A fondo

Estado de los recursos hídricos: el agua dulce se aleja de la normalidad

Los datos de la OMM muestran una reducción persistente del agua almacenada en los continentes y siete años consecutivos con una proporción anormalmente baja de cuencas en condiciones normales de caudal
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Autor/es
Águeda García de Durango
08-10-2026

La disponibilidad de agua dulce no depende únicamente de cuánto llueve. También importa cuánto permanece almacenado en acuíferos, suelos, embalses, nieve y hielo y cómo acaba circulando por los ríos. Miradas conjuntamente, estas variables están dejando una señal cada vez más clara en el sistema hidrológico mundial.

La última edición del State of Global Water Resources de la Organización Meteorológica Mundial analiza precisamente esas dos dimensiones. Por un lado, el caudal de los ríos y, por otro, el almacenamiento terrestre de agua o TWS (Terrestrial Water Storage), que integra aguas subterráneas, humedad del suelo, aguas superficiales, nieve y hielo.

El resultado permite observar algo más profundo que una sucesión de años secos y húmedos: desde mediados de la pasada década aumenta la superficie terrestre con reservas de agua dulce por debajo de los valores normales.

 


Durante los últimos siete años, solo entre el 34 % y el 38 % de la superficie mundial de cuencas ha registrado caudales normales, frente al 46 % de media histórica.

 

Siete años con menos ríos en condiciones normales

Una de las señales más significativas aparece en los caudales. Durante cada uno de los últimos siete años, únicamente entre el 34 % y el 38 % de la superficie mundial de cuencas analizada se ha situado dentro de condiciones normales, frente al 46 % de media durante el periodo de referencia 1991-2020.

Eso no significa que todo el planeta esté sufriendo sequía simultáneamente. La desviación puede producirse tanto hacia caudales excepcionalmente bajos como elevados. Precisamente ahí está una de las claves del informe: la normalidad hidrológica ocupa cada vez menos espacio.

En 2025, aproximadamente el 36 % de la superficie mundial de cuencas presentó caudales inferiores a lo normal, otro 36 % permaneció dentro del rango normal y un 21 % registró valores superiores. La OMM sitúa 2025 entre los años más secos para los caudales fluviales de los últimos 35 años.

 

Los continentes almacenan menos agua

Si los caudales ofrecen una fotografía relativamente inmediata, el almacenamiento terrestre permite observar procesos más lentos. Y aquí aparece otra de las grandes señales del informe.

Según la OMM, el almacenamiento terrestre de agua muestra un descenso persistente desde aproximadamente 2014-2016, acompañado de un aumento de la superficie con valores inferiores a los normales. En términos agregados, los continentes están reteniendo menos agua dulce que anteriormente.

 

ganges

 

Las anomalías negativas aparecen repetidamente en el suroeste de Estados Unidos, Patagonia y los Andes subtropicales, las cabeceras del Ganges y el Indo, norte de África, Oriente Medio, Asia Central y el este de China. En otras regiones, como partes del África subsahariana, el Sahel o la meseta tibetana, se observan anomalías positivas.

 


El almacenamiento terrestre de agua mantiene una tendencia descendente desde aproximadamente 2014-2016, señal de que los continentes están reteniendo menos agua dulce.

 

Glaciares y acuíferos completan la fotografía

La criosfera refuerza esta tendencia. Solo entre 2023 y 2025, los glaciares mundiales perdieron aproximadamente 1.400 gigatoneladas de agua, y 2025 fue el cuarto año consecutivo en el que todas las grandes regiones glaciares registraron pérdidas de masa.

Algunas regiones con glaciares pequeños, entre ellas, los Alpes europeos, Escandinavia, el Cáucaso, oeste de Canadá y Estados Unidos o Nueva Zelanda, podrían haber superado ya el denominado “peak water”: el punto en el que el deshielo alcanza su máxima aportación a los ríos antes de comenzar a disminuir porque queda menos hielo disponible.

 

alpes

 

Las aguas subterráneas añaden otra señal: la síntesis de la OMM para 2022-2025 identifica distintas zonas donde persisten niveles bajos o muy bajos. Son procesos diferentes, pero conjuntamente muestran por qué las precipitaciones, por sí solas, no permiten determinar el estado de los recursos hídricos.

 

Medir un ciclo del agua cada vez más variable

El informe se apoya en datos diarios de 3.611 estaciones de aforo: 3.115 con observaciones in situ y 496 cuyas series se completaron mediante observaciones espaciales. Sin embargo, su distribución sigue siendo muy desigual: Europa concentra el 36,9 % y Norteamérica, Centroamérica y Caribe otro 27,2 %, mientras que África y Asia juntas representan apenas el 7,1 %.

La fotografía de 2021-2025 apunta así a un escenario en el que menos territorio permanece dentro de la normalidad hidrológica y las reservas continentales de agua muestran una tendencia descendente. Para la gestión hídrica, implica trabajar en un contexto donde los recursos disponibles pueden alejarse de las referencias históricas con mayor frecuencia.

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