La economía circular europea avanza, pero lo hace a un ritmo insuficiente para cumplir los objetivos fijados en materia de competitividad, resiliencia y neutralidad climática.
En esta entrevista, Eva Jensen, responsable de Clima y Economía Circular en la Agencia Europea de Medio Ambiente, ofrece una radiografía precisa de los indicadores clave y los factores que condicionan la escalabilidad de los modelos circulares, además de analizar las barreras estructurales que siguen limitando su despliegue.
Su análisis apunta a una necesidad clara: acelerar la transición con una visión sistémica que combine regulación, innovación, financiación y equidad social.
¿Cómo se evalúa actualmente el desempeño de la economía circular en la Unión Europea?
Evaluar la economía circular no es sencillo: a diferencia del clima, no existe un indicador único equivalente al CO₂. En su lugar, se utilizan tres indicadores generales, cada uno con datos reportados por los Estados miembros y objetivos legislativos con los que compararlos.
“La mayoría de los modelos de negocio circulares siguen siendo marginales”
El primero es la huella material de la UE, es decir, la cantidad de materiales que consume la economía europea anualmente. Esta se sitúa en 14 toneladas per cápita. La tendencia en los últimos 15 años ha sido bastante estable, pero sigue siendo superior a la de la mayoría de otras regiones del mundo. A medida que la economía circular se expanda, se espera que la huella material disminuya gracias a una mayor eficiencia en el uso de los materiales.
El segundo indicador es la generación de residuos. En una economía circular se generan muy pocos residuos, y los que se generan se reciclan en su mayor parte de nuevo en la economía. Actualmente, sin embargo, la UE genera cinco toneladas de residuos per cápita al año, con la construcción y la minería representando el 60% de esta cifra. Aunque las políticas de gestión de residuos han impulsado una aceleración significativa del reciclaje en las últimas décadas, el progreso se ha ralentizado en los últimos años, con una tasa global aún por debajo del 50%. Esto significa que más de la mitad de los residuos generados siguen acabando en vertederos o incineradoras en lugar de reciclarse.
El tercer indicador es la tasa de uso de material circular, es decir, cuánto del total de materiales utilizados para la producción y el consumo procede del reciclaje. Esta se sitúa en el 12,2% en la UE-27. Alcanzar el 100% no es posible, ya que los materiales se acumulan en edificios e infraestructuras de larga duración, se queman para obtener energía o se pierden debido a limitaciones de calidad en el reciclaje. No obstante, la ambición de la UE es clara: el Clean Industrial Deal fija un objetivo del 24% para 2030. Alcanzarlo requerirá no solo mejorar las tasas de reciclaje, sino también una mayor eficiencia en el uso de los materiales en toda la economía. Las tres tendencias están en gran medida estancadas, y es necesario hacer más.
“Evaluar la economía circular no es sencillo: a diferencia del clima, no existe un indicador único equivalente al CO₂”
¿Qué elementos son determinantes para escalar los modelos de negocio circulares en Europa?
Escalar los modelos de negocio circulares se considera clave para cumplir los objetivos de la UE en materia de competitividad, circularidad, seguridad de recursos y resiliencia, aunque su adopción generalizada aún no es evidente.
Los principales tipos de modelos de negocio circulares incluyen modelos de longevidad y durabilidad, centrados en producir productos de alta calidad y duraderos; modelos basados en el acceso, construidos sobre el alquiler, el leasing y el uso compartido, a veces denominados producto como servicio; modelos de reutilización y remanufactura, que amplían la vida útil de productos y componentes; y modelos de reciclaje y reutilización de materiales, que convierten los residuos en materias primas secundarias.
“Las políticas de economía circular son más eficaces cuando integran equidad e inclusión”
La escalabilidad puede producirse de diferentes formas. Escalar hacia fuera implica expandirse geográficamente o replicar prácticas en nuevos mercados. Escalar hacia arriba supone transformar el sistema más amplio en el que operan las empresas. Escalar en profundidad aborda cambios culturales y de comportamiento, integrando los principios circulares en la mentalidad de consumidores y ciudadanos y en las normas sociales. Mientras que escalar hacia fuera y hacia arriba contribuye a la expansión empresarial y al cambio estructural, escalar en profundidad garantiza que los modelos circulares se arraiguen en la cultura y en la práctica empresarial.
Los facilitadores clave en todos estos procesos son diversos. La regulación y otras políticas determinan las condiciones básicas para escalar. La innovación técnica hace operativa la circularidad, mejorando la eficiencia, la transparencia y la experiencia de uso. La financiación y los seguros aportan capital y mecanismos de gestión del riesgo. La innovación social y el cambio de comportamiento son condiciones necesarias para integrar estos modelos en la práctica cotidiana. Finalmente, la colaboración en la cadena de valor y en los ecosistemas resulta esencial para coordinar a los distintos actores.
“Más de la mitad de los residuos generados siguen acabando en vertederos o incineradoras”
¿Cuáles son las principales barreras que dificultan la implantación a gran escala de la economía circular?
A pesar de un mayor apoyo regulatorio y del incremento de la inversión, la mayoría de los modelos de negocio circulares siguen siendo nichos. Esto refleja la persistencia de barreras técnicas, culturales, económicas y políticas. Muchos modelos prometedores permanecen limitados a iniciativas locales o a mercados de adopción temprana, enfrentándose a rigideces en las cadenas de suministro, limitaciones tecnológicas, comportamientos de productores y consumidores y bloqueos asociados a políticas lineales.
A nivel general, la mayoría de los modelos siguen centrados en la gestión de residuos, que continúa siendo el ámbito más maduro de la economía circular. Se necesita más apoyo para modelos que prolonguen la vida útil de los productos o aumenten la reutilización a gran escala.
“Alcanzar el objetivo de la UE requerirá una mayor eficiencia en el uso de materiales en toda la economía”
¿Qué otros factores considera clave para avanzar hacia una economía circular efectiva e inclusiva?
Escalar la economía circular no es solo una cuestión técnica o económica, también es social. Las políticas son más eficaces cuando integran la equidad, la inclusión y la participación. Una transición sostenible no genera automáticamente resultados sociales justos, por lo que es necesario incorporar la justicia en todas las fases del proceso político.
Entre 2014 y 2023, el empleo en economía circular en la UE-27 creció un 10%, hasta alcanzar unos 4,4 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, algunos de estos empleos son precarios o mal remunerados, y los puestos de mayor cualificación suelen beneficiar a grupos ya favorecidos. Esto pone de manifiesto la necesidad de mejorar la calidad del empleo, reforzar la formación y garantizar un acceso más inclusivo a las oportunidades.

