“El sector del reciclaje en la Unión Europea es una auténtica historia de éxito”

Entrevista a María Vera, Policy Director de Recycling Europe

La economía circular se ha consolidado como uno de los grandes ejes estratégicos de la Unión Europea para reforzar su competitividad industrial, reducir su dependencia de materias primas importadas y avanzar en los objetivos climáticos. El sector europeo del reciclaje afronta así una etapa decisiva marcada por nuevas exigencias regulatorias, objetivos más ambiciosos de circularidad y la necesidad de movilizar inversiones para ampliar capacidad y mejorar la calidad de los materiales recuperados.

María Vera, Policy Director de Recycling Europe, destaca que Europa cuenta con una industria del reciclaje madura y con resultados de referencia a nivel mundial en numerosos flujos de residuos. Sin embargo, advierte de que el éxito futuro dependerá de la capacidad para desarrollar mercados sólidos para las materias primas secundarias y garantizar que los materiales reciclados puedan competir en igualdad de condiciones con las materias primas vírgenes.

La experta analiza en esta entrevista el impacto que tendrán iniciativas como el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), el papel de los objetivos obligatorios de contenido reciclado y los desafíos asociados a la recuperación de materias primas críticas. Asimismo, reclama medidas que permitan sostener la viabilidad económica de los recicladores durante la transición hacia el modelo circular que persigue la Unión Europea y que considera clave para reforzar la autonomía estratégica del continente.

 

Desde su posición en Recycling Europe, ¿cómo valora el momento actual del reciclaje en la UE en términos de madurez del sector y ambición política?

El sector del reciclaje en la Unión Europea es una auténtica historia de éxito de la que los europeos podemos sentirnos orgullosos. Las tasas de reciclaje alcanzadas en determinados materiales son especialmente destacables, como ocurre con los envases de papel y cartón, que registran una tasa de reciclaje del 80 %, o con los vehículos al final de su vida útil, cuya tasa de recuperación alcanza el 90 %.

 

“Mantener abiertas las vías de exportación resulta esencial para preservar la viabilidad económica de las actividades de reciclaje”

 

El caso del acero es igualmente ilustrativo. Cada año se reciclan en Europa alrededor de 100 millones de toneladas de residuos ferrosos, generando una actividad económica valorada en aproximadamente 40.000 millones de euros. De esta cantidad, cerca del 80 % se utiliza dentro de la propia Unión por la industria siderúrgica europea, mientras que el 20 % restante se exporta a mercados internacionales.

Estos datos ponen de manifiesto que, para determinados materiales reciclados, la Unión Europea genera más oferta de la que actualmente absorbe su mercado interno. En este contexto, limitar o restringir el acceso a mercados internacionales cuando la demanda europea no es suficientemente sólida podría tener consecuencias negativas para el sector. Mantener abiertas las vías de exportación resulta esencial para preservar la viabilidad económica de las actividades de reciclaje, garantizar la competitividad de los recicladores europeos y seguir impulsando las elevadas tasas de reciclaje que la UE ha logrado alcanzar.

Por otro lado, Europa cuenta con sectores emergentes, como el reciclaje de plásticos y de textiles, que han experimentado un importante crecimiento en los últimos años gracias a unas políticas europeas pioneras a nivel mundial. Sin embargo, estos sectores siguen enfrentándose a importantes desafíos que limitan su competitividad frente a las materias primas vírgenes, cuyos costes no reflejan plenamente su impacto ambiental y climático.

En este contexto, muchas empresas recicladoras tienen dificultades para competir con las materias primas vírgenes y para rentabilizar sus inversiones. Por ello, es fundamental adoptar medidas que impulsen la demanda de materiales reciclados, creen mercados estables y garanticen unas condiciones de competencia equitativas. Solo así será posible atraer nuevas inversiones, fortalecer la industria del reciclaje y avanzar hacia una economía europea más circular.

La ambición política está clara: duplicar la tasa de uso de materiales circulares hasta alcanzar el 24 % en 2030 y consolidar a la Unión Europea como líder mundial en economía circular. Este es el compromiso asumido por la Comisión Europea a través del Pacto Limpio Europeo. El reto ahora es traducir esa ambición en medidas concretas y eficaces, dotándonos de las herramientas necesarias para impulsar la demanda de materiales reciclados, movilizar inversiones y alcanzar los objetivos fijados.

 

“Muchas empresas recicladoras tienen dificultades para competir con las materias primas vírgenes y para rentabilizar sus inversiones”

 

La revisión de la Directiva Marco de Residuos y el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) marcan un punto de inflexión. ¿Qué cambios estructurales cree que traerán realmente para la industria europea del reciclaje?

El nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases supone un cambio de paradigma en la política europea de economía circular. Por primera vez, todos los envases deberán cumplir requisitos obligatorios de reciclabilidad y contenido reciclado para poder acceder al mercado europeo.

Hasta ahora, gran parte de la legislación se basaba en el cumplimiento de objetivos de reciclaje por parte de los Estados miembros. Con el nuevo enfoque, la responsabilidad se traslada directamente al producto: si un envase no cumple los criterios de sostenibilidad establecidos, no podrá comercializarse en la Unión Europea. Este cambio representa un paso decisivo hacia una economía verdaderamente circular, al integrar los principios de circularidad desde el diseño y la fabricación de los productos.

Al mismo tiempo, este nuevo marco regulatorio implica una mayor complejidad normativa. En los próximos años, la Comisión Europea deberá desarrollar un amplio conjunto de actos delegados y de ejecución para definir criterios técnicos específicos, metodologías de cálculo y requisitos de cumplimiento que resultarán determinantes para la aplicación efectiva del reglamento.

La industria del reciclaje está preparada para asumir estos nuevos retos y realizar las inversiones necesarias para alcanzar los objetivos marcados por la Unión Europea. Sin embargo, la realidad es que muchas empresas recicladoras, especialmente en el sector de los plásticos, atraviesan actualmente una grave crisis de rentabilidad y competitividad.

Por ello, el debate no debe centrarse únicamente en los objetivos para 2030, sino también en cómo garantizar la viabilidad económica del sector durante los próximos años. La cuestión clave es cómo asegurar la supervivencia de las empresas recicladoras hasta que los nuevos requisitos de contenido reciclado y las demás medidas legislativas desplieguen plenamente sus efectos.

 

“Las cláusulas espejo deberían garantizar que los materiales procesados fuera de la Unión cumplan normas equivalentes en materia ambiental, social y de calidad”

 

En este contexto, resulta fundamental identificar medidas transitorias que permitan sostener una demanda estable de materiales reciclados, reducir la brecha de competitividad frente a las materias primas vírgenes y ofrecer certidumbre a los inversores para aumentar capacidad de reciclado. Sin este puente entre la situación actual y los objetivos de 2030, existe el riesgo de perder capacidad industrial precisamente cuando Europa más la necesita para avanzar hacia una economía circular y reforzar su autonomía estratégica.

 

Uno de los grandes retos sigue siendo el mercado de materias primas secundarias. ¿Qué medidas considera imprescindibles para garantizar su competitividad frente a las materias primas vírgenes?

Si la UE pretende duplicar la tasa de uso de materiales circulares en los próximos cinco años, será imprescindible adoptar mecanismos eficaces que incentiven el uso de materiales reciclados y circulares a lo largo de toda la cadena de valor.

En los últimos años, la política europea de residuos se ha centrado principalmente en el establecimiento de objetivos de recogida y reciclaje, reflejando un enfoque basado en la «gestión de residuos». Sin embargo, la experiencia ha demostrado que, para alcanzar tasas más elevadas de recogida y reciclaje, es fundamental reorientar las medidas hacia el estímulo de la demanda de materiales reciclados.

Esta necesidad es especialmente evidente en aquellos flujos de residuos que presentan un valor económico negativo, es decir, cuando los ingresos obtenidos por la venta de los materiales recuperados no compensan los costes de recogida, clasificación y tratamiento. En estos casos, estimular la demanda resulta fundamental para garantizar la viabilidad económica del reciclaje y aumentar la circularidad de las cadenas de valor. Asimismo, la mejora de los Sistemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es necesaria para garantizar una financiación adecuada de la gestión de residuos, fomentar el ecodiseño de los productos y asegurar una mayor eficiencia, transparencia y gobernanza.

Para fomentar la demanda de materiales reciclados, los objetivos obligatorios de contenido reciclado, la contratación pública verde y la ecomodulación de las tasas de RAP se encuentran entre los instrumentos más eficaces.

 

“Las inversiones de los recicladores en tecnologías innovadoras para mejorar la calidad solo se materializarán si existe una demanda suficiente de estos materiales”

 

¿Hasta qué punto los requisitos obligatorios de contenido reciclado pueden transformar la demanda y aportar estabilidad al mercado europeo de materiales reciclados?

Los objetivos obligatorios de contenido reciclado para los productos comercializados en el mercado de la UE han demostrado ser un instrumento eficaz para estimular la demanda de materiales reciclados dentro de la Unión y ampliar la capacidad de reciclaje. La UE introdujo por primera vez este tipo de objetivos en 2019 para las botellas de plástico de un solo uso. Desde entonces, este enfoque se ha consolidado y ampliado a otros ámbitos, como los envases de plástico.

Asimismo, muy pronto verán la luz las nuevas normas europeas para vehículos, que establecerán no solo objetivos de contenido reciclado para el plástico, sino también para el aluminio y el acero. Esta evolución refleja un cambio de paradigma en las políticas europeas de economía circular: además de impulsar la recogida y el reciclaje, se busca crear una demanda estable y predecible para los materiales reciclados, favoreciendo así la circularidad de las cadenas de valor.

Para maximizar su impacto en la circularidad, estos objetivos deberían priorizar el uso de residuos posconsumo reciclados dentro de la Unión, reforzando así el desempeño de la economía circular interna de la UE y el aprovechamiento de los recursos disponibles en el mercado europeo.

Siempre que se introduzcan estos objetivos, deberán establecerse las correspondientes cláusulas espejo. Estas cláusulas deberían garantizar que los materiales procesados fuera de la Unión cumplan normas equivalentes en materia ambiental, social y de calidad. Asimismo, los países exportadores deberían respetar normas equivalentes en materia de gestión de residuos y en las obligaciones relativas al contenido reciclado, garantizando así unas condiciones de competencia equitativas.

 

“Para atraer más inversiones y escalar de manera efectiva el reciclaje de materias primas críticas, la viabilidad tecnológica debe ir acompañada necesariamente de rentabilidad económica”

 

La calidad del material reciclado continúa siendo una de las principales barreras para determinados sectores industriales. ¿Qué papel jugarán el ecodiseño, la armonización normativa y la estandarización europea en este sentido?

Observamos que la agenda política de la UE no solo tiene como objetivo reciclar más, sino también aumentar la calidad de los materiales reciclados. En este debate existe una premisa fundamental: es posible obtener materiales reciclados de alta calidad si se mejora su reciclabilidad, es decir, si se incrementa la calidad de los materiales que entran en el proceso de reciclaje. Además, las inversiones de los recicladores en tecnologías innovadoras para mejorar la calidad solo se materializarán si existe una demanda suficiente de estos materiales.

Por ello, los requisitos de calidad deben estar alineados con las necesidades del mercado y adaptarse a las exigencias específicas de los usuarios finales. En consecuencia, no deberían fijarse de manera rígida en la legislación de la UE, ya que las especificaciones comerciales y técnicas evolucionan constantemente para reflejar las necesidades de producción.

 

En el marco de la autonomía estratégica europea y la seguridad de suministro, ¿qué papel jugará el reciclaje en el acceso a materiales críticos y materias primas estratégicas?

Las materias primas críticas, así como su producción y reciclaje, constituyen una prioridad clara para la Unión Europea. De hecho, pese a la reciente adopción en 2024 de la Ley de Materias Primas Críticas (CRM), que establece objetivos con horizonte 2030, la Comisión Europea ha seguido avanzando en esta agenda con iniciativas como el Pacto por una Industria Limpia y el Plan de Acción RESourceEU, orientadas a garantizar el acceso seguro y sostenible a estas materias primas.

Este impulso no se detiene ahí, ya que se espera la próxima presentación de la Ley de Economía Circular (CEA) en septiembre, que incluirá un fuerte enfoque en el reciclaje y la recuperación de materias primas estratégicas, especialmente aquellas procedentes de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

 

“Para avanzar en el reciclaje de materias primas críticas, se requieren incentivos que fomenten la incorporación de materiales reciclados por parte de los usuarios finales”

 

Está claro que el sector del reciclaje desempeña un papel fundamental para garantizar la autonomía estratégica de la Unión Europea. Sin embargo, en lo que respecta a las materias primas críticas, si bien las tecnologías y procesos de recuperación están bien establecidos para algunos materiales, como el paladio procedente de placas de circuito impreso y el cobre, para otros aún queda desarrollo tecnológico por materializar antes de que puedan aplicarse a escala industrial.

Para atraer más inversiones y escalar de manera efectiva el reciclaje de materias primas críticas (CRM), la viabilidad tecnológica debe ir acompañada necesariamente de rentabilidad económica. En la mayoría de los productos, los CRM son difíciles de identificar, aislar y extraer. Además, con la excepción de metales como el cobre y el aluminio, suelen encontrarse en concentraciones muy bajas, a menudo en forma de trazas, mientras que el reciclaje solo resulta viable cuando se alcanza una masa crítica de volúmenes que permita su escalado industrial.

Así, para avanzar en el reciclaje de materias primas críticas, se requieren incentivos que fomenten la incorporación de materiales reciclados por parte de los usuarios finales, con el fin de garantizar la demanda, así como apoyo al desarrollo de industrias europeas capaces de fabricar productos que contengan estos materiales.

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