Las toallitas siguen poniendo a prueba el saneamiento de Zaragoza: casi 1.500 toneladas retiradas en un año
- 47 lecturas
Las depuradoras de Zaragoza retiraron 1.488 toneladas de residuos sólidos y gruesos durante 2025, una cifra que refleja el impacto que siguen teniendo sobre la red de saneamiento tanto los elementos arrastrados por las lluvias como los residuos que llegan de manera incorrecta desde los hogares.
Los sistemas de desbaste de las EDAR de La Cartuja y La Almozara son los encargados de separar estos materiales antes de que el agua continúe su proceso de tratamiento y sea finalmente devuelta al río Ebro.
"Durante el último año, los sistemas de desbaste de las plantas depuradoras de La Cartuja y La Almozara retiraron de forma conjunta un total de 1.488 toneladas de residuos y gruesos, incluyendo arenas, desechos y toallitas", ha explicado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano.
Las depuradoras de Zaragoza afrontan un coste de 101.000 euros por los residuos sólidos
La retirada se produce durante las primeras etapas del tratamiento —desbaste de cabecera, tamizado y screening—, en las que se eliminan de manera continua los elementos gruesos y flotantes capaces de interferir en el funcionamiento de la depuración.
Entre ellos aparecen materiales naturales, como gravas, hojas y ramas, cuyo volumen aumenta especialmente durante episodios de lluvia, pero también residuos derivados de una gestión doméstica inadecuada, como bolsas, toallitas húmedas, colillas, compresas o preservativos.
Una vez separados, estos materiales son depositados en contenedores y trasladados semanalmente hasta un vertedero controlado. Solo durante 2025, la tasa y el canon de depósito en vertedero alcanzaron los 47.496 euros, mientras que su transporte desde las depuradoras supuso otros 53.568 euros.
La retirada y traslado a vertedero de los residuos separados en las EDAR de Zaragoza supone un desembolso aproximado de 101.000 euros anuales
A esta cantidad hay que añadir la gestión específica de los residuos atrapados en los aliviaderos. Durante 2025 se recuperaron en estos puntos 6,08 toneladas de toallitas, con un coste adicional de 6.185 euros por su depósito en vertedero.
Los aliviaderos de Zaragoza frenan la llegada de toallitas a los ríos
Los aliviaderos desempeñan una función fundamental durante los episodios de precipitaciones intensas, cuando el exceso de caudal puede saturar la red de alcantarillado. Estas infraestructuras permiten aliviar la presión y evitar roturas de tuberías, inundaciones y reboses en calles, comercios, garajes, bajos y viviendas.
Sin embargo, la presencia de toallitas húmedas y otros residuos desechables en el alcantarillado genera un problema adicional: cuando los aliviaderos entran en funcionamiento, estos materiales pueden terminar alcanzando directamente los cauces fluviales.
Para reducir este impacto, Zaragoza ha incorporado sistemas específicos de retención de sólidos en diferentes puntos de la red municipal. La solución utiliza placas metálicas sobre las que se colocan mallas de nailon de alta resistencia que permiten evacuar el exceso de agua mientras retienen toallitas, plásticos, colillas y otros restos.
Cuando alcanzan su capacidad máxima, las mallas son desmontadas por los equipos de mantenimiento, sustituidas por nuevas unidades y trasladadas junto con los residuos retenidos hasta el vertedero.
Entre 2023 y 2025, estas barreras han interceptado 19.322 kilos de toallitas y otros residuos húmedos antes de que alcanzaran los cauces fluviales
Los dispositivos están distribuidos en varios puntos estratégicos. En el Parque de San Pablo, junto al Ebro, las mallas se han sustituido siete veces entre 2023 y 2025; mientras que en el Parque Bruil, junto al Huerva, se han realizado cuatro cambios.
También existen dispositivos en la ribera derecha del Gállego, a la altura de la calle Ríos de Aragón, donde todavía no ha sido necesario realizar sustituciones por la ausencia de grandes vertidos; en las inmediaciones del Puente de la Almozara, con siete cambios entre 2024 y 2025; en el Camino de la Noguera, con cinco; y en el Parque Macanaz, donde se han renovado otras siete veces durante ese mismo periodo.
Una vez desecados, los residuos interceptados entre 2023 y 2025 suman aproximadamente 5.695 kilogramos. Sin embargo, su peso en el momento de retirar las mallas, debido a la humedad acumulada, alcanza los citados 19.322 kilogramos.
Las toallitas en el alcantarillado bajan respecto a 2015, pero el problema persiste
La evolución de la última década muestra una mejora respecto a los primeros registros disponibles. A partir de los volúmenes gestionados en depuración y tomando como estimación que las toallitas representan alrededor del 20% de los residuos no peligrosos de arenas y desechos, Zaragoza calcula que en 2015 se retiraron 374,76 toneladas de toallitas, cifra que ascendió ligeramente hasta las 375,15 toneladas en 2016.
A partir de entonces comenzó una tendencia descendente que alcanzó su mínimo en 2022, con 274,05 toneladas.
Los últimos ejercicios, sin embargo, muestran cierta estabilización. La estimación aumentó hasta las 303,60 toneladas en 2023 y las 308,64 toneladas en 2024, para volver a descender ligeramente hasta las 297,59 toneladas en 2025.
La estimación de toallitas retiradas ha caído cerca de un 21% entre 2015 y 2025, aunque desde el mínimo registrado en 2022 los datos muestran una estabilización con ligeros repuntes
El Ayuntamiento distingue así dos etapas en la evolución de este residuo: una reducción sostenida entre 2015 y 2022 y una segunda fase, desde 2023, caracterizada por valores relativamente estables y superiores al mínimo de la serie.
Entre los factores que podrían explicar la reducción inicial se encuentran las campañas de concienciación ciudadana y una mayor sensibilidad ambiental. El comportamiento de los últimos ejercicios podría estar relacionado, por su parte, con cambios en los hábitos de consumo, un mayor uso de productos desechables de higiene personal, el crecimiento de la población o las variaciones en las precipitaciones, que condicionan el funcionamiento y el arrastre de materiales dentro de la red.
Pese a que los niveles actuales permanecen por debajo de los registrados hace una década, la cantidad de residuos que continúa llegando a las depuradoras y a los sistemas de alivio mantiene a las toallitas húmedas como uno de los problemas operativos y ambientales del saneamiento urbano.
Serrano ha insistido, en este sentido, en la necesidad de mantener la concienciación ciudadana y ha recordado que "las toallitas nunca deben ser arrojadas por el retrete".

