"El futuro es ahora: la economía circular necesita menos planificación y más ejecución"

El CEO de PreZero España y Portugal, Gonzalo Cañete, protagonizó el primer diálogo de Future4 Circularity 2026, situando la inversión, la colaboración y el liderazgo político como claves para acelerar la transformación del sector

El papel de las empresas en la transición hacia la economía circular, los retos para avanzar hacia el vertido cero y las condiciones necesarias para acelerar su implementación centraron el diálogo protagonizado por Gonzalo Cañete, CEO de PreZero España y Portugal, en el marco de Future4 Circularity 2026, celebrado el pasado 25 de marzo en el Auditorio El Beatriz de Madrid.

A partir de un diagnóstico directo, Cañete advirtió de una situación de estancamiento del sector, que sigue sin avanzar al ritmo que exigen los objetivos europeos en materia de reciclaje y reducción de vertido, y defendió que el principal reto ya no está en definir nuevas estrategias, sino en ejecutarlas con la velocidad y la escala necesarias.

Bajo la premisa de que “el futuro es ahora”, el directivo situó el momento actual como un punto de inflexión, en el que la economía circular debe dejar de ser un marco teórico para convertirse en una realidad operativa, a través de una acción coordinada entre administraciones, empresas y ciudadanía.

 

“Seguimos prácticamente donde estábamos el año pasado. El futuro es ahora: no podemos estar eternamente haciendo planes.”

 

 

Administración: liderazgo político, financiación y un marco habilitador

En relación al plano institucional, Cañete destacó la necesidad imperativa de un liderazgo político con visión a largo plazo que trascienda los ciclos electorales, recordando que la transición hacia la economía circular requiere grandes inversiones, estimadas entre 9.000 y 11.000 millones de euros. Para el directivo de PreZero, es fundamental movilizar capital para nuevas infraestructuras de tratamiento y valorización energética, defendiendo que el progreso del sector debe basarse en soluciones tecnológicas eficaces y no en debates ideológicos, con el fin de alcanzar los objetivos exigidos por la Unión Europea.

Junto a ello, reclamó una fiscalidad clara y finalista, especialmente a través del impuesto al vertido, exigiendo certidumbre para los próximos diez años y que la recaudación se reinvierta íntegramente en el propio sector para incentivar alternativas al enterramiento de residuos. A esta demanda sumó la urgencia de una mayor agilidad administrativa que reduzca los plazos de tramitación; para ello, propuso catalogar las infraestructuras de gestión de residuos como proyectos estratégicos, permitiendo un despliegue operativo más rápido frente a la actual complejidad burocrática del permitting.

 

“Hace falta liderazgo político, hace falta inversión y hace falta agilidad administrativa. No podemos tardar más en tramitar los proyectos que en construirlos.”

 

 

Empresas: inversión, corresponsabilidad y nuevas formas de colaboración

Desde la perspectiva empresarial, Cañete subrayó que las empresas deben asumir una responsabilidad que trasciende lo meramente transaccional, abogando por una colaboración público-privada que no se limite a la simple ejecución de contratos. Para el ejecutivo, el sector privado debe actuar como un socio estratégico que garantice la eficiencia de los proyectos, asegure su viabilidad económica y realice una labor pedagógica ante la ciudadanía, aprovechando la existencia de capital e inversores dispuestos a financiar las infraestructuras necesarias para el cambio de modelo.

 

“La colaboración público-privada no puede ser meramente transaccional. No se trata solo de adjudicar un contrato y ejecutarlo, sino de acompañar, hacer proyectos viables, financiables y ser capaces de explicarlos a la sociedad.”

 

Asimismo, introdujo el concepto de colaboración "privada-privada" como una vía esencial para potenciar la competitividad a través de la cooperación. Como ejemplo de este enfoque, destacó el éxito de la planta de residuos industriales de PreZero en la Zona Franca de Barcelona —la mayor de Europa— desarrollada mediante un acuerdo estratégico con Cemex, defendiendo que este tipo de alianzas entre agentes privados, donde se asumen riesgos compartidos e inversiones directas, son fundamentales para escalar soluciones industriales sin depender exclusivamente de la iniciativa pública.

 

 

Ciudadanía: pieza clave para cerrar el círculo

En relación a la ciudadanía, Cañete destacó que su papel es primordial y básico al ser el primer eslabón de la cadena mediante la recogida separada y sus decisiones de compra. Apuntó que es fundamental que la ciudadanía perciba los beneficios tangibles de su colaboración, citando como ejemplo de éxito el uso del residuo orgánico (el "cubo marrón") en Madrid para propulsar autobuses urbanos, lo que transforma un gesto cotidiano en una solución energética visible y motivadora.

Por otro lado, enfatizó que las empresas tienen la responsabilidad ética de desarrollar proyectos de alta calidad técnica para garantizar la aceptación social y generar un "orgullo de sector". Defendió que, aunque suponga una mayor inversión, es imperativo optar por instalaciones avanzadas —como plantas de biometano cerradas y en depresión que minimizan impactos— frente a soluciones obsoletas o vertederos. El objetivo final es dejar un legado industrial que genere empleos verdes y logre reducir drásticamente las emisiones, posicionando la economía circular como una verdadera oportunidad estratégica de país.

 

“A los ciudadanos hay que acompañarlos, hay que guiarlos, no hay que reñirlos. Tenemos que hacer que entiendan que aquí hay una oportunidad: industrial, como sector y de país”

 

 

Llamada a la acción: de los planes a la ejecución

Como conclusión, Gonzalo Cañete apeló a un equilibrio entre humildad y ambición para impulsar el crecimiento del sector. La humildad es necesaria para reconocer con autocrítica el punto de partida y la urgencia de ponerse "manos a la obra", mientras que la ambición debe servir para reivindicar el potencial de la industria española, cuyos técnicos y empresas están al mismo nivel que los líderes europeos. Reafirmando que "el futuro es ahora", Cañete cerró su intervención con optimismo, instando a transformar el sector en un motor económico estratégico mediante la ejecución inmediata de soluciones.

 

“Hace falta tanta humildad como ambición: humildad para saber dónde estamos y ambición para creernos que podemos hacerlo”

 


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