El IMIDRA demuestra el potencial de residuos de almazara para recuperar suelos contaminados
- 63 lecturas
La Comunidad de Madrid ha demostrado la eficacia de las nanopartículas obtenidas a partir de aguas residuales de almazara para la recuperación de suelos contaminados, según los resultados de una investigación desarrollada por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (INIA-CSIC).
El estudio pone de manifiesto el potencial de estas nanopartículas, procedentes de residuos generados durante la producción de aceite de oliva, para descontaminar suelos afectados por compuestos orgánicos y metales pesados, ofreciendo una alternativa sostenible a las tecnologías convencionales de restauración ambiental.
La investigación del IMIDRA y el INIA-CSIC demuestra que las nanopartículas obtenidas de aguas residuales de almazara permiten reducir la acidez y la presencia de metales como arsénico, níquel y plomo en suelos contaminados.
De un residuo contaminante a una solución basada en economía circular
Las aguas residuales de almazara contienen sustancias potencialmente contaminantes que, tradicionalmente, constituyen un residuo de difícil gestión. La investigación plantea un nuevo enfoque para su aprovechamiento, transformándolas en un recurso útil para la recuperación de suelos degradados.
Este planteamiento se alinea con los principios de la economía circular al convertir un residuo problemático en una herramienta para la restauración ambiental.
Los investigadores han constatado, además, que las nanopartículas favorecen la degradación de contaminantes orgánicos, entre ellos un compuesto relacionado con alteraciones del sistema hormonal y determinados tipos de cáncer. Asimismo, el estudio confirma su capacidad para reducir la acidez del suelo y disminuir la presencia de metales potencialmente tóxicos como el arsénico, el níquel y el plomo.
La degradación del suelo, un desafío ambiental prioritario
La presentación de estos resultados coincide con la celebración, el 7 de julio, del Día Internacional de la Conservación del Suelo, un recurso esencial que desempeña funciones clave como la filtración y purificación del agua y constituye el mayor reservorio terrestre de carbono.
Según los datos recogidos por el IMIDRA, entre el 60 % y el 70 % de los suelos de la Unión Europea se encuentran degradados y continúan deteriorándose, mientras que existen más de 2,5 millones de emplazamientos potencialmente contaminados, lo que refuerza la necesidad de desarrollar nuevas estrategias sostenibles para su recuperación.
El estudio transforma un residuo potencialmente contaminante de la industria oleícola en una solución para la recuperación ambiental, aplicando los principios de la economía circular.
Una decena de proyectos para restaurar y conservar los suelos
En este contexto, la Comunidad de Madrid destina recursos a una decena de proyectos de investigación orientados a regenerar suelos afectados por sequías, incendios o contaminación, así como a desarrollar prácticas agronómicas que mejoren la resistencia de los cultivos frente a las altas temperaturas y la escasez de agua.
Entre ellos destaca Nano4Agro, centrado en evaluar el uso de nanofertilizantes, nanoplaguicidas y vidrios fertilizantes para mejorar la salud del suelo, incrementar la calidad de los cultivos hortícolas y reducir el riesgo de contaminación de suelos y aguas subterráneas.
El proyecto Recupera, por su parte, analiza el empleo de materiales residuales para potenciar estrategias sostenibles de restauración de suelos degradados y evaluar su posible utilización agrícola.
En materia de descontaminación, el IMIDRA participa también en Metasoil, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y liderado por el propio instituto, y en Caresoil-CM, impulsado mediante la convocatoria de Grupos de Investigación de la Comunidad de Madrid.
Investigación para mejorar la salud del suelo y la resiliencia de los cultivos
Las líneas de investigación del IMIDRA abarcan además el estudio de distintas prácticas de manejo agrícola y su influencia sobre la salud del suelo, la productividad y la calidad de los cultivos.
El proyecto Riefoli-2 analiza cómo la combinación de distintas técnicas de manejo y diferentes dosis de riego en el olivar puede favorecer la fijación de carbono, optimizar la producción, mejorar la calidad del aceite y conservar el suelo y el agua.
Por su parte, Realimenta-2 investiga la obtención de compost a partir de residuos agrícolas y orgánicos para su aplicación en suelos agrícolas, mientras que CUBIC estudia el efecto del incremento de las temperaturas y del uso de cubiertas vegetales sobre el suelo, la vid y la calidad del vino.
La Comunidad de Madrid impulsa una decena de proyectos de investigación para regenerar suelos degradados, mejorar la resiliencia de los cultivos y evaluar soluciones frente a la desertificación, la contaminación y los efectos del cambio climático.
Proyectos europeos y evaluación del impacto de los incendios
El instituto madrileño participa también en los proyectos europeos Sanchosthirst, centrado en analizar el efecto de las cubiertas vegetales sobre la salud del suelo en olivares y viñedos de regiones semiáridas, y GOV4All, orientado a promover soluciones sostenibles para mejorar la salud del suelo en la región mediterránea mediante modelos de cogobernanza.
Además, desarrolla el proyecto Madfires, que estudia el impacto de los incendios forestales sobre el suelo y la microbiota, evaluando si estos cambios pueden favorecer la proliferación de patógenos que afecten a encinas y otras especies. Actualmente, la investigación se centra en los incendios registrados el pasado verano en Aranjuez (Sotomayor) y Tres Cantos, analizando cómo las cenizas modifican las propiedades físico-químicas del agua y de los suelos del arroyo Bodonal.

