios utiliza una entidad financiera para evaluar este tipo de proyectos y hacia dónde se dirigirán las oportunidades de inversión en los próximos años. Una visión que permite comprender por qué la gestión del agua se está consolidando como uno de los grandes ejes de competitividad y resiliencia para la industria.
La industria se enfrenta a un escenario de creciente presión hídrica y exigencias regulatorias. Desde la perspectiva financiera, ¿cómo está evolucionando la importancia del agua dentro de las estrategias de inversión empresarial?
La percepción del agua en el ámbito financiero ha experimentado un cambio de paradigma: ha dejado de considerarse una cuestión ambiental para transformarse en una prioridad estratégica de negocio y un factor de riesgo financiero a tener en cuenta. El agua es uno de los recursos con mayor dependencia para la actividad económica de las empresas. El estrés hídrico y la escasez pueden constituir una amenaza directa a la continuidad operativa de sectores clave.
Desde la perspectiva inversora, la gestión del agua mitiga tanto riesgos físicos, derivados de si habrá agua o no disponible, como riesgos de transición, regulatorios y económicos. Las empresas que no integren la gestión del agua en sus estrategias pueden verse afectadas por una pérdida de competitividad. Por el contrario, aquellas que sí la integren son más atractivas para el capital privado al liderar la resiliencia en sus modelos de negocio y generan mayor confianza entre entidades financieras.
“Las empresas que integran la gestión del agua en su estrategia son más atractivas para el capital privado porque refuerzan la resiliencia de su modelo de negocio”
¿Hacia qué ámbitos de la gestión del agua diría que se está canalizando actualmente una mayor inversión por parte de la industria?
La inversión industrial se está concentrando principalmente en cuatro ejes estratégicos: en primer lugar, la desalación; en segundo lugar, la reutilización, permitiendo que los efluentes industriales sean tratados y reincorporados directamente al proceso productivo; en tercer lugar, la digitalización y sensorización, que permiten monitorizar consumos en tiempo real y detectar anomalías de manera predictiva; y por último, los proyectos de regeneración hídrica.
Más allá del cumplimiento normativo, ¿qué retorno económico están obteniendo las empresas que invierten en eficiencia hídrica, reutilización o digitalización del agua?
A nivel operativo, optimizar los procesos hídricos genera ahorros inmediatos y muy significativos en las facturas de suministro de agua y en los costes de canon por tratamiento y vertido de aguas residuales. Además, según el informe global de seguridad hídrica de CDP, el coste de no actuar hoy puede ser hasta cinco veces superior al coste de anticiparse e invertir en resiliencia hídrica. Asimismo, la huella hídrica se está consolidando como un criterio para acceder a financiación sostenible.
"El coste de no actuar frente al riesgo hídrico puede ser hasta cinco veces superior al de invertir hoy en resiliencia”
Desde BBVA, ¿qué demandas están trasladando las empresas cuando buscan financiación para proyectos relacionados con la gestión del agua?
Las empresas ya no demandan únicamente un producto financiero tradicional, buscan un acompañamiento integral. La gestión hídrica es un reto complejo por lo que es necesario contar con asesoramiento especializado para medir con precisión su huella hídrica y trazar hojas de ruta viables de reducción o regeneración.
Para dar respuesta a esta necesidad, en BBVA nos apoyamos en alianzas estratégicas con partners técnicos de referencia como Veolia, que nos permite poder ofrecer una propuesta de valor completa. Por un lado, el partner aporta el expertise y las soluciones de eficiencia hídrica y desde BBVA financiamos las inversiones que sean necesarias, además del desarrollo de soluciones de ‘financiación azul’ escalable, es decir, orientadas a la gestión sostenible del agua y los ecosistemas marinos, cuyo carácter escalable permite ampliar su alcance y multiplicar su impacto económico y ambiental. Asimismo, las grandes corporaciones nos demandan cada vez más soluciones capilares para sus cadenas de suministro.
¿Qué criterios utiliza la compañía para evaluar la viabilidad y el potencial de un proyecto relacionado con la gestión del agua a la hora de conceder financiación? ¿Qué peso tienen aspectos como el impacto ambiental, la resiliencia hídrica o los criterios de la taxonomía europea?
El análisis que realizamos desde BBVA cuando evaluamos un proyecto relacionado con la gestión del agua para conceder financiación va más allá de los números financieros tradicionales. Analizamos de forma integrada la viabilidad técnica y ambiental del proyecto.
Nuestro criterio no es exigir métricas rígidas ligadas en este caso solo al consumo de agua, sino evaluar el potencial del proyecto a través de indicadores realistas y adaptados a cada caso, teniendo en cuenta que el agua tiene un componente muy local y está expuesta a factores externos.
Evaluamos variables viables como el porcentaje de agua reciclada o la reducción demostrable de fugas en la red, por ejemplo. Nuestro objetivo es trabajar de la mano del cliente para llegar a un sistema de medición cada vez más sofisticado y capilar. Asimismo, evaluamos si la inversión va a asegurar la continuidad de la empresa frente a futuras sequías o restricciones en el suministro.
Este aspecto tiene un peso crítico, ya que una empresa que gestiona bien su riesgo hídrico mitiga sus riesgos operativos, mejora su perfil de riesgo global y eleva su calificación crediticia, lo que se traduce directamente en una financiación más accesible. Por último, la taxonomía europea y los marcos de financiación azul tienen un peso definitivo a la hora de estructurar y etiquetar formalmente la operación. En este sentido, verificamos que el proyecto cumpla con los criterios de contribución sustancial a la protección y uso sostenible de los recursos hídricos.
"Una empresa que gestiona adecuadamente su riesgo hídrico mejora su perfil crediticio y accede a una financiación en mejores condiciones”
Por otra parte, los fondos europeos han impulsado numerosas actuaciones vinculadas al ciclo del agua. ¿Qué programas o mecanismos considera que están teniendo un mayor impacto en la transformación hídrica de la industria?
El mecanismo de mayor impacto y transformación estructural en España está siendo, sin duda, el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, enmarcado en los fondos NextGenerationEU. Este programa está permitiendo canalizar ayudas cruciales para la implantación de tecnologías de la información, herramientas de telelectura y analítica de datos, marcando un antes y un después en la eficiencia operativa del sector.
Muchas empresas, especialmente pymes, encuentran dificultades para acceder a estas ayudas. ¿Cuáles son los principales obstáculos que detectan y qué recomendaciones les daría para aprovechar estas oportunidades de financiación?
Para el tejido de las pymes, acceder a las ayudas y fondos europeos suele convertirse a veces en un desafío de gestión. El principal obstáculo que detectamos en el día a día es la complejidad burocrática de los procesos de tramitación. A diferencia de las grandes corporaciones, una pyme no dispone de equipos técnicos internos dedicados a la gestión y el seguimiento de los fondos europeos. A ello se suma el requisito de cofinanciación, ya que las subvenciones suelen cubrir solo una parte del proyecto y requieren una aportación de recursos propios por parte de la empresa.
Ante este escenario, nuestra recomendación es, en primer lugar, no intentar recorrer este camino en solitario. En este sentido, es fundamental buscar alianzas y apoyarse en asesoramiento externo especializado. En segundo lugar, es vital enfocar la eficiencia hídrica en términos de resiliencia y de negocio. No debe verse como un mero trámite regulatorio o un gasto, sino como una inversión con un retorno directo en ahorro de costes operativos, además de una protección indispensable frente a futuras sanciones, riesgos de transición y riesgos físicos.
Por último, el papel de la banca es facilitar herramientas de financiación complementarias que aporten la liquidez necesaria para cofinanciar el proyecto hídrico, preservando el equilibrio financiero y operativo de la empresa.
¿Observan una mayor colaboración entre financiación pública y privada para acelerar proyectos relacionados con la sostenibilidad hídrica? ¿Qué papel puede desempeñar la banca en este ámbito?
Sí, sin duda observamos una mayor colaboración público-privada. Es una vía muy relevante para acelerar los proyectos de resiliencia hídrica y movilizar los volúmenes de capital que exige esta transición. Los fondos públicos actúan como un catalizador inicial excelente, pero el capital privado es indispensable para escalar las soluciones en el tiempo.
En este ecosistema, el papel de la banca va más allá de la intermediación financiera: acompañamos a empresas e instituciones para facilitar que las ayudas públicas se traduzcan en proyectos reales y con impacto.
Muchas industrias quieren avanzar hacia modelos más circulares y eficientes en el uso del agua, pero estos proyectos suelen requerir una inversión inicial significativa para complementar las subvenciones. Ahí es donde entramos nosotros, financiando esa inversión inicial y cubriendo la parte que las ayudas no completan. Además, jugamos un papel clave al facilitar soluciones instrumentales que exigen los fondos públicos, como el adelanto de los avales o la concesión de líneas puente.
En definitiva, el rol de la banca es aportar la flexibilidad y el pulmón financiero necesarios para eliminar las barreras de entrada y hacer que los proyectos hídricos sean viables desde el principio.
"Los fondos públicos son el catalizador inicial, pero será el capital privado el que permita escalar la transformación hídrica de la industria”
Si analizamos el horizonte de los próximos cinco o diez años, ¿qué tendencias marcarán la economía del agua industrial y dónde cree que se concentrarán las principales oportunidades de inversión?
A medio y largo plazo, la economía del agua industrial estará marcada por una transición definitiva. Estamos viviendo un verdadero punto de inflexión donde ya no hablaremos únicamente de consumir menos o de mitigar el impacto de las operaciones de las empresas; el nuevo estándar de liderazgo exige pasar a la regeneración, enfocando los esfuerzos en recuperar uno de nuestros recursos más críticos y generar un impacto neto positivo en las cuencas hidrográficas.
En este sentido, las grandes tendencias y oportunidades de inversión se concentrarán en tres soluciones estratégicas. En primer lugar, la circularidad hídrica, donde el capital se moverá con fuerza hacia tecnologías avanzadas.
En segundo lugar, el desarrollo de sistemas sofisticados de medición de servicios ecosistémicos. Impulsados por marcos globales, las empresas tendrán que empezar a medir y demostrar de forma estandarizada el valor real que devuelven a la naturaleza y a las cuencas donde operan, convirtiendo ese impacto positivo en un activo.
Por último, asistiremos a la maduración del mercado de Créditos de Agua. Al igual que ocurrió en su día con el carbono, las empresas invertirán de forma normalizada en proyectos externos de restauración hídrica y optimización de infraestructura para compensar aquella huella hídrica que técnicamente o de forma natural no puedan eliminar en sus propias instalaciones.
"El futuro pasa por dejar de limitarse a reducir el consumo de agua y avanzar hacia modelos capaces de regenerar los recursos hídricos y las cuencas”

